
Por Claudio Berón
Julio Enrique Di Marco fue encontrado sin vida, con su cuerpo desfigurado a golpes, varios cortes y atado de pies y manos en un campo cercano a la cárcel de Piñero ayer a la mañana. Tenía 54 años y la última década trabajó como fletero. Divorciado y con dos hijos, no tuvo nunca un antecedente penal. Cuidaba su camioneta, una Ford F100, del sol y la lluvia porque era su herramienta de trabajo. La misma camioneta que apareció quemada a metros de donde encontraron su cadáver. Las heridas, por el tipo de corte y golpes que presentaba el cuerpo, podrían haber sido provocadas con un machete. Y la policía le dijo a su hijo que es posible que "hayan quemado la chata antes de matarlo".
Di Marco salió de su casa de la zona suroeste rosarina el martes a la tarde luego de recibir una llamada de alguien que necesitaba un flete a Piñero. Lo citaron en un domicilio de bulevar Oroño aunque no se sabe a que altura.
"Mi papá siempre se anotaba en la mano el lugar donde tenía que ir y mi hermana me dijo que tenía anotada una dirección en bulevar Oroño", dijo Nicolás, el hijo de la víctima en diálogo con este diario.
Según sus familiares, Di Marco tenía una relación de pareja con una mujer llamada "Vicky" y fue precisamente ella quien le escribió a la hija de la víctima, por medio de una red social, que tenía "miedo de que lo secuestraran". La hipótesis familiar es que alguien lo llamó para un flete a modo de engaño y que luego lo trasladaron hasta el descampado de Piñero donde apareció sin vida. La autopsia será la que devele si fue golpeado o torturado antes de morir de esa manera salvaje, a machetazos.
El lugar donde un grupo de hombres de campo halló el cuerpo es un predio de un par de hectáreas usado habitualmente para jugar Paintball, un deporte en el cual dos bandos se enfrentan por la conquista de un objetivo y se disparan entre si con bolas de pintura. Es en la zona rural de Piñero, a la altura del kilómetro 14 de la ruta 14. El sitio parece abandonado y la chata fue encontrada quemada dentro de un galpón en desuso. Los pesquisas presumen que la idea de quemarla bajo techo fue para que las llamas no llamaran la atención, pero igual los vecinos de la zona supieron que algo extraño sucedía.
A cargo del caso quedó el fiscal Miguel Moreno, que recibió los primeros informes médicos en los que se sostiene que Di Marco llevaba al menos doce horas sin vida. El funcionario pidió la intervención del gabinete criminalístico de la Policía de Investigaciones (PDI) que levantó rastros en el lugar. Además ordenó relevar cámaras de la zona y de Rosario y realizar pericias sobre el vehículo incinerado.
La familia de Di Marco no comprende que su padre haya ido a trabajar el martes a la tarde y un día después fuera hallado muerto. "Mi papá era muy cuidadoso con todo y era desconfiado cuando lo llamaban para un trabajo por si le robaban, aunque nunca le había pasado nada", contó su hijo.
Último contacto
El martes a Di marco lo llamó un primo de Granadero Baigorria y le pidió un flete a esa localidad. Él le dijo que no podía hacerlo porque ya tenía comprometido un viaje a Piñero. Nicolás a esa hora estaba en un club de su barrio por lo que las últimas noticias sobre su padre fueron al despedirse al mediodía.
"Cuando volví del club eran las 22 y me llamó la atención que él no hubiera llegado. La llamé a mi hermana y me dijo que hablaron a las 19 y que después no tuvo novedades. Lo llamamos varias veces al celular y no contestó. Pensé que se había quedado en la ruta, pero era mecánico así que a lo sumo iba a llegar más tarde", dijo Nicolás.
Las horas pasaron, su hijo se dio un baño y se acostó. A primera hora de ayer, ya muy preocupado, volvió a llamar a su hermana y fueron a Granadero Baigorria. Sabían que el primo de su padre había hablado con él y así supieron del flete a Piñero. Entonces fueron hasta esa localidad y la policía les dijo que habían recibido la noche anterior un llamado por una explosión en el campo. Un rato después los llevaron al lugar del hallazgo, donde reconocieron a su padre.
Las pistas de la investigación apuntan ahora a la misteriosa mujer con la que Di Marco tenía una incipiente relación y a ese llamado que, al parecer, fue la trampa perfecta para llevarlo a Piñero.