
Un hombre de 31 años fue asesinado ayer en el barrio Las Flores cuando se encontraba en una esquina junto a un grupo de vecinos y, desde un auto, los atacaron con al menos tres disparos de escopeta. Las perdigonadas hirieron en forma leve a dos hermanitos de 6 y 11 años que estaban en el lugar. La policía investiga si el ataque estuvo dirigido directamente a la víctima o tuvo como destinatarias a otras personas presentes allí. Un muchacho de 22 años permanecía demorado en la subcomisaría 19ª como sospechoso de haber acompañado al autor de los disparos.
Todo se desencadenó pasadas las 15.15 de ayer cuando numerosos vecinos de Las Flores Sur disfrutaban en la calle la soleada tarde del domingo. En la esquina de pasaje Belén y Clavel se encontraban chicos y grandes que de pronto se desbandaron cuando, desde un auto, comenzaron a tirar escopetazos hacia el grupo.
Un auto blanco. De acuerdo con el relato de testigos a la policía, los disparos fueron efectuados desde un auto blanco en el que iban por lo menos tres personas. "Fue todo tan rápido que nadie pudo dar precisiones sobre la marca del vehículo", dijo anoche un investigador de la subcomisaría 19ª. En esas circunstancias, Fernando Ponce, de 31 años, resultó con numerosas perdigonadas en el tórax y la espalda que le provocaron heridas de gravedad.
El hombre, que reside en un punto cercano del barrio y en ese momento visitaba a unos amigos, fue trasladado en un vehículo particular al hospital Roque Sáenz Peña y desde allí fue derivado al Hospital de Emergencias pero en el camino sobrevino su muerte por un paro cardiorrespiratorio.
Dos hermanitos que jugaban en el lugar del ataque también resultaron con lesiones. Se trata de Nicolás, de 6 años, quien sufrió una herida leve por una perdigonada en la cabeza; y Joel, de 13, alcanzado por perdigonadas en el tórax. Los dos fueron internados en el hospital Vilela, aunque según fuentes policiales el parte médico indicó que estaban fuera de peligro. "La madre de los chiquitos manifestó que pasó un auto blanco del que partieron los disparos de escopeta y que fue todo muy rápido", confió un vocero. Según la policía, los nenes no tienen relación de parentesco con la víctima del homicidio.
En el lugar los investigadores secuestraron el taco de un cartucho de escopeta calibre 16 y anoche buscaban a un hombre que fue mencionado por uno de los testigos de la temeraria agresión.
En ese orden, anoche los investigadores no tenían claros los motivos del ataque, aunque en principio ningún elemento llevaba a vincularlo con el histórico enfrentamiento de las bandas rivales de Monos y Garompas.
Según fuentes del caso, Ponce es un changarín que vive con sus padres a una cuadra del lugar de los hechos. Por el ataque fue arrestado un joven de 22 años sospechado de haber circulado en el auto con el tirador, aunque la imputación era preliminar y se esperaba escuchar el relato de los testigos para precisar detalles del ataque.



Por María Laura Neffen
