La jueza federal número 1 de San Isidro, Sandra Arroyo Salgado, quien hace diez
días se hizo cargo de la causa por la ruta de la efedrina, procesó y le dictó la prisión preventiva
a cinco de los siete allegados a Mario Roberto Segovia que fueron detenidos en el megaoperativo que
llevó adelante el ahora suspendido juez Federico Faggionatto Márquez el pasado 12 de octubre en
Rosario y otras localidades cercanas.
Según trascendió extraoficialmente, la magistrada les imputó a los acusados ser
parte de una asociación ilícita para violar la ley 23.737, conocida como ley de drogas, en sus
artículos 5 y 11, ambos inciso c, delitos que prevén una pena de 4 a 15 años de prisión pero que se
puede incrementar por haber sido cometidos por tres o más personas (asociación ilícita).
La familia. El procesamiento y la prisión preventiva alcanzó a Gisela Itatí
Ortega, esposa del denominado "rey de la efedrina"; y a la madre y al hermano de esta mujer,
Antonia Moreno y Gonzalo Rodrigo Ortega, todos ellos en carácter de coautores de comercio de
estupefacientes en forma organizada. Además, bajo la figura de partícipes de la asociación ilícita
que presuntamente comandaba Mario Roberto Segovia, fueron procesados y embargados los abogados
Ariel González Zevallos (por ocuparse en supuesta forma irregular de las finanzas del grupo) y Hugo
Páez Alvarez (sospechado de ser testaferro de la banda).
Al dictar la prisión preventiva de los acusados, la jueza manifestó la
peligrosidad procesal de los mismos, es decir, la posible reacción o evasión de los sospechosos
ante el accionar judicial en cuanto se falle una pena no excarcelable.
En tanto, en la misma resolución, la jueza Arroyo Salgado dispuso la falta de
mérito y la lilbertad de Sfungaras Taqui Pargiatis y Ariel Cumbo Nachelli, también detenidos el
pasado 12 de octubre, sobre quienes "no se hallaron pruebas que los vinculen al grupo investigado",
según confiaron anoche a LaCapital sus defensores, José Alcácer y Alberto Tortajada.
Por su parte Carlos Varela, abogado de los familiares de Mario Segovia, adelantó
que va a apelar los procesamientos y manifestó que "en todo el material probatorio que se ha
acumulado en la causa no hay la menor evidencia que los conecte (a sus clientes) a los delitos
definidos en el dictamen de la jueza".
Tenía razón. Lo que sí queda claro tras conocerse el fallo de la magistrada
federal es que, más allá del apartamiento obligado de la causa del juez Faggionatto Márquez, quien
será sometido a juicio político por presuntas irregularidades en el manejo del juzgado de
Zárate-Campana que estaba a su cargo, las acusaciones contra el grupo que supuestamente lideraba
"el rey de la efedrina" cuentan con el sustento y las pruebas suficientes para que prosperen.
Megaoperativo. Los procesamientos a los familiares de Mario Roberto Segovia y a
los dos abogados que serían de su entorno se conocieron 16 días después de que el ahora suspendido
juez Federico Faggionatto Márquez desembarcara en Rosario y otras localidades cercanas para
desarrollar un megaoperativo que se concretó en 27 allanamientos y ocho detenciones.
Además, los policías de Drogas Ilícitas de la bonaerense y sus pares de la ex
Drogas Peligrosas de Rosario buscaron en la ciudad un laboratorio en el cual presuntamente se
fabricaban metanfetaminas y otras drogas sintéticas a base de la efedrina que comercializaba el
clan dirigido por Segovia. Fue lo único que no hallaron en su visita a Rosario, Villa Gobernador
Gálvez, Pueblo Esther y Soldini.
Sin embargo, dijo Faggionatto en esa ocasión, "se secuestraron dos vehículos,
computadoras y documentación probatoria para la investigación". Esos mismos elementos son los que
ahora analizó la jueza Arroyo Salgado para dictar el auto de procesamiento a los detenidos por su
antecesor.