Policiales

Volvieron a citar a indagatoria al viudo de Nora Dalmasso

A 12 años del crimen que sacudió a Río Cuarto y al país, el imputado Marcelo Macarrón deberá declarar ante el quinto fiscal de la causa.

Sábado 17 de Noviembre de 2018

A pocos días de cumplirse 12 años del homicidio de Nora Dalmasso, la mujer de 51 años hallada desnuda y sin vida en su casa de un barrio privado de la ciudad cordobesa de Río Cuarto, el actual fiscal de la causa resolvió citar al viudo Marcelo Macarrón para una nueva ampliación de indagatoria. Es que de acuerdo a lo que trascendió, el fiscal Luis Pizarro tiene una hipótesis diferente a la de quienes fueron sus antecesores, con lo que podría cambiar la calificación del hecho.

   Macarrón fue procesado en marzo de 2016 por el anterior fiscal que tuvo la investigación, Daniel Miralles, quien luego le permitió permanecer en libertad tras el pago de una fianza de 3 millones de pesos.

   Una de las versiones es que el nuevo fiscal del caso notificaría al viudo de un cambio en la acusación que tendría que ver con un posible "crimen por encargo" el cual tendría como móvil intereses económicos, algo que la mamá de Nora Dalmasso adelantó a días de la muerte de su hija.

   En el marco de la nueva línea investigativa, recientemente el abogado el abogado Daniel Lacase se puso a disposición de la Justicia de Río Cuarto debido a que su nombre trascendió en medios periodísticos como presunto involucrado en esta hipótesis sobre el crimen de Dalmasso.

   Es que Lacase fue amigo, representante legal y vocero de Macarrón durante la primera etapa de la investigación del crimen, y formó parte del grupo de amigos que acompañó al viudo al torneo de golf de Punta del Este (Uruguay) que se realizó el mismo fin de semana en que ocurrió el asesinato, según la coartada del viudo que consta en la causa.

Estrangulada

El cadáver de Nora Dalmasso, quien tenía 51 años, fue encontrado el 26 noviembre de 2006 en su vivienda de Villa del Golf, en la ciudad de Río Cuarto, y según las pericias murió asfixiada mediante estrangulamiento con el cinto de una bata de toalla.

   En principio, Macarrón fue imputado como presunto autor material de homicidio calificado por el vínculo por la presencia de sus rastros de ADN en los genitales de la víctima y en el cinto de la bata con la que la estrangularon. Pero como el viudo estaba de viaje en Uruguay, la defensa pidió un peritaje aeronáutico con la confianza de que no se podría demostrar un vuelo nocturno de Macarrón a Río Cuarto para matar a su mujer y regresar a la ciudad atlántica uruguaya.

   Tal peritaje no fue realizado por el fiscal Pizarro, por lo que se presume que podría estar investigando a Macarrón como instigador, autor intelectual o como parte de una suerte de confabulación para terminar con la vida de su esposa.

   Macarrón está libre bajo fianza y ofreció en su momento la casa de Villa Golf en caución. Según confirmaron fuentes ligadas a la investigación deberá declarar el martes y hasta ayer no se sabía si otras personas serían citadas para la misma semana.

Interminable

El expediente judicial por el caso Dalmasso acumula unas 6 mil fojas y en su investigación ya hubo cinco fiscales. A lo largo del tiempo, el caso más resonante de la historia criminal de Río Cuarto tuvo tres imputaciones fallidas, estudios del FBI, denuncias de aprietes y dádivas, renuncias políticas, escuchas de la ex-Side, nulidades y apartamientos. Todo eso durante una docena de años de impunidad.

   Desde marzo de 2016, el viudo Marcelo Macarrón está imputado por homicidio calificado por el vínculo pero en libertad bajo fianza. Un día por mes, a primera hora, cumple puntualmente con su presentación en Tribunales. El fiscal que lo imputó, Daniel Miralles, fue recusado por haber realizado manifestaciones extrajudiciales y también le declararon nula una investigación personal que hizo en Uruguay, sin tener competencia.

   Lo que convencía a Miralles de que el asesino fue Macarrón son los rastros de su ADN (determinados por Jack Ballantyne, en la Universidad de La Florida, Estados Unidos) en "células epiteliales y potencialmente espermáticas" halladas en partes intimas de Dalmasso, las sábanas y el cinto de la bata con que la estrangularon.

   Cinco años atrás, cuando se sobreseyó al hijo de la víctima, Facundo Macarrón, quien el día del crimen estaba en la ciudad de Córdoba estudiando y de quien se llegó a decir que tenía relaciones incestuosas con su madre, esa misma prueba fue relativizada por el Laboratorio de Genética de la Policía Judicial de Córdoba.

   La genetista forense Nidia Modesti concluyó que, pese a los "profusos hábitos de higiene de la mujer" el ADN de Macarrón podía corresponder a una relación que tuvieron en la madrugada del 20 de noviembre (día del cumpleaños del viudo). Según los ensayos realizados, el ADN puede permanecer siete días o más en la zona vaginal, no se degrada, y puede transferirse en prendas introducidas en el lavarropas.

El último intento

Con todo, hoy la suerte de Macarrón depende del peritaje aeronáutico pedido por la defensa para determinar si, en una ventana horaria de entre cinco y seis horas en su coartada, tuvo tiempo para tomar un vuelo clandestino de Uruguay a Río Cuarto, matar a su mujer, y volver a jugar el torneo de golf que ganó al día siguiente en el Cantegril Club de Punta del Este.

   El fiscal Pizarro y su colaboradora María Virginia Massuet convocaron a un comisionado por la Policía Judicial para la pericia y el defensor Marcelo Brito pidió que intervengan expertos en ingeniería aeronáutica de la Junta de Investigación de Accidentes de Aviación Civil.

   Para Macarrón la causa recién prescribe en 14 años más, pero si desvincularan al viudo, y se calificara al hecho como homicidio simple, la prescripción operaría este año.

   En el cinto de la bata con la que asesinaron a Dalmasso, además del ADN de Macarrón se determinó un ADN completo de un desconocido. Se podría cotejar, pero ¿con quién? El expediente tiene 30 cuerpos y varias carpetas anexas. Investigadores admiten que lo único que no se profundizó, porque el dato les llegó cuando el sospechoso ya había muerto, fue una versión sobre un hombre de apellido muy común, que podría haber actuado como sicario.

¿Una mafia?

A quienes siguen desde el primer momento el caso de cerca les resuenan las palabras de la madre de Nora Dalmasso, Nené Grassi, quien a 20 días del homicidio y cuando todos buscaban amantes u obreros violadores porque en la casa se estaban haciendo algunas reformas, apuntó a "una mafia".

   "A mi hija la han matado por venganza y al que la mató no lo van a encontrar porque ese hombre no es de acá, lo han mandado de otro lado", expresó, aunque luego dijo que hablaba "sólo por intuición".

   Como dijo la periodista cordobesa Denise Audrito, corresponsal en Río Cuarto de La Voz del Interior, "el caso Dalmasso terminó por poner a la Justicia bajo un manto de suspicacia. Hace doce años no había marchas que reclamen #NiUnaMenos. Los intereses económicos y mezquindades políticas, la incapacidad técnica, el morbo y los prejuicios terminaron hasta ahora con una sola condenada: la víctima. Mientras se imprimían las remeras con la frase: «Yo no estuve con Norita», más lejos se escapaba el asesino".


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