En una audiencia llevada a cabo en el Centro de Justicia Penal el martes por la tarde, el juez Mariano Aliau condenó a Pablo Quinteros a 12 años y 7 meses de prisión unificado, por resistirse a la voz de alto impartida por el personal policial con posterior persecución y por adquirir a sabiendas de su procedencia ilícita el automóvil que conducía. El juez resolvió homologar el procedimiento abreviado presentado por la fiscal Andrea Vega, aceptado por la Defensa.
Quinteros se encontraba en libertad condicional, ya que fue condenado a 12 años de prisión en 2016 por el homicidio de Martin Acosta, ocurrido en 2014, pena que cumplió gracias a beneficios constitucionales y procesales en 2022. Esta vez el juez determinó que se unifique la condena impuesta de 7 meses y se sume al cumplimiento total de la pena inicial de 12 años de prisión de cumplimiento efectivo.
La fiscalía le atribuyó en esta oportunidad que el 22 de mayo de 2023, aproximadamente a las 3.15, Quinteros conducía un Chevrolet Onix blanco por avenida Uriburu y Entre Ríos a alta velocidad, cuando un patrullero comenzó a seguirlo con las balizas y la sirena en acción y mediante altavoces se le dio la voz de alto. Tomó por Piano hacia el sur y huyó por Ameghino hacia el oeste y luego por Milán, y lograron alcanzarlo en Corrientes y Ameghino. Una vez capturado se constató que el auto en el que se desplazaba había sido adquirido de manera ilícita y que tenía pedido de secuestro activo por robo.
En el año 2014 Quinteros fue protagonista de un homicidio y tras pasar dos meses oculto se entregó a la Policía. "Yo vine a pagar, pero no quiero que me maten", le dijo a la agente policial que lo recibió. Hacía más de 60 días que era buscado por el homicidio del verdulero Martín Acosta, ocurrido en barrio Belgrano luego de un clásico que Central le ganó a Newell's. Al momento de entregarse argumentó que había recibido distintas amenazas.
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"¿Qué hacés, Pablo? Soy Martín, somos amigos", alcanzó a decirle el verdulero a su homicida antes de recibir los balazos que causaron su muerte. Fue el domingo 19 de octubre en Brasil al 1600, alrededor de las 18.30, cuando Acosta salió a festejar con una de sus hijas la victoria canalla en el clásico y en su Renault 9 hasta la casa de su amigo leproso Gustavo a cobrarle un Gancia que habían apostado.
Los vecinos del verdulero de 39 años, quien vivía con su esposa y sus seis hijos, relataron en su momento que las cargadas entre vecinos de distintos cuadros transcurría en un clima fraterno hasta que, imprevistamente, desde un pasillo lindero a la casa de Gustavo salieron tres hombres con armas. Uno hizo disparos al aire y el otro le apuntó a Acosta. Martín recibió tres balazos y fue trasladado al hospital Clemente Álvarez, donde murió alrededor de las 21. En ese contexto, familiares y allegados a Acosta organizaron marchas en las que incluso llegaron a mostrar fotos con los nombres y apellidos de los sospechosos, cuya actitud fue presenciada por al menos ocho testigos. El hombre de 33 años dijo que estaba borracho y drogado, y aseguró que tiró "al bulto". El fiscal Moreno lo imputó de homicidio calificado, que contempla una pena de entre 10 años y ocho meses hasta 37 años, y pidió la prisión preventiva sin plazos.
Durante el proceso la defensora oficial Nora Gaspire logró un procedimiento de juicio abreviado para Quinteros, quien finalmente fue condenado en 2016 a 12 años de prisión. La pena impuesta había cambiado de condición y Quinteros cumplía una libertad condicional al momento de ser encarcelado por segunda vez.