Policiales

Prisión preventiva para el abusador sexual de una médica en Maipú 2200

Jimena Corral no recuerda el ataque de un desconocido que hace seis meses la dejó inconsciente en la entrada a un edificio de Maipú al 2200. Lo vio en un video.

Jueves 09 de Enero de 2020

Jimena Corral no recuerda el ataque de un desconocido que hace seis meses la dejó inconsciente en la entrada a un edificio de Maipú al 2200. Lo vio en un video. Pero eso no hizo menos impactante el encuentro, en una misma sala, con el hombre que ayer fue imputado de abusar de ella, fracturarle la nariz y robarle. "El va a seguir estando adentro y no va a poder hacerle daño a ninguna otra mujer", dijo aliviada tras la audiencia en la que el acusado, de 34 años y en situación de calle, quedó preso por dos años a la espera de juicio.

En sólo seis días, la médica de 35 años pasó de sobrellevar el trauma del ataque en la intimidad a constatar la enorme repercusión pública que tuvo el video de la agresión. Esas imágenes fueron captadas por la cámara del edificio donde 45 minutos después del ataque un vecino la encontró inconsciente y llamó a la policía. El 2 de enero, con su autorización, el video fue difundido por la Fiscalía.

El video fue la llave para aclarar el hecho y la estrategia rindió frutos. Cinco personas bajo reserva de identidad reconocieron al agresor como Claudio Adrián A., de 34 años, quien trabajaba como cuidacoches en la zona y tiene una decena de antecedentes penales. "No sé quiénes son pero les agradezco muchísimo", les dijo la víctima a esos testigos apenas terminó la audiencia.

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Las fiscales Alejandra Raigal y Noelia Riccardi imputaron a Claudio A. como quien interceptó a Jimena la medianoche del 7 de julio del año pasado. Esa noche la mujer fue a tomar algo con una amiga a la cervecería Antares de Pellegrini al 1100. Poco antes de las 12 se retiró para encontrarse con su novio y otra amiga en el bar Baum, de Cochabamba y Entre Ríos. Pero nunca llegó.

La médica despertó en un hospital con el tabique fracturado. Supo que un vecino de Maipú al 2200 la había encontrado herida. Su familia consiguió el registro de una cámara donde se la ve salir caminando de la cervecería y recién al conseguir el video del edificio de calle Maipú se enteraron de la agresión que ella no recuerda. Incluso, no está claro cómo llegó allí.

Tras ello Jimena fue internada en el Hospital Provincial, desde donde llamaron a su familia diciendo que estaba en "coma alcohólico" y no le practicaron estudios toxicológicos. Luego fue derivada al Hospital Español y operada por la desviación del tabique. El trauma fue fuerte y aún no volvió a trabajar.

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En la filmación se ve que el agresor llegó al edificio de calle Maipú con Jimena ya golpeada y prácticamente desvanecida en sus brazos. "La hizo sentar en la entrada para abusar sexualmente de ella al besarla en la boca y tocarle un pecho sin su consentimiento", dijeron las fiscales, y añadieron que "luego logra levantarla y caminar unos pasos para estamparla contra una pared". Entonces la pateó en la cara y le robó el DNI, la tarjeta de débito, un reloj, una cadenita, las llaves y un celular.

La médica sufrió la fractura del tabique nasal y del maxilar derecho, un golpe en la cabeza y hematomas en un párpado y los labios. Además sufrió severas secuelas emocionales y un déficit en el olfato. Por todo eso, Claudio A. fue acusado como autor de abuso sexual simple y robo agravado por las lesiones causadas, delito con una pena de 5 a 19 años de prisión. El detenido, asistido por la defensora Jorgelina Butto, refirió estar en pareja y trabajar en el puerto. Se limitó a decir que comprendía la acusación. Pero rehusó declarar.

Testigos sólidos

Las fiscales explicaron que cinco testigos reconocieron al acusado en el video. "Son sólidos y claros en afirmar que lo reconocen por su cara, cabeza, cuello y cuerpo". Además describieron la ropa que usaba en julio de 2019: una campera negra Topper hasta las rodillas, una cuellera y zapatillas. Y dieron cuenta de una cicatriz, su forma de caminar y el corte de pelo.

Lo conocían porque solía cuidar coches en la zona de Pellegrini entre Laprida y Buenos Aires. Tres de los testigos se desempeñaban en un lugar donde habían tenido "contacto fluido" con él. El cuarto le dijo a la policía que lo identificó en el video. La quinta persona lo cruzaba a diario.

"Jimena no se ha reintegrado a la vida profesional, tiene asistencia psicológica y no ha vuelto a tener la vida que llevaba", dijeron las fiscales mientras la víctima, en primera fila, era contenida por sus familiares. Luego de pedir que se desaloje al público y al acusado de la sala, la mujer dijo unas palabras ante el juez Gustavo Pérez de Urrechu. Habló del miedo con el que vive y pidió que el acusado siga preso. Es lo que definió el juez, quien consideró que la evidencia es "concordante y congruente" y dictó la prisión preventiva.

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