POLICIALES

Obligó a una vecina de Ludueña a vender droga para él y le dieron 15 años de prisión

César "Tuti" Moledo fue condenado por amenazar a esa mujer, a quien despojó de su casa tras colocarle un arma en la vagina, además de otro intento de usurpación y un homicidio fallido

Viernes 09 de Julio de 2021

Me vas a vender esta droga y no te voy a pagar nada”. La exigencia de “Tuti”, conocido por usurpar casas para narcomenudeo en barrio Ludueña, dejó helada a una vecina que a lo largo de una hora fue sometida a vender cocaína y más tarde vivió horas de terror con su familia, cuando la forzaron a dejar la casa tras introducirle una pistola en la vagina. Ese es uno de los ataques por los que César “Tuti” Moledo, de 26 años, aceptó la tarde de este jueves una condena a 15 años de prisión que se unificó en 25 años con una pena anterior.

Los jueces Rafael Coria, Hebe Marcogliese y José Luis Suárez dictaron la condena al avalar un acuerdo abreviado entre el fiscal Hugo Enríquez y el defensor Juan Pablo Nardín. La pena, aceptada por el acusado, incluye otro violento intento de usurpación y un ataque homicida de julio de 2018 cometido desde una moto contra un hombre al que hirieron de cuatro balazos. Moledo contaba con otra condena dictada en 2019 por la jueza María del Carmen Musa por un hecho cometido como menor de edad. Las dos se unificaron en 25 años.

"A buscar alita"

El primer incidente fue el 22 de marzo de 2018 en la cuadra de Felipe Moré al 100 bis. “Estaba en la vereda de mi casa cuando llegaron tres sujetos a los que conozco de vista porque viven en el barrio”, denunció al día siguiente una mujer que los identificó como Tuti —rapado, de ojos marrones y tatuajes en piernas y brazos—, su primo “Goldon” y su cuñado “Ili”, de quienes se mencionaba en el barrio que vendían droga para la banda de Los Monos. Los tres estaban armados. Tuti se le acercó a la mujer tanteando el arma en la cintura, le entregó diez bolsitas de cocaína y le dijo: “Me vas a vender esta droga y no te voy a pagar nada, me vas a vender gratis, yo te voy a mandar a la gente”.

La víctima, paralizada del miedo, sólo repuso que no tenía a quién venderle la droga. Tuti le dijo que él iba a mandarle a los clientes, que no les fiara y que debía cobrar 200 pesos la bolsita. Se lo explicó en medio de amenazas: “Te voy a matar a uno de tus hijos, después te voy a dar un tiro a vos en la cabeza, esta casa va a ser para mí. Ustedes se van a tener que ir de acá, saquen toda la mugre porque esta madrugada vengo y los cago a tiros a todos. Esta casa ya es mía”.

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Eran las ocho de la noche y la mujer se quedó con las bolsitas en la vereda de su casa, donde vendía artículos de limpieza: “En el transcurso de media hora se acercaron cuatro personas que desconozco a buscar una bolsita cada una y me hicieron entrega de los 200 pesos. Decían que eran enviadas por Tuti y que venían a buscar alita”. Entre los clientes llegó el padre de Tuti, que prometió pagar el sábado, y el propio Goldon, quien dijo que luego arreglaría con su amigo.

Terror en casa

Una hora más tarde el trío regresó a buscar lo recaudado. Cuando la mujer le entregó 800 pesos, Tuti estalló en furia porque faltaba dinero, empujó a la víctima hacia la casa y entró con sus acompañantes. Una vez adentro, arrinconó a la mujer contra la pared. Sin sacarle la pollera le bajó la bombacha y le introdujo un arma en la vagina. “Vieja cajetuda, vas a hacer lo que yo te diga porque voy a matar a tu hija, a mí no me importa nada. Agarro la máquina y los mato a todos”, dijo.

Mientras la mujer le rogaba a Tuti que dejara de agredirla —“le pedía por favor que me sacara el arma, me estaba lastimando y sentía mucho dolor”— los otros dos tomaron del brazo a su hija de 15 años y amenazaron con violarla: “Le tocaron los pechos, la cara, la cola y le daban besos. Además le intentaban desabrochar la campera”.

Todo ocurrió a la vista del marido y otros dos hijos de 21 y 22 años de la víctima. “No podían defenderme por temor. Sabían que si decían algo nos mataban”, contó. Días después, en el examen forense le detectaron lesiones en la vulva propias de una “contusión contra un objeto duro”.

La familia permaneció retenida en la casa cerca de tres horas. En un momento el esposo de la víctima logró salir con la excusa de que debía retirar a su hijo de 17 años de la escuela, pero no se animó a hacer la denuncia por desconfiar de la comisaría 12ª. En ese lapso, sin dejar de amenazarlos, les pasaron las pistolas por las piernas a las mujeres y les apoyaron las armas a los varones en la cabeza, hasta que Tuti decidió que era hora de partir. Lo hizo al grito de “yo ya maté a uno, si no venden droga para mí los mato a ustedes”.

Cerca de la medianoche, desesperadas, las víctimas salieron de la casa y fueron en colectivo hasta Tribunales. Como encontraron cerrado el edificio esperaron en la plaza San Martín hasta las 6.30 para ir a la Fiscalía. “Estamos con lo puesto, todas nuestras pertenencias quedaron en la casa”, apuntaron las víctimas.

Luego de enterarse a través de sus vecinos de que su casa había sido usurpada la familia fue alojada en un hotel. Las víctimas no quisieron volver por estar aterrados: “Ellos arreglan con la policía. Manejan todo el barrio y todos le tienen miedo. Ocupan casas para vender droga”, revelaron.

Cebado y reincidente

Siete meses más tarde, el 19 de octubre de 2018 a las 22, Tuti cometió otro intento de usurpación violenta en una casa de Felipe Moré al 400. “Si no te vas de esta casa para mañana, vengo y te mato a vos y a tus hijos”, le dijo armado a una mujer que estaba con sus hijos, sus sobrinos y su mamá en la casa de su madre, en Felipe Moré a 300, y a quien le destrozó una moto a patadas. La mujer, que ya había perdido su propia casa a manos de Tuti sin animarse a denunciarlo, llamó a la policía y a las pocas cuadras Moledo fue detenido con un revólver calibre 22 plateado.

Por último Moledo aceptó condena por un intento de homicidio cometido meses antes de su detención, el 18 de julio de 2018. Según la condena, a las 20.30 de ese día iba con Gastón G. como acompañante en una moto XR blanca y roja por Einstein al 6100 y al llegar a un auto en el que se encontraban tres hermanos de apellido A. comenzó a gritar “es ese, tirale, tirale”. El acompañante extrajo una pistola calibre 40 y le disparó a Víctor A., a quien un tiro que le atravesó el codo derecho le ingresó por las costillas, otros dos lo hirieron en el muslo izquierdo y un cuarto en el glúteo derecho. Los disparos siguieron hacia un hermano de Víctor que bajó del auto y corrió hacia un pasillo pero no lo alcanzaron las balas.

La condena fue dictada por los delitos de coacciones agravadas por pretender que la víctima abandone su domicilio y por el empleo de armas, abuso sexual con introducción de un objeto por vía vaginal agravado por ser cometido con un arma, privación ilegal de la libertad, portación de arma de uso civil, tentativa de homicidio agravado y abuso de armas.

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