Policiales

El robo, nueva hipótesis de un crimen que sacudió a un barrio

Entonces se dijo que era en venganza por el homicidio de una mujer ligada a Los Monos.

Domingo 15 de Julio de 2018

El asesinato de Juan Carlos Schneider dejó una estela de terror y silencio en el barrio Los Unidos, en la zona oeste de la ciudad. "Hay mucho miedo en el barrio. Pero ustedes, los medios, están equivocados. Ese crimen no fue un vuelto ligado a la muerte de la hermana de "El viejo" Cantero (quien fuera fundador de la banda de Los Monos). A este hombre lo mataron los Villalba porque lo acusaron de robarles", comentó en un off the record estricto un vecino de la zona.

   Schneider fue ejecutado de un balazo en el pecho el jueves 5 de julio pasado en la casa de su madre, en Magaldi al 9800, mientras asaba pescado junto a su cuñado. La víctima era hermano de uno de los sospechosos de haber participado en el crimen de Isabel "Chabela" Cantero, cometido en España al 7000 en junio de 2017. El parentesco de "Chabela" con el emblemático jefe de Los Monos impulsó en un primer momento la hipótesis de la venganza.

Narcomenudeo

La explosión del narcomenudeo en la última década carcomió los cimientos de la convivencia en barrios como Los Gráficos, Los Unidos, La Floresta y Tango, ubicados detrás del Mercado de Concentración de Fisherton, en la zona oeste de la ciudad, antes del límite con Funes. "El gran problema en el barrio es que hay mucha falopa y muchos pibes enfierrados", describió un vecino meses atrás cuando un cronista de este diario llegó hasta Magaldi al 8700 para contar el homicidio de la quiosquera Débora Jiménez, asesinada con un disparo en el rostro al filo de la medianoche del viernes 9 de septiembre de 2017.

   Un mes más tarde, el 3 de octubre, en la misma cuadra la víctima fue Milton Nahuel González, un pibe de 17 años residente en barrio La Granada (emblema de la zona sur y territorio de Los Monos) y un notable parecido físico con el asesinado líder de la banda, Claudio "Pájaro" Cantero. Entonces, González fue presentado como ahijado del "Pájaro", aunque su familia lo desmintió. Por ese crimen fue imputado el apodado "Mullinga", de 28 años, hombre conocido en las calles del barrio Los Unidos.

   La dueña del lugar donde había estado González segundos antes de su asesinato indicó que el pibe había llegado como parte de una misión para sacarla de la casa, usurparla e instalar allí un búnker.

Una banda, un robo, un crimen

Según se pudo reconstruir tras dialogar en secreto y con reservas con varioso vecinos de las inmediaciones de Magaldi al 9800, una serie de allanamientos realizados por efectivos de la Brigada Operativa II del área de drogas de la Policía de Investigaciones (PDI) el 28 de junio pasado dejaron el barrio en estado de ebullición.

   Ese día la PDI dio por desarticulada parcialmente la denominada "Banda del Mercado", una gavilla de vendedores y distribuidores de droga "de mediana importancia" (tal cual la descripción que dio ese día el propio Ministro de Seguridad Maximiliano Pullaro), que desde su base en Bernheim al 9400 distribuía su mercadería. Incluso, la banda tenía vendedores dentro del Mercado de Concentración, de allí su nombre. Doce varones y cuatro mujeres fueron detenidos en una docena de allanamientos, la mayoría en los barrios ubicados al oeste del mercado de Fisherton.

   Ese es el mojón que usan los vecinos para contar cuánto peor se puso el barrio desde entonces. "Hubo un allanamiento en una de las casas de los Villalba y después, cuando no estaban, alguien se metió y les robó. Y ellos acusaron al hombre que mataron (Schneider)", explicó un residente.

   Otra fuente vecinal confió que el móvil podría haber estado en una deuda que la víctima tenía con la familia puesta bajo la lupa y que congela el relato de cualquiera de los vecinos consultados. Lo concreto, según estos testimonios, es que el jueves 5 de julio pasado los Villalba le habrían bajado el pulgar a Schneider.

   Esa tarde Juan Carlos Schneider asaba unos pescados en el patio delantero de la casa de su madre junto a Javier R.D., su cuñado de 37 años, cuando se estacionó un auto frente a la vivienda. "Llegó un Volkswagen Bora gris con vidrios polarizados que anduvo dando vueltas un par de noches antes. Bajo un pibe flaquito, con ropa de Central. Llevaba una 9 milímetros en la mano. Entró al patio, dijo algo, y disparó cinco o seis veces. Después sin mirar a nadie ni distraerse corrió hasta donde lo esperaba el auto, a mitad de cuadra", comentó un ocasional testigo.

   Schneider recibió un balazo que le perforó el hemitórax derecho ingresándole por la espalda. Llegó muerto al policlínico San Martín (Chubut al 7100). Su cuñado, en tanto, sufrió un balazo en el muslo izquierdo. En la escena del crimen quedaron cinco vainas servidas. "Ese auto, un Bora modelo 2008, anduvo mucho por el barrio La Antenita (calle San José de Calasanz al 8700). Las dos noches antes del asesinato anduvieron dando vueltas y mirando la cuadra", aportó otro hombre. "El muerto no se metía con nadie, cirujeaba y estuvo en cana una vez pero fue por una denuncia que le hizo la mujer, pero no era un pesado o un hampón", contó otro vecino.

Muy lejos de allí

La víctima era padre de un muchacho de 18 años que llevaba su mismo nombre y que fue asesinado en una balacera en Flor de Nácar y Malvón, en el barrio Las Flores, en octubre de 2015; y hermano de María de los Angeles "Pato" