POLICIALES

La sombra de Alvarado detrás de un ataque con más de 50 balazos y la muerte de una niña de 13 años

La casa fue rociada con plomo de tres calibres diferentes. Un proyectil perforó una abertura y la mató

Viernes 12 de Febrero de 2021

Mientras la política santafesina sigue sin decodificar lo que sucede en las calles Luisana Biagiola, una nena de 13 años, murió ayer a la madrugada cuando tiratiros arremetieron contra la casa de una tía en barrio Belgrano Sur en la que estaba de visita y una bala le ingresó por el cuello y salió por la espalda. Vecinos comentaron que cuatro hombres circulaban en un Fiat Palio gris se estacionaron frente a la casa de dos plantas de 27 de Febrero al 7300 y dispararon con al menos una pistola ametralladora y pistolas calibre 9 milímetros contra el frente y otras cuatro casas contiguas. Sólo sobre el frente de la casa se verificaron 35 marcas de vainas y plomos deformados y los investigadores estiman que en total se detonaron al menos 50 proyectiles.

“Todo este quilombo viene porque miembros de esa familia mantienen un vínculo con Esteban Alvarado. El año pasado a uno de los pibes lo balearon en una pierna y en octubre del año pasado se levaron detenido a uno de los pibes en un allanamiento. Pero mucho de lo que está a la vista en esta dos cuadras es de Esteban Alvarado”, explicó un vecino a este diario señalando hacia la colectora de Circunvalación y sugiriendo una línea de investigación más para el demencial ataque que le costó la vida a Luisana.

Un demencial ataque en una ciudad que asistió azorada a seis homicidios en poco más de 30 horas: Nicolás Michel Gauna el martes a las 21 en Avellaneda y Maradona; Natalia Nancy Salinas y Diego Alberto Maldonado, el miércoles a las 15.30 en Rueda y Vera Mujica; Luisana al filo de la medianoche del miércoles. Y la madrugada de ayer fallecieron Miguel Arrieta, baleado el lunes en los confines de los barrios Cametsa y Villa Los Hornitos, y el kiosquero Omar Sergio Fidel Albanese, herido el 20 de enero pasado en Granadero Baigorria.

>>Leer más: Matan a una adolescente de 13 años en el marco de una feroz balacera contra dos casas

La escena de la que trata esta crónica no duró más que un par de minutos y quizás podría haber sido parte de una escena de ataque a balazos de una película de súper acción. Poco antes de la medianoche del miércoles un auto gris, la mayoría de los vecinos coinciden en que era un Fiat Palio gris, se estacionó frente a la vivienda. Una casa de dos plantas construidas con planes habitacionales y entregadas dos años atrás.

El numero de hombres que bajaron del auto, armados hasta los dientes, difiere según con quien se hable. Unos dicen cuatro; otros cinco. Lo concreto es que el grupo de tiratiros se posicionó y comenzó a disparar contra la fachada, como rociándola de plomo. Pero no conformes con eso abrieron el ángulo del ataque y lo ampliaron al menos hacia tres casas linderas. El ataque se focalizó contra las aberturas. Puertas y ventanas. Solo sobre la fachada de esta casa y la contigua quedaron los impactos de 26 proyectiles a los que hubo que sumarle entre 8 y 10 sólo en la puerta chapón de ingreso.

image (3).jpg
Las tres que recibieron el fuerte del ataque.

Las tres que recibieron el fuerte del ataque.

Luego se subieron al auto transitaron unos 70 metros hacia el oeste y al llegar al semáforo de la colectora giraron en U. Así retomaron por 27 de Febrero hacia el este y cuando pasaron por el frente de las viviendas ya baleadas, volvieron a disparar a mansalva contra los frentes. “Cuando retomaron 27 de Febrero hacia Provincias Unidas pasaron disparando hacia las casas como para cubrirse en la fuga. Tiraron para que nadie saliera a mirar. Y después cuando estuvieron frente a las tres primeras casas les dispararon otra vez”, explicó otro vecino. En las tres viviendas que soportaron el grueso del ataque a balazos había en total diez niños, entre ellos Luisana. La postal de las dos viviendas que sufrieron mayores impactos fue el de casas que en las guerras reciben el poder de la metralla. En la escena se incautaron 40 vainas servidas, en principio de 3 calibres distintos.

Según explicó a los investigadores la tía de Luisana, ella estaba en su habitación de planta alta cuando comenzaron los disparos. Cuando bajó a la planta baja, donde también estaban sus nietos, se percató que su sobrina Luisana estaba gravemente herida. Entonces pidió ayuda a sus vecinos y trasladaron a la nena, en estado desesperante, al Policlínico San Martín, ubicado a unas 20 cuadras de la escena del crimen. Los médicos nada pudieron hacer para salvarle la vida.

