“Loco, se les están escapando los choros”, exclamó un automovilista que pasó ayer a la mañana por la comisaría 12ª. La advertencia estaba dirigida a los tres efectivos policiales que estaban en ese momento en la dependencia policial y, al parecer, no se habían percatado de la fuga. En rigor, quince de los dieciséis reclusos alojados en el penal de la seccional del barrio Ludueña se habían esfumado. Un rato después, siete de los evadidos fueron recapturados a unas tres cuadras de la comisaría.
El clima para los agentes del turno en la comisaría de Pedro Lino Funes al 200 bis era, a diez horas del hecho, muy desfavorable. Al mediodía los vecinos de la seccional decían: “Les abrieron la puerta del calabozo”. Por la noche la pesquisa de los encargados de Jefatura parecía validar el comentario. A tal punto que la jueza de Instrucción en turno, Alejandra Rodenas, les imputó el delito de “favorecimiento doloso de evasión”.
El jefe de policía provincial, Osvaldo Toledo, dispuso el pase a disponibilidad del subcomisario Oscar Romero, jefe interino de la seccional 12ª, del oficial de guardia y otros dos agentes presentes al momento de la evasión. “Los presos se fueron por la puerta y no por otro lado”, exclamó un alto jefe de la Unidad Regional II cerca de la medianoche.




























