La balacera perpetrada la madrugada de este miércoles contra el Centro Municipal de Distrito Sudoeste, donde los tiradores dejaron un mensaje mafioso amenazante; la saga de atentados contra comisarías y edificios públicos registrada en los últimos días; y el desacertado comentario que realizó al comparar el crimen del artista callejero Lorenzo “Jimi” Altamirano con la metodología que usaban los narcos colombianos, pusieron fin a la carrera de Rubén Rimoldi como ministro de Seguridad de la provincia.
La tarde de ayer, como colofón de una relación que venía desgastándose por el incremento de todos los índices delictivos en el departamento Rosario, el gobernador Omar Perotti convocó al policía retirado a su despacho de la Casa Gris y le exigió que presentara la renuncia al cargo. Minutos más tarde, quien venía desempeñándose como secretario de Seguridad Pública, el gendarme retirado Claudio Brilloni, asumía como nuevo responsable del área más castigada de la provincia.
La primera medida adoptada por el flamante ministro en un día agitado fue pedirle la renuncia al jefe de policía provincial, Miguel Oliva, y en su reemplazo designar a quien hasta ayer fue el subjefe de la fuerza, el director Martín García. Extraoficialmente se especulaba anoche que este sería el primero de varios cambios que se producirán en el área de seguridad santafesina.
Mañana compleja
Todo empezó antes de las 7 de la mañana de ayer cuando el personal que llegaba a trabajar al Centro de Distrito Municipal Suroeste de Francia al 4400 observó que varias de las ventanas del Centro de Salud “Santa Teresita”, que funciona en el edificio, habían sido perforadas por balas. Ante ello dieron aviso a la policía y poco después llegaron al lugar agentes y peritos de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) que, en una primera revisión de la escena levantaron cuatro vainas servidas calibre 9 milímetros. Más tarde, una vecina les acercó un cartón escrito en forma desprolija con un mensaje intimidante que los peritos no habían visto detrás de un portón de rejas: “Esteban, René deja de mandar cartita y pasar datos a los fiscales, botón, mata inocentes”, en referencia a los condenados narcos Esteban Alvarado y René Ungaro.
El hecho, otra clara muestra de que las bandas que se disputan los barrios por el negocio del narcomenudeo parecen estar ganando espacios territoriales ante la impotencia (¿o complicidad?) policial, se inscribe en una saga que 24 horas antes había tenido como escenario la comisaría 32ª de barrio Godoy por cuyo frente pasó un hombre en bicicleta y baleó un auto estacionado y la fachada de la seccional.
“Basta, así no se puede”
Apenas se enteró de lo que había ocurrido, el intendente Pablo Javkin suspendió el acto que tenía previsto en bulevar Oroño y Cochabamba para presentar las obras tendientes a mejorar la circulación en el Parque de la Independencia, y fue al Distrito Sudoeste. Visiblemente enojado, el jefe del Palacio de los Leones estalló contra el gobierno provincial y su política de seguridad ante la prensa. “Basta....así no se puede. Le pido al ministro de Seguridad que hable, que venga a vivir a Rosario porque no hay problema más grave en la provincia que el que estamos viviendo aquí”.
El intendente también cargó contra los pesquisas de la AIC. “Hay cosas que no hace falta explicar. Por ejemplo, que el cartel (con las amenazas) aparezca cuatro horas después (del ataque) cuando durante toda la mañana no contábamos con ninguna amenaza. Ahora apareció el mensaje, varias horas después. Se encontraron casquillos de balas pero no el cartel que es cien veces más grande”, dijo.
“En la ciudad ya tuvimos varios hechos como éste. Una balacera contra una comisaría realizada en bicicleta y sin persecución. En este distrito y en otros, a pedido de la policía habíamos brindado un espacio físico para que haya un destacamento las 24 horas. Y hoy nos preguntamos ¿qué dice la policía? (El destacamento) no funciona más. Lo que se anunció en diciembre, en enero ya no se cumplió. Fue un anuncio que hicimos el gobernador y el intendente”, afirmó Javkin.
