El policía que en agosto pasado mató en forma accidental al vigilador de su
almacén de la zona sudoeste mientras resistía un asalto obtuvo la falta de mérito, al determinarse
que habría actuado en legítima defensa. Aunque el disparo que mató al custodio José Ricardo
Casanova partió de su arma oficial, un juez penal consideró que disparó ante una situación de
peligro y que, en principio, no hubo negligencia en su accionar porque en ese momento no tuvo
alternativa.
Así lo determinó el juez de Instrucción Javier Beltramone en la causa que se le
siguió al suboficial Eduardo C., de 45 años, por haber dado muerte con un disparo indirecto al
vigilador Ricardo José Casanova, de 63 años. El hecho ocurrió el 20 de agosto pasado, a las 21.30,
en el almacén de su esposa situado en Biedma 6090, en barrio Bolatti. El efectivo estaba acusado de
homicidio culposo, es decir, cometido sin intención pero con imprudencia. Pero con la falta de
mérito quedó a las puertas de ser liberado de reproche penal por el caso.
El robo ocurrió cuando dos asaltantes entraron al local y uno de ellos, tras
ordenar algo de fiambre y queso, le apuntó con un arma a una clienta. Detrás del mostrador estaban
una hija del policía, de 25 años, y una amiga de la chica. La joven que atendía el comercio llamó a
los gritos a su padre, que estaba en la vivienda situada en parte posterior del almacén. En ese
momento entró al local Casanova, quien era amigo del dueño, y se trabó en lucha con el otro ladrón,
que al parecer portaba un cuchillo.
Enseguida entró en escena el policía C., quien al advertir al maleante armado
sacó su pistola y efectuó un solo disparo. El proyectil impactó en la pared de ingreso al negocio,
rebotó e ingresó por la clavícula derecha de Casanova.
El juez Beltramone concluyó que el policía respondió así a una agresión
ilegítima, mientras el delincuente armado lo apuntaba con un arma e intentaba retirarse del local.
Según los dichos de la vecina que estaba en el local, el maleante también habría efectuado
disparos.
El juez evaluó que al realizar el tiro el policía no había advertido aún la
presencia de un cómplice que forcejeaba con Casanova, a quien definió como "una persona que cuidaba
autos en el lugar, conocido de años por parte del imputado y su familia y a quien solían darle
comida".
Pericias. Según la resolución, tras el disparo el policía C. salió en
persecución de los delincuentes pero los perdió de vista. Recién al regresar al almacén encontró a
Casanova herido y le pidió a su hija que llamara una ambulancia. La trayectoria del disparo y la
conclusión de que la bala rebotó se obtuvo del análisis de la herida y la marca del impacto de bala
que quedó en la pared a 1,35 metro de altura. El recorrido del proyectil en el cuerpo de la víctima
fue de arriba hacia abajo: ingresó por la clavícula y salió por la axila izquierda. En el lugar se
había secuestrado una vaina servida calibre 9 milímetros y un plomo. De todo esto se dedujo que, al
ser herido de muerte, Casanova estaba agachado forcejeando con el otro maleante y que el tiro lo
alcanzó de modo accidental.
Segundos."Todo ocurre en una fracción de segundos. Es evidente que fue un
desgraciado accidente. C. dispara sobre su agresor, en una dirección ajena al lugar donde estaba
José Casanova", analizó Beltramone, quien remarcó que la bala se desvió de su trayectoria original.
"Hubo una necesidad racional del medio empleado para repeler la agresión, arma contra arma, y no
hubo provocación por parte de quien se defendió", añadió al concluir que el policía habría actuado
en una situación de legítima defensa.
También descartó, en principio, que obrara con negligencia. "¿Qué otra conducta
podía esperarse de C., quien frente al peligro inminente sobre su vida o la de todos los que
estaban en el local actúa desde el inicio con un permiso legal?", planteó. La resolución señala
además que "se escucharon diversas detonaciones, hecho que genera duda sobre el impacto que
produjera el mortal resultado". Por todo esto el magistrado dictó la falta de mérito respecto del
uniformado, quien se había mostrado acongojado por el trágico resultado.