Lo que parecía un viaje tranquilo hacia la zona sur del Gran Rosario terminó en
un verdadero desastre arriba de un ómnibus de la línea A, que une esta ciudad con la bonaerense de
San Nicolás. Ocurrió a las 6 de la mañana de ayer cuando tres pibes que iban entre el pasaje
extrajeron armas de fuego y tomaron a un hombre como rehén para robar al resto de los ocupantes del
micro. Pero los maleantes se toparon con la inesperada presencia de un efectivo de la Policía
Federal que, vestido de civil, iba en uno de los asientos. El agente repelió el atraco y mató a uno
de los asaltante mientras sus dos cómplices se entregaron y fueron retenidos por las casi 30
personas que estaban en el vehículo.
Poco después de las 5.30 de ayer, el interno 509 de la
línea A partió de la céntrica plaza Sarmiento con destino a la ciudad de San Nicolás al mando de
Edgardo Roberto García, quien así iniciaba una nueva jornada de trabajo. Entre quienes ascendieron
al iniciarse el recorrido estaba el subinspector de la policía federal Leonardo Benítez, quien
cumple funciones en la comisaría 50ª de Buenos Aires y estaba en Rosario de paso, y tres jóvenes
que "llamaron la atención del policía porque se mostraban demasiado sigilosos", según dijo un
vocero de la pesquisa.
Pero todo se desmadró cuando uno de
los ladrones se topó con el subinspector Benítez, quien se identificó como policía y le ordenó al
muchacho desprenderse del arma y entregarse. La respuesta del ladrón que tenía amenazado al
pasajero tomado de rehén no se hizo esperar: apuntó su pistola al policía y disparó, aunque la bala
no salió. Ese movimiento permitió que ese pasajero se desprendiera de quien lo tenía retenido y la
situación fuera aprovechada por el federal para gatillar su arma alcanzando con un certero disparo
al delincuente.
Ante el estupor, los pasajeros se
tiraron al piso tratando de protegerse de lo que se presumía iba a ser un intercambio de disparos.
Pero eso no ocurrió. Los cómplices del ladrón baleado entregaron sus armas, una pistola calibre 22
y un revólver 38, y se arrojaron boca abajo sin nada que hacer.
En el mismo micro, el asaltante
herido fue llevado hasta el hospital Gamen de Villa Gobernador Gálvez y poco después, por la
gravedad en que se encontraba, trasladado hasta el Provincial de Rosario donde murió a poco de
llegar. Fue identificado por la policía como Julio Gómez, de 21 años y domiciliado en detrás del
Parque Regional Sur, muy cerca de donde encontró la muerte. En tanto, sus cómplices son Alejandro
Miguel R., de 16, y Miguel Angel Correa, de 19 años, quien quedó imputado de robo calificado y
resistencia calificada a la autoridad seguida de muerte.
La investigación quedó en la
comisaría 29ª de Villa Gobernador Gálvez, donde declararon los protagonistas y testigos del hecho,
y el juzgado de Instrucción número 7, que dispuso que el subinspector Benítez permanezca en estado
de libertad después de prestar testimonio. Asimismo, el ómnibus fue peritado por especialistas de
la Jefatura que comprobaron que hubo un solo disparo arriba de la unidad, el efectuado por el
policía.
La pesadilla de la treintena de viajeros empezó cuando el micro
atravesó el puente Molino Blanco, que cruza el arroyo Saladillo a la altura de avenida Ayacucho, y
empezaba a transitar por Villa Gobernador Gálvez. Entonces, uno de los jóvenes sospechosos se
levantó de su asiento, extrajo un arma de fuego y tomó por el cuello a un desprevenido pasajero
cuya identidad no trascendió. Bajo amenazas, los otros dos muchachos empezaron a recorrer el micro
desvalijando a los otros ocupantes de la unidad, a quiene les exigían la entrega de todas sus
pertenencias.
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