Policiales

Pidieron perpetua para el hijo de la "Tata Medina" por un doble asesinato

Ocurrió hace diez meses y los acusados son tres. Uno es Milton Ferreyra, de 19 años. Su madre es una conocida vendedora de drogas de zona norte.

Martes 08 de Enero de 2019

Tres jóvenes de entre 19 y 20 años quedaron en las puertas de un juicio oral y público por un doble crimen ocurrido en marzo del año pasado en barrio La Cerámica. Uno de ellos es el hijo de Olga "La Tata" Medina, una mujer con causas federales por narcotráfico y cuya familia está acusada de regentear la venta de drogas en algunos sectores de la zona norte. La Fiscalía pidió que los tres muchachos sean sometidos a juicio y que sean condenados a la pena máxima: prisión perpetua. Esto al entender que al menos ellos tres premeditaron el ataque a tiros contra las víctimas, que estaban tomando una gaseosa en la puerta de su casa cuando les llovió una ráfaga interminable de balas. "El auto pasó bien despacito y con la música muy fuerte, disparaban desde adentro", dijo un testigo.


La acusación fue planteada por el fiscal Ademar Bianchini el 18 de diciembre pasado, en una audiencia presidida por el juez Juan Carlos Curto. Los pedidos de prisión perpetua recayeron sobre Alan Patricio Acosta, de 20 años, Walter Sebastián Contreras, de 19 y Milton José Abelardo Ferreyra, también de 19. Este chico es hijo de "La Tata" Medina, una conocida vendedora de drogas de la zona norte que cuenta con causas en la Justicia Federal por narcotráfico. El trío de jóvenes está acusado de los delitos de "homicidio agravado por el uso de arma de fuego calificado por el concurso real de tres personas" y de "portación ilegal de arma de guerra".

El doble crimen que les atribuyen ocurrió durante los últimos minutos del 29 de marzo de 2018 en Siripo y Medrano, en el barrio La Cerámica, en el noroeste de Rosario. Para Bianchini, los jóvenes pasaron por allí en un auto y gatillaron tantas veces como pudieron contra dos chicos y una chicas que estaban en la vereda. Carlos Gálvez, de 30 años, y Leandro Nahuel Sarantonelli, de 28, murieron a causa de las lesiones.

La investigación se hizo fuerte, sobre todo, en base a los testimonios que se levantaron en la zona. Se trata de testigos presenciales y de oídas de una misma secuencia y que apuntaron contra los acusados.

"Parecía una ametralladora"

Una de las principales pruebas que la Fiscalía valoró fue el testimonio de la única sobreviviente del ataque, la hermana de Carlos Gálvez, que estaba junto a las dos víctimas fatales en el momento en el que fueron acribilladas a balazos. "Tiraron un montón de tiros, eran tantos que parecía una ametralladora", dijo cuando declaró, unos días después del crimen.

La chica estaba en la misma esquina que los dos jóvenes asesinados y, sin embargo, ninguna de las balas llegó a herirla. Según dijo a los investigadores, ella estaba en su casa y cruzó a la casa de su hermano, que queda enfrente, en Medrano y Siripo. A esa improvisada reunión se sumó Leandro Sarantonelli. Entre los tres abrieron una gaseosa y entablaron una charla.

"Carlos y yo estábamos sentados y Leandro se quedó parado. Vemos venir por calle Siripo hacia Medrano un auto color gris con las ventanillas bajas. Pasa por adelante nuestro, bien cerquita, y ahí empezaron a disparar hacia nosotros", contó la chica. En esa misma entrevista dijo que lo primero que vio fue como Leandro se agarraba el cuello y que, al darse vuelta, se encontró a su hermano tendido en el piso, boca abajo.

"Tiraron tantos tiros que también mataron al perro de Leandro y a mi perro lo hirieron. Seguían tirando cuando ya estaban a más de una cuadra", terminó de describir la escena la joven, que llegó a ver a quienes iban a adentro del auto.

Según dijo a los fiscales, al volante iba Alan Acosta, en el asiento del acompañante estaba Milton Ferreyra, mientras que en el asiento trasero iban Sebastián Contreras, un joven apodado "Pañal" y otro conocido como "Chupado". "Los que tiraban eran Alan, Milton y Sebastián", aseguró la sobreviviente.

De acuerdo con la investigación, Sebastián vivió siempre en La Cerámica, pero Alan y Milton habían llegado dos años antes del doble homicidio, cuando fue asesinado Vladimir Medina, hermano de La Tata, y el negocio quedó en manos de otro de los hermanos, que llevó a los dos jóvenes, que en ese momento eran adolescentes, a trabajar con él.

Una de las hipótesis de la Fiscalía es que el trasfondo del ataque pueda estar relacionado con el narcotráfico, aunque no descartan una venganza hacia la familia Gálvez por el asesinato de un familiar. De hecho, la viuda de Gálvez declaró que la madrugada anterior al doble crimen, los mismos jóvenes habían baleado el frente de su casa.

En la acusación, Bianchini remarcó que se trató de un delito premeditado, puesto que los tres comenzaron a disparar al mismo tiempo cuando el auto en el que se desplazaban pasó por el lugar por el que pasaban las víctimas. Además, infirió que por la cantidad de disparos que se efectuaron, el único objetivo era el de terminar con sus vidas.

Además de estos delitos, la fiscal Juliana González le achacó a Alan Acosta algunos robos de carteras y celulares en la calle a principios de 2018. El pedido de pena quedó subsumido a las pretensiones de Bianchini.

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