Una serie de conductas poco claras acaban de costarle el puesto al jefe de
Inteligencia Zona Sur de la Dirección General de Prevención y Control de Adicciones, comisario José
Vigil. Este oficial quedó en una posición complicada al no poder fundamentar qué estaba haciendo el
6 de agosto pasado en la zona oeste rosarina, cuando fue fotografiado junto a personas vinculadas
con comercialización de estupefacientes a nivel local.
Esta sinuosa situación se suma a otra aún más controvertida. Autoridades del
Ministerio de Seguridad y de la Dirección de Asuntos Internos sospechan que este oficial pudo tener
que ver con que se haya frustrado un operativo para detener el 15 de agosto a un presunto
traficante de drogas, que se evadió de un cerco policial y tiene actualmente pedido de captura de
un juez federal.
Se trata del caso en el que fue persiguido Guillermo Franco, alias Piraña, en un
episodio en el que hubo disparos a lo largo de varias calles en la zona sur rosarina. Franco se
encuentra prófugo.
Las razones formales del relevo del comisario Vigil, de 40 años, indican que no
conformó las expectativas en cuanto a resultados operativos logrados. No obstante a este oficial lo
investiga Asuntos Internos por aquellos comportamientos presuntamente irregulares. El director de
la ex Drogas Peligrosas, comisario mayor Hugo Toniolli, ordenó su pase el 19 de agosto pasado.
Ahora está en la Unidad Regional XV de Coronda.
La foto. El 6 de agosto pasado Vigil y otros tres policías bajo su mando del
área de inteligencia con sede en Rosario fueron fotografiados junto a cuatro personas en
proximidades de una estación de servicio de Provincias Unidas y Eva Perón.
Entre estas personas, según dijeron fuentes de la investigación a LaCapital, se
encontraba un individuo investigado por la Justicia federal de Rosario, apodado "Caracú" A., y la
madre de una persona que fue detenida por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) con 10 kilos
de cocaína el 29 de febrero pasado en una vivienda de Empalme Graneros.
La fotografía que registra ese momento no implica la prueba de delito alguno.
Vigil alegó ante sus superiores que estaba allí realizando tareas específicas de inteligencia. Lo
que no queda claro, según los investigadores, es por qué Vigil no dio aviso a la superioridad de
que estaba en tales diligencias.
No obstante fuentes cercanas a la Justicia federal revelaron que la fiscal del
caso, Liliana Bettiolo, no encontraría justificable ese argumento, dado que "Caracú" era una
persona con la que no debía mantener contactos, sino investigarlo como imputado de un delito
contrario a la ley de estupefacientes
El procedimiento del 15 de agosto en el que intentaron detener a Franco también
generó dudas en la Justicia federal. No queda claro allí cómo pudo fugar el implicado siendo que
dos vehículos de uso policial taponaban las vías de escape. Franco se hallaba en una casa de
Uriburu al 1200. Un vehículo tapaba la salida por Entre Ríos y otro por Mitre. Aún así, el hombre
buscado huyó.