Policiales

"En general Druetta me pedía casos con pastillas", sostuvo el arrepentido

La investigación al ex jefe de Drogas Peligrosas detalla la operatoria por la cual se lo acusa de vender drogas y fraguar operativos antinarcóticos.

Lunes 17 de Junio de 2019

La entrega de vendedores de droga y la venta de narcóticos parece haber sido el eje de la banda por la cual los policías Alejandro Druetta y Juan Angel Delmastro fueron indagados y detenidos la semana pasada como organizadores que impartían directivas a Ignacio "Ojito" o "Nacho" Actis Caporale. Así se desprende de los casos presentados por la Procuraduría de Narcocriminalidad (Procunar) para pedir la detención e indagatoria de los policías quienes, para los investigadores, empleaban esa modalidad para ascender en sus respectivas carreras como funcionarios policiales y por otra parte ganar dinero en forma ilegal.

Algunos de esos casos se describen en esta nota, mientras no se descarta que en esta nueva causa surgida a partir de las declaraciones de un arrepentido sea llamado a indagatoria el propio Actis Caporale quien, si bien está detenido a la espera de un juicio oral como jefe de una red narco, en este nuevo expediente aparece mencionado como "miembro" de la organización.

Oscuridad

Pablo Castelau fue detenido cerca de las 23 del 10 de mayo de 2008 en Mitre al 4500. Según el acta de detención, el entonces oficial auxiliar Alejandro Druetta y el sargento primero Juan Angel Delmastro patrullaban esa zona "asignada por la superioridad en prevención de delitos" cuando divisaron un Fiat Siena gris con vidrios oscuros del que descendía un joven fornido y alto con una mochila en la espalda. Luego de "buscar rápidamente la oscuridad de la sombra de un árbol", el sospechoso comenzó a hablar por teléfono lo cual le "llamó la atención" a los policías que decidieron bajar a identificarlo.

Luego de un forcejeo e intercambiar unos golpes con el sospechoso, que según el acta intentó descartar su mochila, Castelau terminó arrestado. Sin embargo en su descargo el imputado contó que había sido apresado por dos hombres cuando llegaba a la puerta de una casa, que lo hicieron acercarse al remís en el que había llegado a Rosario y uno de los policías "saca una bolsa con pastillas y me dice que las coloque en algún lugar del remís si quería zafar". El acusado dijo que eso no era suyo y el policía "abre la mochila y la mete adentro, cierra la mochila, se baja y le dice al compañero que vaya a buscar dos testigos".

Sin embargo, no fue esa proceder lo más cuestionado del arresto sino el hecho de que 24 horas antes Pablo Castelau había sido contactado desde un teléfono que pertenecía a Delmastro quien, al igual que Druetta, dijo que no conocía al sospechoso.

Llamado de nulidad

Si bien ese procedimiento fue declarado nulo por la Cámara Nacional de Casación Penal y originó una causa por falso testimonio contra Delmastro, la historia quedó clara a partir de la declaración que en mayo pasado, diez años después, realizara el arrepentido.

"Alejandro siempre acompañaba a Delmastro. Y Druetta había dicho que su jefe le estaba pidiendo laburo y necesitaba hacer un procedimiento", contó el arrepentido, que entonces se enteró de que iba a haber una fiesta electrónica para la cual un chico "iba a venir de Buenos Aires con droga". Con ese dato Druetta lo arrestó después en Mitre y Uriburu con ketamina y éxtasis.

Pero en una declaración posterior, el arrepentido agregó más información sobre ese procedimiento. Contó que "Tiago", uno de los vendedores que pagaban una mensualidad a la brigada que entonces manejaban Druetta y Delmastro, les debía plata. Y además necesitaban "un positivo", como se llama en la jerga policial a los operativos que culminan con detenidos y secuestros. En tal sentido ese vendedor les comentó que alguien vendría en colectivo a Rosario con diversas drogas sintéticas para una fiesta.

Los policías, junto con Tiago y el arrepentido, lo esperaron pero no venía. Uno de éstos llamó al joven pero como éste no atendió, "Delmastro le dijo «llamalo de mi radio, a ver si te atiende»". Lo cierto es que ese procedimiento no se hizo porque "el flaco nunca respondió".

"Druetta y Delmastro —declaró el arrepentido— se enojaron con Tiago y dijeron que lo iban a embagayar. Al otro día Tiago le avisó a Druetta que se había comunicado con el flaco de Buenos Aires y le dijo que estaba viajando para Rosario, a una casa de Mitre al 4500. Apenas les avisaron Druetta y Delmastro se instalaron en la zona para cortarlo. Al rato llaman a Tiago, le preguntan si era grandote y Tiago les dijo que sí". Así cayó detenido Castelau.

"El o vos"

Jerónimo Zabala fue detenido la tarde del 25 de noviembre de 2008 en Moreno y Wheelwright. Según el acta policial, los policías se habían enterado a través de una denuncia telefónica anónima que un joven apodado "Jero" y que vestía chomba blanca y bermudas de jean estaba vendiendo drogas en un bar. Al llegar varios policías, entre ellos Druetta y Delmastro, "el masculino apuntado telefónicamente como Jero se percata de nuestra presencia a pesar de que vestimos de civil, es obvio que nos sacan como policías".

"Previendo algún intento de huida el oficial Druetta se aproxima a él y tras darle la voz de alto lo toma del brazo", indica el acta, que luego detalla que en los bolsillos traseros de la bermuda se encuentra una bolsa de nylon con dos bolsas más pequeñas que contenían cocaína.

El procedimiento incluyó un allanamiento en la casa del joven, quien en su descargo relató: "Yo estaba en un minimarket al que voy casi todos los días. Uno de los chicos identificó a una persona que estaba ahí como policía, más de cinco vestidos de civil. Entre ellos una persona me dijo que era policía, me tomó del brazo y mientras me introdujo una bolsa en el bolsillo izquierdo atrás de mi bermuda. Le pregunté qué me ponía y me dijo «quedate quietito y mantené la calma que arreglamos todo y te vas»", relató el joven, que identificó a ese policía como Druetta y que luego aceptó una condena a cuatro años en juicio abreviado.

El relato del joven coincidió con el de un testigo que indicó que no había visto que Jerónimo tuviera esa bolsa en la bermuda. Sobre el procedimiento el arrepentido reveló que Druetta estaba buscando a uno de la barra de Newell's que le decían "Jero". "Entregalo porque sos vos o él", recordó que le dijo entonces Delmastro. En ese marco, un día un amigo del arrepentido encontró a Jero, llamó a Druetta y "se armó un gran operativo. Le plantaron cocaína en la calle y le allanaron la casa, donde encontraron marihuana". El arrepentido consideró "imposible" que tuviera esa cantidad de cocaína porque Jero no consumía y porque como estaba vestido no podía tener esa cantidad de droga encima.

Pronta entrega

También en esa zona de Oroño y Wheelwright fue detenido Patricio Ferrecio el 4 de abril de 2009 con 300 pastillas de éxtasis y 222 troqueles de LSD. Según informó entonces la policía, estaban patrullando Pichincha cuando un superior les dijo que un llamado anónimo describía a un joven "flaco, alto, con remera rallada y pantalón azul" estaba vendiendo pastillas de éxtasis a los transeúntes. Los policías se dirigieron al lugar y divisaron al sospechoso en un banco del cantero central. Al acercarse el personal, el joven comenzó a insultarlos alegando que "sólo estaba esperando a un amigo".

Al ser indagado, el detenido contó frecuentaba fiestas y boliches en Rosario y que hacía seis meses había conocido a un chico en ese marco. Que un día antes de ser arrestado había hablado con ese muchacho y comenzaron a coordinar un encuentro por teléfono.

El joven llegó a la terminal y se tomó un taxi hacia el lugar donde se encontraría con su amigo. Luego de esperarlo, según relató, entraron a un bar donde Patricio le compró "dos troqueles de LSD" y su amigo le regaló un papel de ketamina. Después fueron caminando hacia los silos para ir a fumar y al llegar a la barranca el rosarino le dijo que iba a comprar una cerveza y le pidió si podía tenerle algo.

