Cuando la noche del 13 de agosto se conocieron los resultados de las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (Paso), Javier Milei dio la gran sorpresa al consagrarse como el candidato más votado. El líder de La Libertad Avanza (LLA), un completo outsider para la vida política argentina hasta hace unos años, es un personaje mediático muy particular. Sus propuestas radicalizadas van desde la destrucción del Banco Central a la minimización del Estado, hasta la dolarización de la economía argentina.
Al conocer los resultados de los comicios, Milei festejó la victoria junto a sus militantes y sponsors en su búnker ubicado en el porteño Hotel Libertador. En su discurso ganador, el candidato a presidente cerró con unas palabras que llamaron la atención del público: “Les quiero dar las gracias, aunque nos les guste a los periodistas roñosos, a mis hijos de cuatro patas: Conan, Murray, Milton, a Robert y a Lucas”, expresó Milei haciendo referencia a sus mascotas. Y nombradolos por sus nombres propios: En ese marco, afirmó que sus perros son “esa parte de la familia que a uno le da contención”.
Estos “hijos de cuatro patas” que son mencionados con particular insistencia por Milei son cinco mastines ingleses de gran tamaño, los que pueden alcanzar hasta 2 metros de altura cuando se paran en dos patas. Cuatro de ellos (Murray, Milton, Robert y Lucas) son "descendencia" de Conan, el primer perro de Milei, con quien revela tener más “conexión”. En realidad, son más que "hijos", son copias idénticas gracias a un proceso de clonación.
El referente de La Libertad Avanza ha tenido una historia de vida difícil. Ha afirmado, en diversas entrevistas, que tiene un distante y complicado vínculo con sus “progenitores”, como él mismo los llama, lejos de decirles mamá y papá. Una relación atravesada por la violencia física y psicológica. En ese complejo entramado familiar, se refugió en Karina, su hermana, quien ha sido su confidente y su gran confidente. Y también en sus mascotas.
En esta nota se abordará primero la historia de vida de Javier Milei, su compleja infancia y la relación con su hermana, para desde allí entender el vínculo con sus perros y la decisión de clonar a Conan.
La difícil infancia de Javier Milei
La infancia de Milei no ha sido nada fácil. Estuvo signada por un complejo vínculo con sus padres, con quienes el economista liberal ha decidido no tener más relación. El líder de LLA ha sido abierto con respecto a su vida familiar, al día de hoy afirma que el único vínculo estrecho que conserva es con su hermana, Karina, su gran soporte emocional.
Inclusive admitió que sus “progenitores”, como él los llama, ni siquiera lo llamaron para felicitarlo cuando en las elecciones Paso del 13 de agosto, donde La Libertad Avanza fue el partido más votado.
Asimismo, en el libro “El Loco”, se afirma que el líder de LLA atravesó una infancia muy dolorosa. Por un lado, su padre, Roberto Milei, colectivero devenido en empresario de transportes, lo maltrataba física y psicológicamente. Más allá de las agresiones físicas, minimizaba constantemente sus logros.
Por otro lado, su madre, Alicia Lucich, era una testigo de las golpizas que Javier recibía por parte de su padre pero no interrumpía estos castigos. Milei califica a Alicia como “complice”, ya que sostiene que “avalaba” esta situación.
En una entrevista de 2018 con Andy Kusnetzoff en "Podemos Hablar", Milei afirmó que su progenitores “no existen para él”. Además, abrió el cajón de los recuerdos y recordó sus años universitarios, los cuales fueron muy difíciles por el trato que recibía de Roberto, quien durante toda su época de educación superior le hizo “las mil y una”, en palabras del candidato a presidente. En ese sentido, afirmó que su padre lo sometió a situaciones de “mucho estrés” para que le “fuera mal” y después poder “enroscarle en la cara que era un fracasado”.
