Durante casi un año la muerte por asfixia de Noelia Elisabet García, ocurrida en octubre de 2018, fue considerada un suicidio aunque dejaba muchas dudas. Hasta que la investigación se nutrió con testimonios que daban cuenta de un contexto de violencia de género con su ex pareja, entre ellos uno que resultó crucial: una hija de la víctima contó cómo había visto a Gerardo Ariel Nievas estrangularla con un cable mientras intentaba mantenerla callada poniéndole una frazada en la boca. Este martes el hombre de 32 años comenzó a ser juzgado por femicidio y el fiscal de Homicidios Gastón Avila pidió una pena de prisión perpetua ante el tribunal oral conformado por los jueces José Luis Suárez, Hebe Marcogliese y Trinidad Chiabrera. Por su parte la defensora María Eugenia Carbone se opuso a esa teoría y requirió la absolución del acusado.
Noelia era oriunda de Monte Grande, en el conurbano bonaerense, y se radicó en Rosario en 2009 cuando conoció a Nievas. Juntos tuvieron tres hijos y convivieron en una casa de Juan B. Justo al 5800 hasta que, en 2014, la mujer pidió una exclusión de hogar y regresó a Buenos Aires, donde tuvo otro niño. Pasó un tiempo y Gerardo trajo a los hijos que había tenido con ella a vivir con él en Rosario, por lo cual la mujer empezó a viajar para visitarlos y solía quedarse en la misma casa que había compartido con su ex.
En uno de esos viajes, en el que estaba acompañada por una hija de una pareja anterior que entonces tenía 9 años, la mujer de 28 años terminó muerta. La madrugada del 23 de octubre de 2018 Noelia murió ahorcada por un cable atado a un ventilador. La primera versión sobre lo ocurrido fue la del propio Gerardo, que llamó a la Policía y contó que se había levantado para ir al baño y encontró a la mujer muerta, en lo que aseguró que había sido un suicidio.
Durante casi un año el caso fue tratado como tal, ni siquiera había sido dado a conocer como una muerte violenta por la Fiscalía Regional. Hasta que en septiembre de 2019 el entonces fiscal de Homicidios Miguel Moreno, a cargo de la investigación, ordenó la detención de Nievas en virtud de lo que presentó como nueva evidencia que había surgido en ese lapso y daba cuenta de un contexto de violencia de género.
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Entre los testimonios agregados estuvo el de la madre de Noelia, que afirmó que Nievas la amenazaba con que no la dejaría ver a sus hijos. Asimismo, empleados de un centro de salud contaron que la víctima les había contado sus padecimientos.
De los relatos citados el más determinante fue el de una hija de Noelia que esa noche se despertó al escuchar los gritos de su madre y alcanzó a ver como Nievas le tapaba la boca a Noelia. La niña le dijo que la soltara, pero el hombre le dijo que la estaba ayudando a respirar. En esa oportunidad el juez Hernán Postma ordenó, a pedido del fiscal, que la niña realizara su declaración en Cámara Gesell como anticipo jurisdiccional de prueba.
Teorías
En el juicio iniciado este martes el fiscal presentó la teoría de la acusación, basada en que la relación entre Nievas y Noelia estuvo signada por la violencia de género “física y psicológica” tanto mientras duró como posteriormente. Según fuentes judiciales, en su alegato de apertura Avila reseñó que la noche en que murió la mujer estaba durmiendo en la casa de su ex pareja en Rosario para poder estar con sus hijos. Y que en ese marco Nievas se habría enterado de que ella se quería llevar a sus hijos con su nueva familia.
Por eso, según la hipótesis acusatoria, el albañil decidió estrangularla a su ex pareja con una cable mientras la sofocaba con una frazada para que no se escucharan sus gritos. Luego, para tratar de quedar impune, echó a correr la versión de que Noelia se había suicidado.
El fiscal insistió en que las pruebas que presentará durante el debate no dejarán dudas de que se trató de un femicidio. Y expuso como fundamental el testimonio de la hija de Noelia que alcanzó a ver cómo su madre era asesinada. Avila calificó el hecho como homicidio doblemente agravado, por el vínculo y por mediar violencia de género, y pidió que Nievas sea condenado a la pena máxima.
Por su parte, la defensora buscó desincriminar al acusado. Al respecto alegó que esa noche Nievas llamó al Sies y junto con su hermano y su madre buscaron ayuda para que alguien asistiera a la joven. También destacó que el acusado se encontraba presente cuando llegó la Policía y afirmó que fue él quien les explicó a los uniformados lo sucedido. Carbone también remarcó que, en los días posteriores, Nievas buscó asistencia profesional para los niños y que siempre estuvo a disposición de la Justicia.
En ese marco, según los voceros consultados, la defensa también cuestionó que la víctima eligiera quedarse a dormir en lo de Nievas cuando podría haberse quedado con cualquier otro conocido o familiar, a lo que Nievas no se oponía porque quería fomentar la buena relación de sus hijos con su madre. Y también apuntó de deslegitimar la principal prueba testimonial diciendo que el acusado no tenía buena relación con aquella niña que no era su hija, mientras que él siempre mantuvo la misma versión de los hechos.