Un hombre de 35 años fue condenado a la pena de prisión perpetua por el asesinato de un jubilado de una empresa de seguridad en 2016, a quien le robó dinero y joyas y luego asesinó a puñaladas escondiendo el cuerpo en un pozo de la vivienda en la que residía la víctima, en la zona noroeste de Rosario.
En una audiencia realizada en el Centro de Justicia Penal, el tribunal integrado por los jueces de Primera Instancia Carlos Leiva, Lorena Aronne y Gonzalo López Quintana condenó a Gonzalo N. a la pena de prisión perpetua por los delitos de homicidio calificado criminis causa, en concurso real con el delito de robo calificado por el uso de arma blanca en calidad de autor.
Poco después de las 2 de la mañana del 26 de octubre de 2016, los vecinos de French al 5400 se despertaron sorprendidos por ruidos y los gritos de alguien que era maltratado. Algunos de ellos salieron a las puertas de sus viviendas y alcanzaron a ver que dos muchachos escapaban a la carrera de la casa de Orlando Zaya, un vecino de 66 años que vivía solo en un pasillo contiguo a un centro de salud.
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Foto: Sebastián Suárez Meccia / La Capital
Apenas amaneció, otros vecinos vieron abierta la puerta del pasillo e ingresaron a la casa para ver qué había pasado. Se encontraron con los ambientes desordenados y la típica escena posterior a un robo. Buscaron a Zaya, pero no lo encontraron. Incluso dijeron que al menos en dos oportunidades, a las 7 y a las 7.40 de aquella mañana, vieron salir del pasillo a adolescentes con bolsas de consorcios llenas de cosas robadas. Entonces volvieron a llamar a la policía y los uniformados requisaron profundamente el lugar. Así se toparon con el cuerpo de Zaya dentro de un pozo ciego de cuatro metros de diámetro y un metro de profundidad. Lo habían matado a golpes y puñaladas.
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El hombre era separado y padre de dos hijos, uno de ellos policía, y desde hacía 35 años vivía donde lo mataron. La autopsia reveló que sufrió múltiples puñaladas que le causaron la muerte por hemorragia.
En la audiencia realizada este jueves, el fiscal Alejandro Ferlazzo de la Unidad de Homicidios Dolosos, le atribuyó el crimen y, además, haber sustraído una campera, la suma de $37.492 en efectivo, un bolso deportivo, perfumes, un short, un alicate, dos relojes de pulsera, medicamentos y elementos personales de la víctima.
Tras ser detenido en el domicilio de su pareja, Gonzalo N. fue alojado en dependencias de la comisaria 13º, en San Nicolás al 2000, desde el 26 de octubre de 2016 cumpliendo prisión preventiva. El 11 de diciembre de ese año logro fugarse del penal y casi cuatro años después, el 2 de diciembre de 2020, fue recapturado.