En esta dura infancia atravesada por el maltrato y al desentación tanto materna como paterna, el único remanso en la vida de Javier Milei era Karina, su hermana. Hoy en día ella sigue acompañando en su camino político y es su jefa de campaña. No obstante, rumores y polémicas se han desatado en los medios de comunicación y en las redes sociales en torno a este vínculo de hermanos.
La controversia con respecto a la relación de Javier y Karina se origina a partir de una declaración del economista cuando en una entrevista le consultaron que rol ocuparía su hermana. Él respondió que su consanguínea desempeñaría el papel de “primera dama”, lo que, por razones obvias, fue fuertemente cuestionado.
Además, Milei ha revelado en diversas ocasiones el particular apodo que recibe su hermana, dentro de LLA. Karina es nombrada como “El Jefe”, ya que muchas veces es quien termina tomando las decisiones finales. En ese sentido, el economista ha afirmado en reiteradas ocasiones que su hermana es la persona que “más lo conoce” y que por eso el “responde” a ella.
Conan, el perro clonado de Javier Milei
En el marco del difícil vínculo con sus progenitores, Javier Milei encontró una familia en la cual refugiarse integrada por Karina Milei, su hermana, pero también por su perro Conan.
En el libro “El Loco La vida desconocida de Javier Milei y su irrupción en la política argentina”, una biografía de Javier Milei escrita por el periodista Jose Luis Gonzáles que se ha convertido en bestseller, se profundiza con respecto una faceta desconocida de la vida del libertario: la relación “espiritual” con Conan, su “hijo de cuatro patas”, tal como lo llama el economista.
Un dato a prestar atención es que bien Conan falleció en 2017, actualmente sigue siendo mencionado de manera insistente por Milei, tal como hizo en su discurso ganador en las Paso. Es común en entrevistas que el candidato más votado para el cargo presidencial haga reiteradas alusiones a su perro muerto. Según se afirma en “El Loco”, la muerte de su mascota marcó un antes y un después en la vida del economista.
Tras la muerte de su primer perro, Milei tomó una llamativa decisión para poder seguir teniendo una parte de su amada mascota junto a él: decidió clonar a Conan mediante un sofisticado y costoso procedimiento. Una vez fallecido, el referente libertario acudió a un laboratorio en Estados Unidos con el material genético de su perro y solicitó que produjeran “copias” genéticamente iguales a Conan. Es así como nacieron Murray, Milton, Robert y Lucas, los “hijitos” de Conan.
Otro dato curioso con respecto a las mascotas de Javier Milei es que todos ellos recibieron sus nombres en honor a célebres economistas liberales: Milton Friedman, Murray Rothbard y Robert Lucas. Por otro lado, el nombre de Conan fue elegido como homenaje a la serie literaria de Robert E. Howard, “Conan, el bárbaro”.
En la biografía no autorizada de Javier Milei, Jose Luis González revela una faceta esotérica del candidato de LLA. Allí afirma que el economista sigue “comunicándose” con Conan mediante una médium, y que cree que su primera mascota y él se conocen “de vidas pasadas”.
Además, en este texto se menciona que fuentes provenientes del círculo rojo de Milei afirman que sus otros cuatro perros (Murray, Milton, Robert y Lucas) son sus “guías”, y que funcionan como “asesores” en diversos temas, como economía y política. Jose Luis Gonzalez, autor de “El Loco”, sostiene que Milei “toma decisiones de la realidad en base a lo que lo asesoran los perros y cada uno tiene un cargo en especial”.
No obstante, en la actualidad, en un contexto agotador y demandante de campaña política, Javier Milei confesó en la mesa de Mirtha Legrand que tuvo que dejar a sus perros al cuidado de una guardería, ya que se resultaba imposible hacerse cargo de sus “hijitos de cuatro patas” con una agenda tan ocupada. El candidato a presidente aclaró, sin embargo, que “cuando se relaja de la campaña” los vuelve a llevar a su casa.