Buenos Aires.— Un jubilado de 65 años fue asesinado de al menos cuatro balazos ayer a la mañana por una banda de cuatro delincuentes que lo sorprendieron en la puerta de su casa en la localidad de Los Polvorines y pretendieron robarle su dinero.

Buenos Aires.— Un jubilado de 65 años fue asesinado de al menos cuatro balazos ayer a la mañana por una banda de cuatro delincuentes que lo sorprendieron en la puerta de su casa en la localidad de Los Polvorines y pretendieron robarle su dinero.
Ladislao Villaboa iba a cambiar una rueda pinchada de su Chevrolet Corsa porque se disponía a llevar a su hija a trabajar al comedor de la empresa alimenticia Kraft Food. En ese momento sobrevino el ataque. El hijo del hombre asesinado puso en duda de que se haya tratado de un hecho al voleo y sugirió que quizá haya habido un entregador porque su padre estaba a punto de cobrar un premio económico de la empresa en la que trabajó hasta febrero.
Todo comenzó cerca de las 6 de ayer cuando Villaboa quería sacar su auto del garage de su casa, en Medrano al 1600 de Los Polvorines, y detectó que un neumático estaba pinchado.
Según un jefe policial, el hombre vivía desde hace muchos años en esa casa junto a su esposa y en una vivienda lindera vive su hija y su marido. El jubilado había salido muy temprano a pedido de su hija, quien necesitaba que la llevaran hasta la estación de trenes de Los Polvorines porque tenía que ir a trabajar a Kraft Food.
En ese momento, mientras tenía el portón abierto, cuatro hombres armados se le acercaron, lo amenazaron y le exigieron la entrega de dinero, pero se cree que Villaboa se resistió y forcejeó con dos de ellos.
"Se supone que dos entraron a la casa y otros dos se quedaron adentro de un Renault 9. Los que entraron le decían «dame la plata, dame la plata». Es muy raro todo, en mi casa no hay plata", dijo Elías Villaboa, hijo del hombre asesinado.
El muchacho, quien también trabaja para la empresa Kraft Food, explicó que a su padre le habían avisado días atrás que iba a cobrar un premio económico por los servicios prestados durante 38 años en la fábrica de rulemanes Skf. La sospecha del joven es que no fue un hecho al voleo, sino que los delincuentes contaran con un dato erróneo de que Villaboa ya habría cobrado esa indemnización.




