El conflicto entre Argentina y España siguió escalando hoy y se abren varios frentes que ponen un gran signo de interrogación para una solución en el corto plazo. El presidente Javier Milei no solo no está dispuesto a pedirle disculpa a su par ibérico, Pedro Sánchez, por haber acusado a su esposa de “corrupta”, sino que tiene pensado volver a tierras españolas el 21 de junio para recibir un premio del Instituto Juan de Mariana.
Mientras Milei se muestra cada vez más confrontativo y sin dar señales de retroceder en el enfrentamiento, la embajadora española en Argentina, María Jesús Alonso Jiménez, se fue del país anoche y ya está en Madrid, acatando la orden del canciller de España, José Manuel Albares Bueno.
Paralelamente, un grupo de empresarios españoles salieron a responder con dureza a Milei. Antonio Garamendi, presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) encabezó los reclamos y se sumaron empresas de primera línea como Telefónica, Santander, BBVA, Iberia y Naturgy, entre otras. “Son declaraciones fuera de tono. No es el sitio ni el lugar. No es lo que se pide a dos países amigos. España es el principal inversor europeo en Argentina”, afirmó el Ceo español en declaraciones a la cadena SER.
Por estas horas, Sánchez tiene pensado llevar el conflicto que se desató con el presidente argentino al seno de la Unión Europa, cuyo vocero ayer salió en respaldo del español.
La Unión Europea, un cuerpo de 28 miembros, se mueve en bloque y cuando aplica sanciones, las mismas suelen ser de carácter económica, como las que sufre por ejemplo Rusia, después de su invasión a Ucrania.
España es un socio histórico de Argentina. No sólo en el plano comercial sino también en lo cultural. La Unión Europea es el socio comercial que más invierte en Argentina luego de China y Brasil. Y las empresas españolas son las de mayor peso tienen dentro de ese bloque continental con presencia en suelo argentino. Se calcula que las empresas de origen español tienen inversiones en Argentina por unos u$s 17.000 millones.
En el gobierno argentino, según dijo el vocero presidencial Manuel Adorni, no creen que el cruce entre Milei y Sánchez lleve a la ruptura de las relaciones entre ambos países.
Hasta ahora, la canciller Diana Mondino no abrió la boca sobre el conflicto. Sí lo hizo el embajador argentino ante el G20, Federico Pinedo. “Los problemas son buenos verlos desde arriba, no tanto en la trinchera sino subiendo un poco y viendo el campo. La relación de España con la Argentina es excepcionalmente buena e importante para los dos países”, dijo en una entrevista a la señal internacional de noticias DirecTv Latin America.
“Estamos negociando en este momento con la Unión Europea un tratado de Libre Comercio, con el Mercosur. El abanderado de los países frente a sus colegas europeos es España. Y la Argentina es la puerta de entrada a América Latina para España”, añadió el funcionario con origen en el PRO.
Detonante
La tensión diplomática se desató el fin de semana. Atento a la presencia de su par argentino en España, Pedro Sánchez había apuntado el viernes contra el acto que organizó Vox, partido de la ultradederecha española, en el que participó Milei como uno de los principales oradores. “Esta misma semana va a haber algún encuentro de ultraderechistas desgraciadamente en nuestro país”, señaló el presidente español en su discurso en la IV edición del foro Fondos Europeos.
Sánchez reivindicó a España como una sociedad que está a favor de la “igualdad de género, la justicia social” y el ambientalismo como una forma de diferenciarse de Vox y Milei. El domingo, el presidente argentino habló en el evento Viva 24, organizado por Santiago Abascal, líder de ese partido de la ultraderecha española, y recogió el guante. “No saben qué tipo de sociedad y país pueden producir y qué calaña de gente atornillada al poder y qué niveles de abuso puede llegar a generar, aun cuando tenga la mujer corrupta, ensucia y se tome cinco días para pensarlo”, disparó Milei desde el escenario.
Las declaraciones de Milei fueron en alusión a Begoña Gómez, la esposa de Sánchez, quien fue investigada por un caso de presunto tráfico de influencias, en el marco de una causa penal en la que se la involucró por supuestas recomendaciones a una empresa contratista del Estado español.
Rápidamente, Sánchez salió a exigir un pedido de “disculpas” y “rectificación” por parte de Milei. El gobierno argentino rechazó las declaraciones del Palacio de la Moncloa. La Casa Rosada optó por mantener la tensión y evitar una desescalada del conflicto.
Antecedentes
La “bomba” que explotó el domingo en Madrid ya venía con antecedentes inmediatos. El 3 de mayo pasado, Oscar Puente, ministro de Transporte y Movilidad Sostenible español, había dicho que Milei ingirió sustancias y que es “mala persona”. Durante una conferencia, el funcionario expresó: “He visto a Milei en una tele. Cuando salió no sé en qué estado y previa a la ingesta o después de la ingesta de qué sustancias. Yo dije: «Es imposible que gane las elecciones»”.
La Oficina Presidencial emitió entonces un comunicado para exigir retractaciones por las “calumnias e injurias” contra Milei. Pero no sólo eso, sino que apuntó contra el titular del Poder Ejecutivo español: “El gobierno de Pedro Sánchez tiene problemas más importantes de los que ocuparse, como las acusaciones de corrupción que caen sobre su esposa, asunto que lo llevó incluso a evaluar su renuncia. Por el bien del Reino de España, esperamos que la justicia actúa con celeridad para esclarecer semejante escándalo de corrupción que afecta la estabilidad de su Nación”.
Si bien luego el gobierno de Milei buscó “dar por cerrado” el tema, desde aquel momento la relación no volvió a ser igual. De hecho, el presidente argentino viajó a España el jueves pasado y su agenda no incluyó ninguna reunión con autoridades del Estado español. El único encuentro “oficial” de Milei fue el sábado en la embajada de Argentina en Madrid, en un cónclave con empresas del país europeo.