Asimismo agregó que “no es que yo dude de la policía, la policía no está. ¿Dónde están los efectivos? Cómo puede ser que baleen una comisaría en bicicleta y nadie de esa comisaría sale a perseguir esa bicicleta. Hace siete días que la ciudad tiene una constante amenaza. Balearon la sede la Agencia de Investigación Criminal y tampoco hubo persecución. ¿Cuántos policías hay en la AIC? ¿No reaccionan frente a una balacera en el lugar donde trabajan? Acá (el Distrito Sudoeste) directamente no estaban”.
“Se tiene que terminar esto”, agregó Javkin. “Que el ministro venga a vivir a Rosario y que se haga cargo de ésto. Hoy hablé con el gobernador y se lo dije: basta. Este destacamentos lo abrimos el 1º de diciembre a pedido de la policía. Nos decían que faltaban lugares para que los efectivos pudieran alojarse en los barrios. Duraron 20 días en el distrito y nadie sabe por qué no estaban acá”.
“Yo vivo en Rosario”
Tras las críticas del intendente, el ahora ex ministro de Seguridad aseguró que vive en Rosario, donde está “cuatro días por semana”, y que viaja a Santa Fe “sólo por cuestiones administrativas porque allá está la sede del Gobierno”. Y acotó, como para bajarle la temperatura a la polémica, que con Javkin “tenemos una muy buena relación”.
Rimoldi destacó que el gobernador Omar Perotti destinó 700 nuevos policías para Rosario que están desplegados en todo el ámbito central de la ciudad y “cada uno de los empleados que está en la calle tiene su chaleco de protección balística”. También remarcó, como dijo Javkin, que en todos los destacamentos de los Distritos debía haber un policía y un móvil por el convenio entre provincia y Municipalidad, pero que ante la ausencia del efectivo en el Centro de Distrito Sudoeste al momento de la balacera “se realizará el sumario administrativo que corresponda para ver las responsabilidades de los agentes que no concurrieron”.
En cuanto al móvil de la balacera y el cartel dejado por los atacantes con amenazas a dos narcos condenados, el ahora ex ministro argumentó que eso habla bien de lo actuado por su gestión. “Estamos molestando a personas y mafias que de esta manera nos están demostrando el gran trabajo de la policía. Le digo a la ciudadanía que tenemos que seguir por este camino”.
Finalmente, Rimoldi se refirió al asesinato de Lorenzo “Jimi” Altamirano, supuestamente levantado por un auto y ejecutado el 1º de febrero frente a la cancha de Newell’s en un claro hecho mafioso y a quien le dejaron un cartel con amenazas a barras bravas leprosos detenidos. “La investigación está en manos del Ministerio Público de la Acusación, aunque la metodología es como la utilizada en Colombia”, dijo vinculando al peor momento del narcotráfico en el país caribeño. Aunque luego, para suavizar la comparación, atinó a decir que “son características distintas las de una ciudad con la otra aunque la metodología utilizada de privar de la libertad y quitarle la vida a una persona para usarla como sobre se utilizó en Colombia”.
Finalmente, la fiscal de la Unidad de Balaceras, Valeria Haurigot, dijo que “hubo desprolijidad de la policía en el manejo de la escena del hecho” donde se produjo la balacera de la madrugada del miércoles y anticipó que una de las cuestiones que se investigarán será el hallazgo del cartel con amenazas que apareció cuatro horas después de la llegada de la policía. “Hubo un error en la coordinación para preservar la escena. Se revisará cómo se desarrolló el operativo posterior a la balacera y, en particular, cómo fue la aparición de la nota con amenazas que no fue entregada con el conjunto de la evidencia que se tomó cuando llegó la División Criminalística. No sabemos si el cartel se dejó al efectuarse los disparos o posteriormente a los mismos”, dijo Haurigot. Y agregó: “Esto nos deja muy preocupados porque es un retroceso en lo que es la preservación de pruebas que después servirán en la investigación. Por ejemplo, cuando fue el hecho en Canal 3, a partir de una huella dactilar pudimos esclarecer la autoría material. Esa es la importancia de preservar la escena del hecho”, añadió.