Víctimas de cuádruple homicidio sufrieron un feroz ensañamiento
Las autopsias realizadas por el cuádruple crimen ocurrido el miércoles en la ciudad jujeña de
Palpalá determinaron que las víctimas fueron sesinadas con palos y machetes, baleadas en la cabeza
y calcinadas, como ocurrió en 2009 en otro hecho similar.
18 de abril 2010 · 01:00hs
San Salvador de Jujuy. — Las autopsias realizadas por el cuádruple crimen
ocurrido el miércoles en la ciudad jujeña de Palpalá determinaron que las víctimas fueron sesinadas
con palos y machetes, baleadas en la cabeza y calcinadas, como ocurrió en 2009 en otro hecho
similar.
Según fuentes vinculadas al caso, en los homicidios hubo un "ensañamiento
brutal" y los cuerpos fueron totalmente quemados por los asesinos en una "caldera" para no dejar
ningún rastro por motivos que los investigadores aún no logran dilucidar.
El hecho se descubrió el miércoles pasado cuando fueron hallados asesinados el
dueño de casa, Adolfo Gutiérrez, de 73 años; Jorge Valeriano, de 30; su esposa, Rosario Quiroga, de
29 y el hijo de ambos, Santiago, de 2 años, en la finca "Ficoseco" del paraje Remate Chico, de
Palpalá, distante 20 kilómetros de San Salvador de Jujuy.
Calvario. De acuerdo con los resultados de las autopsias efectuadas entre el
viernes y ayer y al trabajo de la Policía Científica, cada una de las víctimas fue sometida a una
brutal golpiza con palos y machetes, después recibió un tiro en la cabeza y finalmente fue
incinerada en una de las habitaciones de la casa.
Peritos odontólogos, bioquímicos y otros forenses señalaron que los cuerpos
estaban dentro de una especie de "caldera crematoria" que llegó a emanar un calor superior a los
mil grados que fundió los plomos con los huesos en un proceso de varias horas.
Huellas de plomo. Por esa razón, los cadáveres quedaron irreconocibles y los
huesos fácilmente quebradizos, pero con la toma de placas radiográficas a los cráneos, se pudo
detectar la existencia de esquirlas y los proyectiles con las que les dispararon.
La Policía tomó conocimiento del hecho el miércoles a las 9 de la mañana, luego
de que compañeros de trabajo de Jorge Valeriano acudieron en su búsqueda porque no se había
presentado en la finca donde cumplía tareas.
La vivienda de Gutiérrez, donde fueron encontrados los cuerpos, se encuentra a
unos 600 metros de la de Valeriano, en una zona totalmente aislada, donde no hay luz eléctrica ni
acceden a medios de comunicación, porque se trata de pleno campo. l (Télam)