La muerte de Marta Antonia Catalano, la mujer de 76 años asesinada el martes en
su casa de pasaje Cuba 790, colocó nuevamente en foco una serie de ataques sexuales contra mujeres
de más de 70 años que viven solas en el noroeste de la ciudad. Son cinco ataques documentados en lo
que va del año, investigados por igual número de juzgados y en jurisdicción de cuatro comisarías.
El sospechoso es un agresor solitario, con una mecánica aceitada y gusto por víctimas altamente
vulnerables. Desde ese punto de vista, los pesquisas tratan ahora de determinar si el confeso
detenido por el homicidio de Catalano es el autor de todos esos abusos.
Como si eso fuera poco, la detención de Luciano Hugo Andrés B., de 28 años y
conocido como Pele, renovó las investigaciones por hechos anteriores al crimen de Catalano: dos
homicidios ocurrido en 2008 en los cuales las víctimas fueron robadas y abusadas sexualmente con un
modus operandi similar al empleado por el sospechoso la semana pasada.
Otras dos muertes.El primero de esos crímenes ocurrió el 29 de marzo de 2008 en
una casa de Víctor Mercante y Triunvirato, en barrio Sarmiento, frente al shopping Portal de
Rosario. María Calia de Abaca tenía 81 años y vivía sola. Sus atacantes ingresaron por una puerta
lateral, bien temprano por la mañana, la golpearon, la violaron y la sofocaron hasta matarla. Por
ese hecho hay dos hombres procesados por el juez de Instrucción Osvaldo Barbero, pero fuentes
allegadas a la causa indicaron que "ninguno de los dos resultó positivo en los exámenes de plasma
seminal que se rescataron de la víctima", por lo cual no serían autores del abuso.
El segundo de los homicidios ocurrió la madrugada del miércoles 8 de octubre en
una vivienda de Génova 2570, en Empalme Graneros. La víctima fue Brígida Alonso, de 84 años, quien
también vivía sola en su hogar. En ese hecho, investigado por el juez de Instrucción Hernán Postma,
no hay detenidos. El agresor, como en los otros casos, también robó y sofocó a la octogenaria hasta
matarla. "La autopsia reveló que la mujer tenía una lesión compatible con una penetración, pero no
había fluido", comentó una fuente. Lo único que difiere con los otros casos es que, para ingresar a
la vivienda, el atacante tuvo que romper un candado.
Cinco abusos. Desde enero último se produjeron en el noroeste de Rosario cinco robos calificados
en los cuales las víctimas, mujeres mayores y solas, fueron violadas. Todos los casos son
investigados por la Oficina Judicial de Causas con Imputados No Individualizados, a cargo de
Viviana María Cingolani, y cinco juzgados de Instrucción.
El primero de esos casos se produjo el sábado 3 de enero en pasaje Casas al 600 (San Lorenzo al
3600), jurisdicción de la comisaría 7ª, y recayó en el juzgado de Instrucción 7ª. La víctima tiene
52 años y es la menor de la serie que se investiga. El ataque siguiente sucedió el martes 24 de
marzo en Gorriti al 1900, jurisdicción de la comisaría 8ª. La víctima fue una anciana de 84 años y
la pesquisa está en el juzgado de Instrucción 4ª.
Justo un mes más tarde, el viernes 24 de abril, la atacada fue una octogenaria de 80 años que
vive en Santa María de Oro al 200 (Vélez Sarsfield 700), en el radio de la comisaría 8ª. El caso es
investigado por Instrucción 8ª. El abusador volvió al ataque el lunes 11 de mayo en Perú al 300 y
fue el único de los casos denunciado por la víctima, de 77 años, en la Comisaría de la Mujer y es
investigado por Instrucción 11ª.
El último caso de esta serie, ya que resta saber si Marta Catalano fue la sexta víctima, ocurrió
el viernes 5 de junio en una casa de Guatemala al 100, jurisdicción de la comisaría 17ª. La mujer
atacada tiene 84 años y el caso está en el juzgado de Instrucción 14ª.
Fuentes consultadas indicaron que los cinco casos tiene patrones comunes. Todos se produjeron
entre las 7 y las 9 de la mañana. El abusador siempre ingresó por la parte trasera de las viviendas
y se fugó por la puerta principal. Siempre el botín fue magro en efectivo además de artículos de
poco valor. En uno de los hechos el atacante hasta se llevó comida de la heladera. El agresor se
movía en los lugares como quien sabe que allí vivía una mujer sola, lo que deja traslucir una
inteligencia previa. Una vez adentro maniataba a sus víctimas con cables, revolvía en los ambientes
buscando qué robar y por último las violaba "violentamente", según la descripción de una
fuente.
En uno de los casos, el último de la serie, el agresor dejó una carta manuscrita que no iba
dirigida a la víctima. La nota sugería que habría una próxima vez. El texto será sometido a una
pericia caligráfica que determine si es la letra del detenido Pele. "Hay que cumplir con una serie
de medidas periciales y la próxima semana se tendrán más precisiones para determinar si este es el
hombre", dijo un vocero.
A esta serie de casos se le debe sumar que Amelia H., una vecina de 79 años que vive sola en
Teniente Agnetta al 700, reconoció en un álbum fotográfico a Pele como el hombre que el 20 de mayo
robó en su casa. El modus operandi de ese hecho fue similar al empleado en el crimen de pasaje Cuba
al 700. Sólo que en este caso no hubo abuso sexual.