Policiales

Empezó el juicio por narcomenudeo a una banda liderada por Rosa Caminos

El grupo fue desbaratado en marzo de 2016 en la zona sureste rosarina. Hay 11 personas acusadas y cinco de ellas están presas en Villa Devoto.

Sábado 01 de Junio de 2019

Con cinco acusados conectados a la sala de audiencia mediante videoconferencia desde la cárcel porteña de Villa Devoto y el resto en la sala de bulevar Oroño al 900 de los Tribunales Federales, once personas comenzaron a ser juzgadas ayer por integrar una red de narcomenudeo con base en los barrios Tablada y Municipal que funcionó hasta marzo de 2016, cuando en una serie de allanamientos se secuestraron allí 18 kilos de cocaína y marihuana. Como una de las líderes de la organización está acusada y en prisión domiciliaria Rosa Anahí Caminos, hermana de "Pimpi", el ex líder de la barra de Newell's asesinado en 2010.

El debate arrancó ante los jueces del Tribunal Federal Oral Nº 3 Eugenio Martínez, Osvaldo Facciano y Ricardo Moisés Vázquez y se prolongará durante todos los los martes de junio. Los acusados, la mayoría integrantes de una familia, fueron detenidos en marzo de 2016 como resultado de un operativo que la Policía Federal bautizó "Rosa blanca".

El grueso de la prueba a evaluar por los magistrados son los testimonios de diez policías de inteligencia de la fuerza nacional que participaron de la investigación, lo incautado en los allanamientos y las escuchas realizadas al grupo, que ayer guardó silencio cuando los jueces les preguntaron si querían declarar.

En pantalla, desde la cárcel de Devoto, los cinco acusados que están presos se limitaron a brindar sus datos personales. Luego los seis imputados que están en libertad o en prisión domiciliaria, como es el caso de Rosa Caminos y de otra mujer procesada como organizadora, pasaron uno por uno al centro de la sala a cumplir con el mismo procedimiento. Ninguno de ellos tiene antecedentes de condena.

El quiosco

La causa se inició el 2 de junio de 2013 a raíz de actuaciones de la Policía Federal sobre un domicilio de Presidente Quintana al 78 bis donde se sospechaba que "una familia de apellido César estaría cometiendo ilícitos relacionados con la comercialización de estupefacientes en el barrio Tablada" y que para ello utilizaba "no sólo su aparato familiar sino también el de soldaditos que se ubicaban en los pasillos" de la cuadra.

La investigación incluyó escuchas telefónicas en las que se detectaron alusiones directas a la venta de drogas y desembocó en los 22 allanamientos realizados el 2 de marzo de 2016 en los barrios Tablada, Municipal, Saladillo y Villa del Tanque, todos en el sureste rosarino, con el desembarco en la ciudad de la ministra de Seguridad de la Nación, Patricia Bullrich. Ese día se secuestraron 18 kilos de drogas entre cocaína y marihuana, tres autos, armas de fuego y sustancias químicas para estirar la cocaína.

Las principales acusadas son Rosa Caminos, de 49 años, y Antonela Agüero, de 27, ambas bajo el régimen de prisión domiciliaria. Para la acusación eran quienes bajaban las órdenes al grupo, contactaban a los proveedores y organizaban la logística de los puntos de venta. Están acusadas por los delitos de comercio y tenencia de estupefacientes con fines de comercialización en carácter de organizadoras. Rosa es la tía de Alexis Caminos, quien mantiene una disputa con la familia Funes en un enfrentamiento territorial que en los últimos dos años originó una treintena de muertes.

Otras acusados son el esposo de Rosa, Rubén Alberto César; su hija Joana Marisel César; y su yerno Rodrigo David Benítez. Ellos están acusados de "ejecutar las órdenes que recibían de Rosa Caminos distribuyendo la droga en los distintos puntos de venta" y procesados como partícipes necesarios de tenencia de drogas con fines de comercialización.

En tanto que a Jair Alejandro César (hijo de Rosa), José Luis "Chueco" Jofre, Gustavo Daniel "Gusti" Herrera y Claudio Daniel "Perro" Flores se les atribuye haberse encargado de la comercialización en los quioscos, seis de ellos ubicados sobre la calle Presidente Quintana entre el 29 bis y el 134 bis. Todos ellos llegaron a juicio como coautores de tenencia de drogas para la venta.

A Natalia Gisela Ortellao, en tanto, se le imputó el mismo delito en carácter de partícipe necesaria, acusada de colaborar en la distribución de las sustancias. Por último a Hernán Abraham Agüero se lo acusó como autor del mismo delito por "ejecutar las órdenes que recibía de Antonela cumpliendo funciones de seguridad y resguardo en los puntos de venta".

Ganancias millonarias

El día del operativo los investigadores dijeron que la organización comercializaba unos 30 kilos de estupefacientes por semana con una ganancia de 3 millones de pesos y revelaron que en el frente de los quioscos solían colgar perchas para identificar que había mercadería disponible. Sobre los detalles de esa pesquisa expuso ayer el comisario de la División Antidrogas de la Policía Federal Raúl Alberto Hirsch, quien se sumó en enero de 2014 a una investigación iniciada un año antes y se ocupó de las escuchas.

Cómo llegaron

Según indicó ante preguntas del fiscal Federico Reynares Solari, la pesquisa se inició por un pedido de la Fiscalía Nº 2 que solicitó comprobar si existían puntos de venta de drogas en Presidente Quintana entre Chacabuco y Esmeralda. "Se hicieron observaciones para comprobar si estaban activos y se comprobó la presencia clásica de los soldaditos", dijo el policía. Sostuvo que en un primer momento se analizaron escuchas ya iniciadas por la Fiscalía sobre una decena de teléfonos pero sin resultados.

"Continuamos con la identificación de las personas de la familia César y sus apodos. Se logra identificar a Rubén César, alias «Curu», y a su esposa Rosa Caminos. Ahí se establece que eran responsables y que era una organización del tipo de núcleo familiar que se da bastante en la zona de Rosario", añadió Hirsch. "Ante la dificultad para el trabajo en la zona de policías encubiertos, indicó, colocaron en la cuadra una cámara IP que filmó las 24 horas alrededor de un mes".

"A posteriori fuimos pidiendo intervenciones de teléfonos que podían resultar de interés y esas escuchas empezaron a dar positivo. Era un clan familiar. Estaban todos vinculados a la actividad ilícita", dijo el policía.

Luego se transmitieron en la sala escuchas a Rosa Caminos que daban cuenta de la intimidad familiar y que en algunos tramos aludían en clave, según el policía, a situaciones de venta de drogas.

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