El fiscal federal Mario Gambacorta solicitó se lleve a juicio a seis personas, entre ellas la reconocida Reina Isabel Quevedo, como integrantes de una banda dedicada al tráfico y comercialización de estupefacientes. El grupo, según la investigación, operó al menos desde octubre de 2013 y hasta su detención, en febrero de 2014. Entre los acusados, además de la mencionada mujer, figura un miembro de la policía santafesina que presuntamente suministraba información al grupo para desarrollar sus actividades sin riesgo de ser detenidos.
El expediente se originó en 2013 con intervención de la Fiscalía Federal de Rosario y durante el período de instrucción actuaron como fiscales subrogantes Juan Patricio Murray, Federico Reynares Solari y Adriana Saccone. La parte investigativa estuvo a cargo de la División Operaciones Federales de la Policía Federal Argentina quien inició sus acciones a partir de la observación del accionar de un hombre apodado "César", que realizaba actividades de producción, elaboración y/o comercialización de estupefacientes.
A partir de ese momento y por pedido del Ministerio Público Fiscal, se ordenaron diversas intervenciones telefónicas junto a tareas de campo y con el devenir de la investigación "se pudo corroborar la existencia de una organización dedicada a la producción y tráfico de estupefacientes, cuyos organizadores eran Julio César Feldkircher e Reina Isabel Quevedo, quien además habría estado vinculada con presuntos proveedores en la provincia de Salta. También, se determinó que Feldkircher organizaba la distribución del estupefaciente hacia integrantes de eslabones inferiores en la cadena de comercialización en Rosario.
A partir de las escuchas telefónicas realizadas y las tareas policiales, y previo pedido del fiscal al juez para que ordene una serie de allanamientos y detenciones, el 9 de febrero se detuvo en la localidad de Metán (Salta) a Quevedo, Cristian Darío Palomeque, quienes transportaban 80 panes de cocaína de máxima pureza ocultos en el doble fondo del baúl de una camioneta Toyota Rav 4, junto con dos armas de fuego cargadas; mientras Sergio Alberto Galarza y Silvina Griselda Barbora Vergara fueron detenidos a bordo de una camioneta Volkswagen Amarok que los acompañaba.
El entonces fiscal federal subrogante, Juan Patricio Murray, solicitó al juez Carlos Vera Barros órdenes para realizar 16 allanamientos en Rosario y la zona donde se secuestraron vehículos y unos 90 litros de precursores químicos y elementos para la producción, fraccionamiento y sustancias de corte, además de cocaína desconcentrada y más armas y municiones.
También se obtuvieron en la pesquisa registros de comunicaciones que denotaron la existencia de una protección de estas maniobras a manos de un agente de la policía santafesina identificado luego como Germán Matías Almirón, quien le suministraba a Feldkircher información para desarrollar la actividad sin riesgos de ser aprehendido.
En este contexto Quevedo y Feldkircher llegarán a juicio acusados de tráfico de estupefacientes en las modalidades de transporte, preparación y comercialización de sustancias, agravadas por cometerse con la concurrencia de tres o más personas organizadas a tal fin, ambos en carácter de organizadores y coautores. Mientras que Palomeque, Galarza y Barbora Vergara lo harán acusados de tráfico de estupefacientes en la modalidad de transporte agravado por haberse cometido con la concurrencia de tres o más personas organizadas a tal fin, en calidad de coautores.
En el caso de Almirón fue calificado por el delito de tráfico de estupefacientes en la modalidad de comercio de tales sustancias, doblemente agravado por haberse cometido con la concurrencia de tres o más personas organizadas a tal fin y por su condición de funcionario policial.
Conspiración
Asimismo, en forma paralela a la causa narco y mediante las escuchas telefónicas, los pesquisas dicen haber desbaratado un supuesto atentado contra la vida del entonces gobernador provincial Antonio Bonfatti, que presuntamente pensaba ejecutar Almirón. En marzo de 2014, cuando estaba detenido por su presunta participación en la fuga de la alcaidía de Rosario de Juan Domingo Argentino Ramírez, un integrante de la narcobanda "Los Monos", el policía mantenía diálogos telefónicos con César Aarón Treves (preso en Coronda por homicidio y narcotráfico) el ataque al mandatario provinicial, al entonces juez de Instrucción Juan Carlos Vienna y al fiscal de Cámara Guillermo Camporini, todos quienes llevabana adelante la megacausa contra la banda de Las Flores.
Una escucha reveló entonces que Treves le pedía a Almirón la dirección de Vienna para mandar un sicario y le dice: "Yo me encargo de salchicha". A lo que el policía le responde que "hay que matar a un juez o a un fiscal para que ésto no pase más. Nunca mataron a un juez. Nunca les pasó nada. Y hoy son los dueños del poder".
cargada. La Toyota Rav en la que Quevedo traía la cocaína a Rosario.
En el banquillo de los acusados habrá seis personas, entre ellos un policía que brindaba protección a la banda