Dos mujeres fueron imputadas y quedaron presas en el marco de una causa por extorsiones organizadas y ordenadas desde la cárcel de Piñero por dos internos que también fueron imputados. Habían amenazado al propietario de una reconocida pizzería de la ciudad a quien le pidieron 20 mil dólares en nombre de "la verdadera mafia".
Según la investigación del fiscal Pablo Socca las maniobras extorsivas comenzaron el 11 de julio pasado contra el propietario de una pizzería rosarina. Desde la cárcel de Piñero Joel Ch. y Cristian S., alojados en la misma celda, le enviaron mensajes de WhatsApp al dueño del comercio. "Hola. Fijate qué pensás hacer con el tema de las 3 pizzerías. Ya sabemos todo de vos así que si no pasas la plata que debés te vamos a matar a vos y a toda tu familia. Y si me bloqueás o algo voy a empezar por los negocios, después por tu familia. Ya sé todo de vos", decía la amenaza que le llegó al dueño de los locales en varios mensajes.
En lo que ya es un lugar común en el funcionamiento de las distintas bandas delictivas de Rosario, más allá de su verdadero poder, en este caso los extorsionadores se presentaron como "la verdadera mafia". "Fijate que no es joda, si no te lo vamos a mostrar los hechos, 20 mil dólares, espero una respuesta favorable", continuaron los mensajes.
La víctima hizo la denuncia y se abrió una investigación a partir de la cual, como una de sus primeras medidas, la Fiscalía ordenó a la Brigada Operativa de la Agencia de Investigación Criminal que continuara el diálogo con los extorsionadores haciéndose pasar por la víctima. Entonces se pactó la entrega de 15 mil dólares que debían ser arrojados a las 15 del 13 de julio en un contenedor de basura ubicado en la zona de Dorrego y Battle y Ordoñez.
En ese momento y lugar la policía realizó la entrega controlada del dinero y fue entonces que advirtieron que dos mujeres se acercaron al contenedor. Una de ellas agarró la bolsa con el dinero e instantes después fueron aprehendidas. Identificadas como Carolina G. y Sasha C, de 42 y 23 años, ambas fueron imputadas junto a los dos internos de Piñero por el delito de tentativa de extorsión. La jueza María Trinidad Chiabrera dictó la prisión preventiva para los cuatro.
El peso de "la mafia"
En la audiencia imputativa Carolina G. dijo que vive en una casa de la zona de España al 6900, que no terminó los estudios secundarios y que se dedica al cuidado de adultos mayores. A su vez contó que es prima de Cristian S. y que él la había mandado a buscar un sobre con plata mediante su compañero de celda como intermediario.
En tanto la joven detenida también tiene domicilio en la zona sur: Copihue al 6600 de barrio las Flores. Contó que tampoco terminó sus estudios secundarios y que trabaja en una huerta comunitaria del barrio en el marco del programa Potenciar Trabajo.
Por su parte, los dos internos que organizaron las extorsiones desde la cárcel de Piñero están presos en el marco de causas vinculadas a robos. Joel David Ch., de 20 años, solo terminó la escuela primaria y antes de caer en prisión trabajaba de albañil. Está en prisión preventiva en el marco de una causa por robo simple, una por robo calificado por el uso de arma de fuego, un encubrimiento y ahora la extorsión.
Cristian Emanuel S., de 25 años, también solo cursó la primaria y dijo que era empleado de una distribuidora de bebidas. Está con prisión preventiva en el marco de una causa por robo calificado por uso de arma de fuego y portación ilegal de arma de guerra, con acusación ya formalizada con pedido de pena de 11 años. Antes había sido condenado en 2017 a 4 años y 2 meses de prisión, pena que cumplió en octubre de 2020.
Rubro en crecimiento
Las extorsiones organizadas desde la cárcel contra comerciantes se afirmaron en los últimos meses como un fenómeno criminal en crecimiento. En una de las causas recientes más llamativas, por ejemplo, se expuso que una banda que extorsionaba en barrio Ludueña había utilizado en la cárcel de Piñero al menos 70 líneas de teléfono. En ese marco el fiscal Socca dijo que en los primeros 5 meses de 2022 se habían iniciado 796 causas por hechos extorsivos.
Las extorsiones aparecen como una rama en crecimiento para las bandas que no necesitan demasiados recursos para lograr que un comerciante pague una cuota a cambio de no ser atacado a balazos, o que una familia abandone su vivienda porque resistirse a esa orden puede costar una vida. Alcanza con instalar el miedo en una comunidad, lo que en el rubro de las extorsiones es posible con un celular y alguien que en la calle cumpla las órdenes que salen desde la cárcel.
>>Leer más: Extorsiones: un negocio redondo que se afirmó por el uso de celulares en las cárceles
Hace unas semanas el fiscal Socca explicó en diálogo con La Capital que desde la creación en septiembre de 2020 de la unidad de investigación especializada en balaceras se pudo ver el crecimiento del negocio de las extorsiones como trasfondo de gran parte de los ataques a balazos que ocurren frecuentemente en la ciudad. "Al principio todas las balaceras eran entre bandas, no existía la balacera como consecuencia de una extorsión a un comerciante. Se dieron cuenta lo fácil que es extorsionar a varios comerciantes de una zona, de vez en cuando tirotear a uno para que el resto pague por miedo", explicó Socca.
Para el fiscal el negocio de las extorsiones, por sus características, se amplió más allá de las bandas de renombre. "Todas las bandas lo empezaron a hacer sistemáticamente y no solo las bandas grandes sino cualquiera, porque es una manera muy eficaz de generar ingresos", explicó. Una característica que distingue a esta actividad delictiva por sobre otras es que, en principio, no genera competencia directa con otras bandas y por lo tanto no hay disputas violentas que la expongan. Así, en parte, es como en el último tiempo aparecen cada vez más grupos pequeños que actúan en el nombre de "la mafia" aunque no sean más que grupos pequeños con capacidad de instalar miedo entre vecinos y comerciantes.