Patricio guardó en su bolso una bolsa y su amigo le dijo que no se hiciera problema, que eran "unas pastillas mochas y un par de cartones, es «gilada» me dijo. Otro chico que estaba con nosotros en la barranca se fue y como yo no me quería quedar solo ahí porque tenía mi bolso con mis cosas y la computadora, empecé a caminar hacia donde había ido amigo y me senté un rato en un banco”. El joven comenzó a llamar a su amigo pero su celular estaba apagado. “En un momento se me acerca una persona, me pregunta de dónde era, me puse nervioso porque pensé que me iba a robar”, relató sobre su posterior detención, que derivó en una condena a tres años en un juicio abreviado.

   Patricio dijo que todo el procedimiento fue para encubrir a su conocido. “No me di cuenta de que todas las excusas que él ponía podían ser para que me agarraran a mí, pienso que me estaba entreteniendo con todos esos llamados telefónicos”, comentó luego el acusado. Sobre ese tema el arrepentido se refirió a un contacto con alguien que traería pastillas a Rosario y que lo citó para que lo esperara en un banco por Oroño. Luego le dio el dato a la policial que atrapó a este joven bonaerense con mil pastillas de éxtasis.

   “En general Druetta me pedía casos con pastillas”, recordó el arrepentido en su testimonio.

“Cortar gente”

La operatoria revelada por el arrepentido tuvo sus episodios en Villa Constitución, donde Druetta supo estar al frente de la brigada antinarcóticos. “El modo era «cortar» gente para que Galli venda tranquilo”, sostuvo respecto del trabajo que consistía en arrestar a los traficantes que vendían para otros. Muchos de ellos eran entregados por el arrepentido y sus allegados.

   “Al Cuchu, se llamaba Gustavo, lo entregamos nosotros. Le vendimos marihuana y después Druetta lo detuvo. La entrega la hizo Leandro, que fue con Druetta desde Rosario con la marihuana que le iban entregar a Gustavo. El otro caso lo entregó Tiago. Era un tal Sergio de Buenos Aires, le habíamos entregado cocaína. En general le entregábamos la droga a Galli. La plata que éste me daba, parte era para Druetta”, sostuvo el arrepentido.

   También el caso de “Cuchu” está mencionado por los investigadores como uno de los que demuestran cómo operaba la organización cuya jefatura es atribuida a Druetta. Como en los otros casos, la versión policial da cuenta de la detención de alguien a partir de una denuncia anónima. En este caso Gustavo C. declaró que “iba caminando” cuando una persona pasó a su lado y, en el momento en que aparecieron dos hombres que dijeron ser policías, el otro transeúnte arrojó una paquete y se fue corriendo. “Ninguno de los efectivos lo salió a correr, me tiraron al piso y me pudieron el paquete al lado”, declaró.

   El procedimiento fue objetado por los propios testigos. “Lo único que vi que le sacaron al muchacho fue plata del bolsillo. La bolsa estaba aparte”, dijo uno, mientras que el otro manifestó su “disconformidad con el procedimiento para ser testigo de algo que no vi”. Al respecto, el arrepentido contó que antes de realizarse ese operativo se comunicó con Gustavo C. para ir a entregarle un kilo de marihuana. Y luego desgranó un relato que coincidía con los dichos del detenido: cuando iba caminando junto a éste y aparecieron los policías, el arrepentido tiró el kilo de marihuana y se fue corriendo, mientras un policía comenzó a seguirlo y le decía “corré, no pares de correr” mientras los otros arrestaban a Gustavo C.

   “El (en alusión a Druetta) quería meter a alguien preso, para la opinión pública. Como recién era jefe le servía para hacerse ver”, contó el arrepentido, para agregar que luego de ese procedimiento la organización que le atribuye comandar a Druetta puso un búnker en Villa Constitución.

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