Policiales

La audiencia por una balacera expuso penosas tensiones en un barrio

Un joven de 23 años sin antecedente penales recibió preventiva por un caso de robo que negó con todo énfasis haber protagonizado.

Lunes 15 de Enero de 2018

Un muchacho de 23 años fue imputado por dos graves delitos ocurridos la noche del pasado domingo 7 de enero en barrio Tablada. Uno fue un intento de robo agravado por uso de arma y la participación de un menor y el otro fue el hallazgo en su vivienda de armas de uso civil y material para recarga de cartuchos, a lo que se suma que al ser detenido portaba un revólver 38 Special. Arma que, al momento de declarar, admitió haber ido a buscar por miedo. La jueza Hebe de Marcogliese le dictó prisión preventiva por el plazo legal de dos años.
   En la audiencia imputativa se expuso un caso que muestra las tensiones entre la legalidad y la dura cotidianeidad en barrios ásperos como Tablada. Una interfaz para decodificar el mundo al que están sometidos vecinos de la ciudad que toman decisiones que muchas veces quedan al otro lado de la ley.
   Todo ocurrió hace ocho días por la noche, cerca de las 21, en Beruti al 3900, entre Presidente Quintana y la cortada Ercilia. Según la acusación de la fiscal Valeria Haurigot —en suplencia de su par Adrián Mac Cormack— Agustín Alexis B. estaba en la puerta de su casa con otras personas, entre ellos sus hermanos. Entonces pasaron caminando Griselda Norma S. y su pareja Marcelo Darío A., ambos vecinos que viven a pocos metros por Doctor Riva.
   Según la denuncia de Griselda, Agustín y dos hermanos menores de edad increparon con armas de fuego a ella y su pareja para robarle el celular. Marcelo intentó impedir el robo. Forcejeó con uno de los hermanos y cuando escapaba con Griselda, Agustín le disparó y lo hirió en el pecho.
   Las víctimas llegaron corriendo hasta Grandoli y Biedma donde familiares trasladaron al hombre al Hospital Provincial. Mientras Marcelo ingresaba al Provincial, llegaba al hospital Roque Sáenz Peña Juan Cruz B., de 17 años y hermano de Agustín B., con un balazo en el pie izquierdo.
   Ambos hechos fueron denunciados en la comisaría 16ª y sus respectivas investigaciones quedaron en manos del fiscal Mac Cormack, que ordenó allanar las viviendas de Marcelo A. y de Agustín B., víctima y victimario según la imputación. En la casa de Marcelo, la PDI halló un arma de fuego de uso civil por lo que le abrieron una causa.
   La sorpresa esperaba en la casa de Agustín, donde se halló una escopeta calibre 16, una ballesta casera, una tumbera desarmada y material para recarga de proyectiles. Además había dos máquinas para recargar cartuchos autorizada por la Agencia Nacional de Materiales Controlados (Anmac); 37 cartuchos calibre 16; 43 fulminantes marca Orbea; 128 tacos de recarga, una botella con la inscripción "FM" con pólvora; otra botella con la inscripción "Nuevo Laboratorio Páez" con municiones y un recipiente plástico con la inscripción "Steel Balls" con munición de recarga. Y por si fuera poco, en ese momento Agustín B. entró en su casa con un revólver calibre 38 Special cargado en la cintura. Fue detenido.
La palabra del acusado
Luego de escuchar la acusación, Agustín pidió declarar. En la sala de audiencias, su padre lo escuchaba ahogado en lágrimas. El joven, sin antecedentes delictivos y en su primer contacto con el sistema penal, contó espontáneamente su verdad. Dijo que al momento en el que sucedió todo, él no estaba. Que le avisaron que un vecino había baleado a su hermano Juan Cruz. Cuando llegó los vecinos le indicaron que Marcelo A. había baleado a Juan Cruz porque habían mirado despectivamente a su hija.
   "Ese hombre vende droga acá hace 30 años. Sus hijos están todo el tiempo tirando tiros por Beruti al 3900. Norma, su mujer, me dicen los vecinos que después de que balearon a mi hermano gritaba: «Esto es una advertencia»", relató el imputado. "Yo llegué y encontré a mi hermano baleado en una pierna y a mi papá desmayado porque Marcelo A. los increpó con una pistola. Un vecino me dijo que él le disparó (a Marcelo) con un calibre 22 porque era una locura como vino a herir a mi hermano", agregó.
   Luego Agustín incurrió en uno de los riesgos que tiene la declaración espontánea. Admitió que portaba el revólver calibre 38. "Yo fui a buscar el 38 porque tenía miedo de lo que vaya a pasar. Todos en el barrio lo saben que ese hombre (por Marcelo A.) y los vecinos están cansados", dijo el acusado.
   Sobre el material para recarga de proyectiles, Agustín dijo que no sabía que esos elementos estuvieran en su casa. Agregó que su padre tiene un rancho en la isla y armas para cazar. La abogados del muchacho, Sergio Amigo y Gonzalo Cutruneo, requirieron a la fiscal si contaba con un informe de la Anmac (que reemplazó al Renar) sobre las armas secuestradas. Haurigot indicó que ese trámite lleva un tiempo de gestión y requirió para Agustín prisión preventiva sin plazos.
"Sin pensar"
La defensa posicionó su estrategia en el contexto de violencia barrial que impera desde hace años en Tablada. "Nuestro representado declaró espontáneamente y brindó una versión alternativa de lo ocurrido, en la cual su familia puede ser víctima de la persona que lo denunció", indicó el abogado Cutruneo.
   "Muchas veces los vecinos reaccionan ante lo que les sucede sin pensar en cómo se debe actuar. Este muchacho estaba atemorizado porque su hermano estaba herido, por eso buscó un arma. La buscó porque tenía miedo. eso sin contar lo malicioso de que Marcelo A. realizara una denuncia" para cubrirse respecto a lo que había sucedido, aportó el abogado.
   Llamada a resolver la jueza indicó que el relato de la acusación era verosímil y que la calificación se ajustaba a lo mencionado, aunque le dijo a la fiscal "que no le cerraba" el agravamiento de la tentativa de robo por la participación de un menor. Sobre los materiales para recarga de proyectiles, Marcogliese expuso su gravedad. Y resaltó que se derivarían fotocopias de lo actuado a la Justicia Federal para que valoren si Agustín B. incurrió en un delito mayor.
   Mientras la jueza de garantía hablaba, el padre del imputado lloraba cada vez más. Luego de que Marcogliese impuso la prisión preventiva por el plazo máximo, el padre le pidió declarar. Pero no era el momento. Su hijo ya estaba en manos del Servicio Penitenciario. Habrá que esperar a la próxima audiencia para conocer más sobre este expediente generado en una balacera en Beruti al 3900.

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