Policiales

Kiosquera asesinada: anticipan pedido de pena al acusado

Un testigo hizo un señalamiento preciso contra Jonatan B. como autor del homicidio de Daiana Giménez. Le piden 18 años de cárcel.

Martes 26 de Diciembre de 2017

Con la prórroga de la prisión preventiva y un anticipo de acusación y requerimiento de pena de 18 años de prisión por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, un changarín de 26 años se encamina a un juicio oral y público acusado de matar a balazos a Daiana Débora Giménez, una kiosquera víctima involuntaria de una disputa por la venta de drogas en el barrio Antártida Argentina. El imputado, Jonatan B., insistió con proclamar su inocencia durante la audiencia imputativa, en la cual afirmó: "Estoy pagando por algo que no hice".

Daiana tenía 19 años cuando fue asesinada a las 22.30 del 8 de septiembre pasado en el kiosco que atendía junto a su pareja en Magaldi al 8700, en el barrio conocido como Antártida Argentina, en el extremo oeste de Rosario.

Pocas horas después, y tras el señalamiento de al menos dos testigos, una dotación policial llegó hasta la precaria vivienda que habitaban Jonatan y su pareja. Primero se dijo que fue una persecución, pero lo cierto es que el joven fue detenido dentro de su casa de Nochetto y San José de Calasanz, a siete cuadras de la escena del crimen.

Dos días más tarde el fiscal de Homicidios Florentino Malaponte (en reemplazo de su par Rafael Coria) le imputó el homicidio. Según la teoría oficial, la joven atendió a dos supuestos clientes y en ese instante Jonatan metió una mano por la ventana del negocio y le efectuó al menos un disparo.

Coletazos

"Fue el coletazo de la disputa por la venta de drogas en la zona", razonó ante este diario un allegado a la pesquisa. Y las evidencias así lo fueron confirmando. La víctima fue alcanzada por un proyectil calibre 9 milímetros en la cara y murió frente a su hijo de 18 meses y a una hermana.

Al principio se especuló que la cruel reacción llegó luego de que Daiana se negara a venderle una cerveza de fiado a los dos maleantes. Pero el marido de Daiana, que dijo conocer a los autores, no descartó otra hipótesis. "Conozco a quienes la mataron. Trabajé en seguridad del country Carlos Pellegrini, un par de veces quisieron entrar a robar y los saqué. Por eso me amenazaron y fue una de las razones por las que dejé ese laburo", contó al otro día del crimena a este diario.

Al parecer no era la única motivación, ya que los informes de calle también dieron cuenta de la conflictividad por el tema de la droga.

El juez Carlos Leiva aceptó la calificación y el encuadre del caso planteado por la Fiscalía y dictó la prisión preventiva del acusado hasta el 6 de octubre, cuando se revisó la medida cautelar y la defensa pidió un arresto domiciliario. El juez lo aceptó pero el fiscal Coria apeló la resolución, con el posterior visto bueno de la Cámara Penal.

Testigo directo

En el inicio de la investigación ya se había colectado el relato de un testigo que dijo escuchar gritar a la chica del quiosco, "se asomó a ver qué pasaba, oyó una explosión y vio al apodado «Jony» con un atado de cigarrillos en la mano izquierda y un arma en la derecha".

Otra persona que observó parte de la secuencia narró que vio en el negocio a dos jóvenes que identificó como "hermanos de B". Contó que discutieron con Daiana, que Jonatan sacó el arma, disparó dos veces y salió corriendo.

A esa carga incriminante se sumó otro relato clave: el de un testigo directo que identificó claramente a Jonatan como el asesino.

Con ese adelanto jurisdiccional de prueba, considerada vital, el fiscal solicitó una audiencia en la cual presentó la acusación formal y el pedido de pena. Tras describir el rol del imputado, el fiscal le pidió 18 años de prisión por homicidio doloso agravado por el uso de arma de fuego de guerra en concurso real y en calidad de autor, y portación ilegítima de arma de fuego. Además, requirió que se lo declare reincidente por sus antecedentes condenatorios, una pena cumplida de cinco años por robo calificado.

Por un error en la interpretación de la fecha tope que puso la Cámara Penal para revisar la prisión preventiva (la estableció para el 22 de diciembre), el fiscal solicitó audiencia antes de esa fecha. Aunque Leiva remarcó el error, las partes reiteraron su posición.

El defensor público Iván Russo puso en duda la veracidad de la declaración de los testigos. "No hubo secuestro de la ropa de mi defendido que, como la describen los testigos, lo involucre. Hay personas que corroboran que al momento del hecho estaba dentro de su casa, donde fue detenido. Nunca estuvo en fuga como se dijo", afirmó.

Anticipo de pruebas

El fiscal, en tanto, mantuvo su teoría. "Hubo un anticipo de prueba clave, sumamente importante, donde una persona reconoce sin dudar a B. como quien le dispara a Débora en circunstancia de lugar y hora. Le vio la cara y no se contradijo. En igual sentido lo hacen otros testigos directos", postuló.

Antes de resolver la controversia el juez le preguntó a Jonatan si quería declarar. Visiblemente consternado, el joven se desligó del crimen y casi en tono de ruego exclamó: "Que se investigue, que se haga justicia porque estoy pagando por algo que no hice".

Finalmente Leiva consideró que el estado actual de la causa acrecentó "la probabilidad de autoría. La prueba anticipada contribuye a avalar la tesis incriminante, aunque si bien es cierto que se deberá profundizar en el juicio. Esto lleva prorrogar la medida cautelar hasta la finalización de la investigación en virtud de que ya fue presentada la acusación".

sangre. NEl lugar donde cayó asesinada Daiana Débora Giménez.

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