El hombre al que en el extremo oeste de Nuevo Alberdi se lo conoce como Conchita
cayó preso ayer a la madrugada acusado de matar de una feroz puñalada a Carlos Rotella, un vecino
de 20 años. La muerte fue el punto final para una discusión que, según los familiares de la
víctima, tuvo algunos entretelones previos. "Este muchacho a Carlos lo tenía montado. No sabemos
porqué. No le caía y cada vez que lo veía lo toreaba para pelear", explicó Jorge Rotella, de 42
años y padre del muchacho asesinado. Sea cual fuere el motivo, el jueves por la noche los dos
hombres se cruzaron en Tres Sargentos al 4400, en la puerta de la casa del agresor y Rotella
recibió una profunda puñalada que pocos minutos después le provocó la muerte.
Para los investigadores que consultó La Capital el motivo de la trágica
discusión entre Rotella y Pablo Martín Cárcel, de 30 años, fue una moto. Cárcel es un muchacho con
un importante prontuario por delitos contra la propiedad en toda la zona de Nuevo Alberdi, en
jurisdicción de las seccionales 24ª, 10ª, 30ª y sub 2ª, todas de la zona noroeste y limítrofes
entre sí.
Lo último que se sabía de Conchita en las crónicas policiales databa del 1º de
julio cuando efectivos de la sub2ª, la seccional del barrio, lo detuvieron a bordo de un auto que
tenía irregularidades en sus guarismos. Es que la compra y venta de vehículos ilegales fue su
última actividad conocida por la policía. Ante la posible detención, Cárcel le ofreció un arreglo a
los uniformados y como estos se negaron todo derivó en una batahola. Conchita terminó preso por un
par de días acusado de amenazas coactivas, cohecho y resistencia a la autoridad. Una causa que fue
instruida por el juzgado de Instrucción 5ª, el mismo que ahora investiga el crimen de Rotella.
La escena. El escenario del crimen de Carlos Rotella está ubicado a dos cuadras
del límite noroeste del municipio, en Tres Sargentos al 4400. En ese lugar, distanciados por unos
70 metros de casitas humildes, viven las familias Cárcel y Rotella.
"Sabés que pasó acá. Conchita se siente el más pìcante. No lo podés mirar a la
cara que ya te busca para pelear. Y todo lo arregla con una faca. A mi tío lo quiso hincar con un
destornillador. Se salvó de suerte", relató uno de los adolescentes del barrio que se acercó al
lugar para satisfacer su curiosidad.
El jueves por la noche, cerca de las 23, Rotella fue hacia la casa de Conchita.
"Carlos le fue a pedir prestada la moto a mi mujer, que estaba con las hermanas de Cárcel porque
son amigas, y este loco salió a buscarle pelea y se agarraron a las piñas. Después Carlos me vino a
buscar a mí para que lo acompañara a ver qué le pasaba a Conchita", explicó Jorge Rotella, hermano
mayor del pibe asesinado en el ingreso a su vivienda. "Fuimos a la casa y cuando llegamos el loco
salió y le clavó un cuchillo. Fue así nomás, sin decir nada", recordó el muchacho de 22 años.
Los pesquisas que trabajan en la causa indicaron que Rotella recibió dos
puntazos, ambos en el lado izquierdo del hemitórax: una de las heridas, la mortal, tenía unos 15
centímetros. Con esa estocada, Carlos intentó correr unos 15 metros, pero cayó desvanecido. Sus
familiares consiguieron un auto, lo cargaron y lo llevaron al Policlínico Eva Perón de Granadero
Baigorria. Pero a la medianoche falleció.
En el hospital. En paralelo, en la cuadra del crimen se produjo otra escaramuza
entres familiares de la víctima y su agresor. Nada se supo de Conchita Cárcel hasta la 1 de la
mañana cuando ingresó al hospital Alberdi para hacerse asistir por un raspón en el abdomen fruto de
la reyerta. Ahí lo detuvieron efectivos de la sub 2ª y la sección Homicidios.
Mientras esto sucedía, la familia Rotella llamó al 911 y un móvil del Comando
Radioeléctrico fue comisionado a la zona. Policías de la sub 2ª, en tanto, hallaron en una zanja
frente a la casa de Cárcel un par de ojotas manchadas con sangre y un cuchillo tipo Tramontina, que
estaba doblado antes de llegar al cabo.
"Se ve que le dio con furia. El cuchillo está doblado, casi le quiebra la hoja",
explicó un investigador. Además fue secuestrada una moto Yamaha Cripton color roja con algunas
manchas de sangre.
Cárcel fue indagado ayer por la jueza de Instrucción María Luisa Pérez Vara
aunque no trascendieron sus dichos. El caso es investigado por la subcomisaría 2ª y la sección
Homicidios.