El crimen del albañil Antonio Lescano, ocurrido en agosto pasado en una
construcción de Balcarce al 700, se encuentra más cerca de quedar impune que de ser aclarado. Es
que el único sospechoso había caído gravemente herido la semana pasada en un enfrentamiento con
policías y ayer a la madrugada falleció en el Hospital de Emergencias. Además de dejar en suspenso
la única hipótesis firme que tenían los investigadores del crimen, la muerte de Andrés Pichi Barón
también abre un signo de interrogación sobre la actuación de los efectivos durante el procedimiento
en el que fue baleado.
Barón tenía 24 años y varios antecedentes por robo a mano
armada. Al momento de ser alcanzado por las balas policiales vivía en barrio Ludueña, jurisdicción
de la seccional 12ª. Su nombre y otros datos personales se escucharon en una llamada que ingresó a
la central del Comando Radioeléctrico poco después de que se produjera el homicidio de Antonio
Lescano, el 8 de agosto, en una obra de Balcarce al 700.
Asalto mortal. El 8 de agosto era jornada de pago en el obrador. A las 16.15 un
ladrón irrumpió en el lugar, justo en el momento en que los obreros cobraban las quincenas. Avanzó
directamente sobre el pagador, a quien controló sin mucho esfuerzo. Así logró apoderarse de unos 5
mil pesos. Pero el asalto tuvo una derivación dramática. Cuando el delincuente se retiraba se cruzó
con Lescano, quien en ese momento llegaba a la obra. El albañil recibió dos balazos y murió en el
acto.
El martes siguiente al homicidio, ingresó al 101 del
Comando Radioeléctrico una llamada en la que un informante policial mencionó a Barón como autor
material del homicidio y también describió el lugar donde se encontraba el arma homicida, Solís y
las vías del ferrocarril, a pocos metros de la casa donde vivía el sospechoso.
La policía fue al lugar y halló un revólver calibre 3.57,
pero no pudo ubicar al sospechoso. Una pericia balística arrojó que los plomos que impactaron en el
cuerpo de Lescano y el arma encontrada coincidían entre sí.
A partir de entonces, Pichi Barón pasó a estar en carpeta
como sospechoso, pero nunca pudo ser localizado. Sin embargo, la madrugada del viernes 10 de
octubre agentes de la Patrulla Urbana observaron en Casiano Casas y Sorrento a dos hombres en un
Fiat Uno e intentaron identificarlos.
Balacera. Cuando los policías quisieron acercarse, los sospechoso huyeron. Así
comenzó una persecución y también los disparos en la zona más humilde de barrio Sarmiento. A la
altura de Calvo y Gallardo el auto se descontroló y terminó estampado contra una columna. El hombre
que conducía, identificado como Barón, tenía dos balazos: uno en la espalda y otro en la cabeza. Su
acompañante, Nelson Doldán, resultó herido pero por el choque.
Pichi nunca se recuperó de las heridas y falleció ayer a la
madrugada. La actuación de los policías en el operativo que derivó en su muerte es investigada por
la División Judiciales de la Unidad Regional II y por el juez de Instrucción Hernán Postma. La
causa judicial por el asesinato de Lescano está a cargo de Alejandra Rodenas, de Instrucción
2ª.
Un vocero de la Brigada de Homicidios aclaró que ninguno de
los compañeros del albañil Lescano pudo reconocer a un sospechoso en el mosaico fotográfico que les
exhibieron y admitió que el único indicio que lo vinculaba al caso era la llamada telefónica que
ingresó a la policía 4 días después del hecho. "Esa imputación no era suficiente para dejarlo
detenido. Se necesitaban más pruebas. De todas maneras, gracias a ese llamado se encontró el
revólver. El problema es que la muerte de este impidió que al menos se lo someta a una rueda de
reconocimientos", agregó el investigador.