“Fue desesperante escuchar ese montón de tiros. La que peor la pasó fue la vecina que a la nena le dieron dos balazos y murió. Nosotros teníamos los chicos (cinco nenes de hasta 14 años) que se estaban por bañar y por suerte mi hija alcanzó a meterlos en el baño donde quedaron a resguardo. Todos nos pegamos un susto bárbaro”, explicó una de las vecinas cuya casa fue baleada.

>>Leer más: Cómo fue el feroz ataque mafioso que dejó grave a una beba herida con seis balazos

“Amor: cuántas ganas de vivir y una bala te sacó toda la ilusión. ¿En qué ciudad vivimos que nuestros niñ@s no pueden vivir libremente? Qué no pueden lograr las metas deseadas. Qué cualquiera interrumpe su vida en la mejor edad. Luisi, siempre estarás en nuestros recuerdos. Un beso al cielo de tus seños y tus compañerit@s. TKM”, escribió para despedirla, desde las redes, una de las docentes de la escuela número 91 “República Federativa del Brasil” de las Cuatro Plazas de barrio Belgrano, donde la nena asesinada asistía.

“Luisana era muy soñadora. Muy de contar todo lo que su mami le compraba. Ropa que a ella le gustaba. Desde primer grado llevaba cosas novedosas: lápices, carteristas con muñequitas. Siempre hablando de los preparativos de sus 15 años. Le decíamos que era muy pronto, pero ella ya tenía todo en su cabecita. Nunca hay consuelo para algo así”, agregó otra docente en redes.

image.jpg

El encargado de poner la cara ante la sociedad por el crimen de Luisana, y de las otras cinco víctimas en poco más de 30 horas, fue el jefe de la policía de Rosario, Adrián Forni. El jefe policial piloteó una rueda de prensa en Jefatura en la que sobrevoló todos los temas. Indicó que de los homicidios puestos bajo la lupa estuvieron en manos del sicariato, ejecutores que van a matar (tres) y de balaceras, tiratiros que van a disparar contra domicilios y terminan matando (tres). “Hablar de estadísticas es miserable”, indicó el jefe. Forni indicó que media hora después del asesinato de Luisana, como parte de un operativo cerrojo, efectivos de la Comando Radioeléctrico y de la Tropa de Acción Táctica se enfrentaron contra hombres que circulaban en moto. El operativo finalizó con dos detenidos _uno de los sospechosos herido de bala en uno de sus hombros_ tres motos con pedido de captura secuestradas y una pistola calibre 9 milímetros incautada. ¿Tienen vinculación con el crimen? consultaron los periodistas. “Todo está en investigación”, fue la respuesta. “La policía de Rosario está trabajando”, fue la sentencia.

El asesinato de Luisana es investigado por la fiscal de la unidad de homicidios Georgina Pairola.

>>Leer más: Develan que un policía fue asesinado en el marco de una disputa narco

Zona caliente

En el juego de las cercanías es imposible no valorar que Luisana fue asesinada a tan sólo cinco cuadras de la vivienda de pasillo en la que fueron atacados los padres de Yaira Aguirre, la nena de un año que recibió seis balazos el sábado 30 de enero de madrugada. A cinco cuadras del centro de salud “Ernesto «Che» Guevara”, ubicado en pasaje 1709 al 7700, donde el pasado lunes por la tarde llegó mal herido con tres balazos Miguel Arrieta.

A metros de ese centro de salud el 11 de septiembre pasado tres amigos fueron emboscados a balazos: Iván Francisco Leguizamón, de 24 años, no sobrevivió. Dos días más tarde, el 13 de septiembre, Emiliano Soto, de 18 años y residente en Cabín 9, fue asesinado cuando estaba junto a su novia. El crimen fue a pocos metros de donde había sido ultimado Leguizamón. Todo esto en los últimos cinco meses.

A 200 metros de donde Luisana fue asesinada está el Fonavi de Monteflores y Brasil, una de las zonas donde los hermanos Ariel Maximiliano "Chanchón" Cantero y Alexis Claudio "Tartita" Schneider mantenían el fuerte de sus bocas de expendio de droga. Estos dos hijos de Ariel “El Viejo” Cantero se asociaron a Otniel De León “Dominicano” Almonte y juntos cobraron por la franquicia de venta de droga en los monoblocks mayoritariamente pintados de rojo y negro.

Los tres están presos. “Chanchón” y el “Dominicano” por el asesinato del policía Cristian Ezequiel Ibarra, adscripto a la Oficina de Gestión Judicial (OGJ) y ejecutado con seis balazos en la cabeza en el interior de su Peugeot 206 el 22 de julio de 2019 en Deán Funes y Larralde. “Tartita”, por su parte, está preso por el crimen de Débora Fernández, hermana del apodado “Casquito”, asesinada a balazos la tarde del 17 de marzo pasado en la casa de su madre, en el barrio Godoy.

En esta nota

¿Te gustó la nota?

Dejanos tu comentario

LAS MAS LEÍDAS