Dos ladrones que portaban armas cortas y buena información irrumpieron el
miércoles por la noche en un geriátrico de barrio Belgrano y robaron unos 5 mil pesos. Los
asaltantes aprovecharon el horario del cambio de guardia y mientras trece abuelas cenaban dieron el
golpe. "Sabían qué buscaban y dónde estaba el dinero. Fueron derechito hacia ese lugar. Era la
plata para pagar sueldos", contó ayer Gabriela Quaglia, hija de la responsable del lugar.
El robo se desarrolló en menos de cinco minutos y no hubo lesionados. La mujer
contó que los ladrones estaban armados y actuaron a cara descubierta. Se llevaron una caja de
seguridad que estaba escondida dentro de un ropero y huyeron en una moto que dejaron estacionada
sobre la vereda a cinco metros de la línea de edificación de la residencia.
El geriátrico "Mis bisabuelos" funciona en Solís al 700 desde hace 18 años. En
ese lugar trabajan siete empleados y dos de ellos cubren francos. El miércoles a la hora de la cena
en el hogar de ancianos, ubicado entre la cortada Ramírez y Zuviría, estaban alojados trece mujeres
bajo la tutela de una enfermera. También en el recinto estaba Marta, de 63 años, la responsable del
hospedaje, quien vive en el lugar y se repone de una fractura en una de sus piernas. El
establecimiento está asentado en una casa reformada y cuenta con dos ingresos.
A la hora de cenar. El miércoles pasadas las 21.15 la enfermera del turno noche
había terminado de recibir la guardia cuando por la puerta de la sala de estar, que funciona en lo
que se presenta como garaje reformado y tiene amplios ventanales, ingresó un hombre joven
armado.
"El tipo entró, bajó la persiana plástica y se quedó encerrado en la sala.
«Cállense la boca y quédense quietas» les gritó a las abuelas", relató Gabriela, de 40 años. Muchas
de las residentes, mujeres de más de 75 años, ni se dieron cuentan que estaban protagonizando un
asalto. "Después el ladrón caminó hasta la otra puerta que tiene el lugar y le abrió a un cómplice,
también armado", recordó.
Por lo relatado a LaCapital por Gabriela, los maleantes conocían al detalle los
movimientos del geriátrico. Sabían que el personal del turno de la tarde se retiraba pasadas las 21
y que en el lugar permanecía una sóla enfermera. Pero el grado de conocimiento sobre "Mis
Bisabuelos" que tenían los delincuentes no se ajustaba nada más que al movimiento del personal.
"Todo fue muy rápido. Mi mamá no entendía nada y vio como los ladrones se
metieron en su habitación, abrieron la puerta del ropero y se llevaron la caja de seguridad donde
estaba el dinero para el pago de sueldos. Son muy pocos los que conocen que el dinero se guardaba
en la caja de seguridad que está en ese ropero", explicó Gabriela. "De hecho, a unos metros del
ropero hay una caja de seguridad empotrada en la pared, y ni la tocaron", contó.
Con la caja en las manos, los ladrones salieron a la vereda, caminaron menos de
cinco metros y subieron a una moto azul tipo scooter. "Un vecino vio cuando llegaron y estacionaron
la moto detrás de un árbol. Y también vio que, cuando se iban, colocaron la cajita de seguridad en
medio de los dos", explicó la mujer. "Vinieron por la plata y se fueron", analizó la hija de la
dueña.
Para las víctimas del atraco, los maleantes serían del barrio o sus
inmediaciones. El hecho fue denunciado en la comisaría 14ª de barrio Belgrano y es investigado por
el juez de Instrucción, en feria, Javier Beltramone.