Policiales

Para el gobierno y la Justicia no hubo error en las salidas de Albertengo

Ricardo Albertengo, protagonista el martes del asalto que derivó en una resonante toma de rehenes en una clínica de Oroño al 700, admitió anoche haber ingresado armado al lugar para cometer un robo aunque dijo que no privó de su libertad a nadie ni se resistió ante la policía. Además, sostuvo que efectuó dos disparos al suelo y no contra los uniformados. Lo hizo al ser indagado durante casi dos horas por el juez de Instrucción Juan José Pazos, quien lo acusa por robo calificado agravado por uso de arma...

Miércoles 21 de Octubre de 2009

Ricardo Albertengo, protagonista el martes del asalto que derivó en una resonante toma de rehenes en una clínica de Oroño al 700, admitió anoche haber ingresado armado al lugar para cometer un robo aunque dijo que no privó de su libertad a nadie ni se resistió ante la policía. Además, sostuvo que efectuó dos disparos al suelo y no contra los uniformados. Lo hizo al ser indagado durante casi dos horas por el juez de Instrucción Juan José Pazos, quien lo acusa por robo calificado agravado por uso de arma de fuego, privación ilegítima de la libertad y resistencia calificada a la autoridad. Esos delitos tienen un horizonte de pena mínima de 8 años y un máximo de 35. A lo que será una casi segura condena por ese accionar se deberán agregar los 4 años que le restan cumplir por su actual sentencia.
  Albertengo cometió un asesinato en abril de 1994 en un bar de 9 de Julio y Sarmiento por el que se le impuso una pena a 20 años de prisión, conmutada luego a 19 años y 2 meses. En 2004 obtuvo salidas transitorias de la Unidad III de Rosario y a partir de 2007 salidas laborales.
  El hecho de que hubiera reincidido produjo una lógica irritación pública. Uno de los dueños de la clínica asaltada, el médico Fernando Soraires, trató de “delincuente” al juez que autorizó los egresos de prisión de Albertengo. Pero en estas salidas no hubo error. Voceros del Poder Judicial y del Poder Ejecutivo de la provincia dieron ayer a este diario abundante documentación de que Albertengo había observado todos los requisitos para acceder al beneficio del que gozaba. Tenía conducta ejemplar e informes favorables tras superar evaluaciones de los organismos técnicos criminológicos. Nunca había violado el horario de regreso a la cárcel ni recibido sanciones. Y conforme al cumplimiento fue accediendo a beneficios mayores como prevé la ley de Ejecución Penal.
  “Lo que habría sido cuestionable es que el juez no le hubiera dado las salidas. El juez no tiene por qué negarlas si el preso cumple con los requisitos de la ley. La mayoría de los reclusos con estos permisos, contra la creencia popular, no reincide”, dijo el fiscal de Cámaras de Rosario Guillermo Camporini.
  A su vez el secretario de Asuntos Penitenciarios, Leandro Corti, subrayó que en la historia de la ejecución de la pena de Albertengo no existen motivos para que se le denieguen las salidas. Una fuente del Equipo de Acompañamiento para la Reintegración Social del Servicio Penitenciario leyó a este diario la trayectoria de Albertengo y concluyó: “Cumplía el régimen disciplinario. Estaba en condiciones de obtener el beneficio”.

Otros hechos. Sobre Albertengo no sólo está la mirada de la Justicia por lo ocurrido en la clínica A& sino también por robos registrados en consultorios médicos de la zona céntrica durante el último mes. La oficina de causas con imputados no individualizados (NN) requerirá que se convoque a testigos de esos hechos denunciados a reconocimientos futuros.
  La fiscal Lucía Aráoz, mediadora en el tenso incidente que terminó con la entrega del acusado, dijo ayer a La Capital que el aspecto físico de Albertengo “coincide absolutamente” con la descripción que víctimas de los consultorios asaltados dieron del delincuente.
  En tanto, anoche Albertengo declaró ante el juez Pazos y admitió haber ingresado a la clínica para robar, pero negó la toma de rehenes y haber disparado contra los policías. l

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