Poco antes de la medianoche del 17 de agosto pasado un hombre llamó a la policía y avisó que un conocido tenía a su madre muerta en el ropero. Así se descubrió que Rosa Adela Zorico, de 82 años, había sido asesinada con al menos veinte puñaladas en su casa de Callao 2671, donde se encontró el cuerpo en un placard. Su hijo dijo que la habían atacado unos narcos pero se convirtió en el principal sospechoso. Estuvo alojado en la colonia psiquiátrica de Oliveros hasta que, este martes, una junta de salud mental concluyó que puede comprender sus actos y ser sometido al proceso penal. Ayer fue imputado como autor de un homicidio calificado por el vínculo y por mediar un contexto de violencia de género. Tras ello se dispuso la prisión preventiva por dos años y se iniciaron trámites para un eventual traslado a una cárcel común.

























