Cuando los puesteros del Parque Oeste llegaron a montar la feria el pasado sábado 18 de febrero y se encontraron con el cuerpo de un hombre muerto a puñaladas nadie imaginó la historia de traición y robo que se escondía detrás de esa escena criminal. Tres meses después, un fiscal imputó a un taxista que era conocido de la víctima por actuar de intermediario en la venta de un auto, llevarlo al supuesto encuentro con el vendedor y asesinarlo para robarle la plata, 2 millones de pesos que el fallecido Daniel Quintilli había obtenido por la venta de una casa.
En la audiencia, que se realizó en el Centro de Justicia Penal, el fiscal Ademar Bianchini imputó a Víctor Carmelo G., de 48 años, como autor los delitos de homicidio doloso criminis causa —lo que prevé prisión perpetua—, defraudación y robo. La jueza Valeria Pedrana le dio curso a la imputación y dictó la prisión preventiva del acusado por el plazo legal de dos años.
La medida fue resultado de una investigación que surgió sin más señales que un cuerpo sin identificar sobre la terminación de una calle de tierra en el Parque Oeste, a la altura de Magallanes y Riobamba. Un hombre estaba tendido en el piso, rodeado de una gran mancha de sangre y con heridas propias de haber sufrido un ataque con arma blanca. Lo encontraron a las 8.30 del sábado 18 de febrero los puesteros de la feria popular con venta de mercadería y alimentos que se monta los fines de semana en ese lugar de barrio Urquiza. Nadie reconoció a la víctima y tras el llamado al 911 llegó personal policial que realizó las pericias de rutina.
El hombre fallecido fue trasladado al Instituto Médico Legal para la realización de la autopsia y entonces fue identificado como Daniel Julio Quintilli, de 60 años. Del crimen no había testigos. Pero a partir de algunas operaciones comerciales realizadas por la víctima en los días previos al ataque el fiscal determinó que lo asesinaron para robarle una suma de dinero que planeaba destinar a la compra de un auto.
Según planteó Bianchini en base a evidencia que expuso el viernes en el trámite de imputación, a las 19 del día anterior el acusado Víctor G. había acordado encontrarse con la víctima en cercanías del complejo de cines Village, en Eva Perón al 5800. Por esa zona pasó a buscarlo en su taxi con el fin de trasladarlo hasta el Parque Independencia, donde se encontrarían con un vendedor que aún no fue identificado. El taxista, según la investigación, había actuado como intermediario en esa operación que no llegó a concretarse.
Una vez que Quintilli estuvo dentro del vehículo, dijo el fiscal, el conductor le provocó múltiples heridas con un arma blanca en la zona del cuello, lo que le causó la muerte. Luego trasladó el cuerpo a la calle pedregosa del Parque Oeste adonde lo arrojó a la 1.13 del sábado, unas siete horas antes del hallazgo.
Para la fiscalía el acusado cometió el crimen aprovechándose de la confianza de la víctima y de haber actuado como intermediario en el negocio. El crimen se consideró calificado criminis causa (es decir, conectado con otros delitos) porque según la acusación se cometió con el fin de apoderarse de 2 millones de pesos que la víctima tenía encima y había obtenido de la venta de un inmueble, además de la búsqueda de impunidad.