Un joven quedó preso sospechado por el doble homicidio de una pareja acribillada en noviembre pasado en una precaria vivienda del barrio Gráfico, en el extremo oeste de la ciudad. Se trata de Bruno Leonel P. quien fue imputado por el fiscal Alejandro Ferlazo como coautor de dos homicidios agravados por el uso de arma de fuego y otros delitos por los cuales la jueza de primera instancia Melania Carrara le dictó la prisión preventiva por el plazo de ley. Por el mismo episodio en abril pasado ya había sido imputado Lucas Uriel S.
El doble homicidio de Francisco Clementino García y su pareja Carina Soledad Ferreyra —ambos de 23 años— fue perpetrado el 21 de noviembre del año pasado en Magaldi al 8700. Cerca de las 19 de ese martes, según la investigación de Ferlazzo, Bruno P. y Lucas S. irrumpieron armados en la casa de las víctimas y los acribillaron a tiros.
Luego se fueron caminando con el arma empleada, una pistola semiautomática Bersa de doble y simple acción calibre 9 milímetros con número de serie eliminado, amenazaban verbalmente a una persona que estaba en la vereda y disparaban contra el frente de su casa.
La gran cantidad de disparos —en la escena se levantaron 19 vainas calibre 9 milímetros y cinco 11.25— motivaron llamados de vecinos al 911 y minutos después arribó personal que trasladó a la pareja al Policlínico San Martín, donde ingresaron gravemente heridos. Con balazos en el cuello y la cara, Francisco murió minutos después de ingresar. Y Carina, con al menos diez heridas de arma de fuego, no resistió más que una hora hasta que también falleció.
Contexto
Tal como publicara este diario al día siguiente del doble crimen, el contexto del hecho estaba dado por una trama de narcomenudeo en un sector donde en tiempos de pandemia un grupo de familias tomó unos terrenos para construirse sus viviendas. Por esos días el doble homicidio de Carina y Francisco fue el primero de una secuencia de violentos episodios con tres casas baleadas —una de éstas también fue incendiada— horas más tarde y se decía que había una banda narco con intenciones de usurpar esas viviendas mayoritariamente precarias.
En ese marco la pareja asesinada habría intentado resistir los embates de los usurpadores. Ninguno tenía antecedentes. Carina cuidaba a ancianos y Francisco reparaba motos. Vivían en una casa construida con paredes de madera cubierta de nylon y techo de chapas plásticas en ese sector que se conoce como “toma de Magaldi”. Cuando los mataron los vecinos se referían la zona como “liberada”, “totalmente explotada” y sin la menor presencia policial.
La investigación de Ferlazzo ya había detenido a Lucas S., un joven sindicado como tiratiros que quedó en la mira desde un primer momento. El pibe fue detenido el 8 de abril y, al igual que Bruno, también fue imputado de homicidio agravado por el arma de fuego, abuso de armas y portación ilegal. Según trascendió entonces el móvil tuvo que ver con que la parejita no abandonaba la casa, que había entrado en el radar de los intereses de la banda para la quien tiraba Lucas y tenía la intención usurparla para integrarla a sus negocios.
De esta manera la investigación por el doble homicidio ya cuenta con dos sospechosos imputados y con prisión preventiva por el plazo de ley de hasta dos años.