El ex jefe de la Delegación de la Policía Federal en Santa Fe, baleado en la autopista a Buenos Aires en septiembre de 2019, seguirá preso a partir de una resolución de la Cámara Federal. El tribunal de apelación rechazó un pedido de libertad del policía ante la especial gravedad institucional del caso, que tiene como principal imputado "a un funcionario a quien la sociedad le confió la responsabilidad de investigar y protegerla". En otro dictamen, los mismos jueces confirmaron el procesamiento del ex subjefe de la fuerza en la capital provincial y también seguirá preso.
Los dos uniformados habían sido procesados en diciembre de 2019 por el juez federal santafesino Francisco Miño, quien le dictó la prisión preventiva al comisario Mariano Ezequiel Valdés por tráfico de estupefacientes en modalidad de transporte, peculado y confabulación, y le trabó un embargo por 500 mil pesos. Por los mismos delitos fue procesado su subjefe, Higinio Bellagio, acusado de encubrir el hecho.
La situación de ambos policías fue revisada por la Sala A de la Cámara Federal. La defensa de Valdés, preso desde el 20 de septiembre de 2019, sólo apeló su detención preventiva. En tanto que Bellagio cuestionó además el procesamiento. La situación de ambos fue confirmada por los camaristas Aníbal Pineda y José Guillermo Toledo en dos fallos relacionados y emitidos el mismo día. En ambos casos, los jueces pusieron el acento en la condición de funcionarios policiales de los acusados y en la gravedad de los delitos cometidos.
El hecho por el que ambos están procesados ocurrió la noche del 9 de septiembre de 2019 en la autopista Buenos Aires-Rosario, a la altura de Fighiera. Entonces Valdés circulaba en un auto particular de la Policía Federal en compañía de la suboficial ayudante Roxana González con destino a la capital provincial. El vehículo hizo una parada en una estación de servicios ubicada en jurisdicción de Ramallo. Allí, mientras la suboficial iba al baño, Valdés se retiró hacia un estacionamiento donde habría tenido una charla con los ocupantes de una camioneta que tras el retorno de los policías a la ruta salió tras ellos.
Unos 40 kilómetros más adelante desde ese auto obligaron a Valdés a detenerse en la banquina. El oficial bajó y mantuvo una discusión con los otros automovilistas que derivó en el ataque a balazos. Según la investigación, tras ese episodio el entonces jefe policial ordenó a la suboficial González ocultar un bolso deportivo que llevaba en el auto.
Para eso, el ex jefe federal se comunicó con Bellaggio, quien viajó en un patrullero desde Santa Fe hasta el Samco de Arroyo Seco donde estaba internado su superior tras el tiroteo, para "sustraer" el bolso de la escena del hecho.
Ese bolso fue hallado once días más tarde en la sede de la Policía Federal en Santa Fe, al igual que la ropa que llevaba Valdés al momento del ataque. Una prueba científica determinó que el bolso tenía restos de anfetaminas mientras que un pantalón del policía presentaba residuos de éxtasis.
Los policías fueron procesados por transporte de drogas, sustracción de pruebas y peculado. Al rechazar la apelación, los jueces de la Cámara evaluaron que el narcotráfico "genera varios delitos conexos (homicidios, amenazas, usurpación de propiedades, robos)", y consideraron que "esa violencia tiene como víctimas inmediatas a los vecinos, que padecen la privación diaria de derechos elementales (esparcimiento, trabajar, acceder al transporte público, disfrutar de plazas y veredas)".
Pero además remarcaron que, en este caso, "resulta determinante la gravedad institucional extrema que representa la posible comisión de delitos vinculados al narcotráfico por autoridades de máxima jerarquía de la Policía Federal, quienes tienen a cargo la importante función de prevenir, perseguir e investigar dichas conductas". En ese punto, enfatizaron que los acusados actuaron con armas, teléfonos y autos provistos por el Estado. Y advirtieron que por tratarse de funcionarios públicos encargados de combatir el narcotráfico merecen "mayor reproche penal" que un ciudadano común.
Por último, al denegar la excarcelación de Valdés los jueces observaron que incurrió en conductas para entorpecer la investigación, como la sustracción del bolso en el que se detectaron restos de drogas sintéticas, que "dio una versión diferente de los hechos, plagada de datos falsos, con el objetivo de desviar el curso de la investigación", y que "de la extracción de datos de los teléfonos secuestrados surgiría la eliminación de contenido de interés"; además de la coacción a la empleada González para que brinde una versión falsa sobre lo ocurrido.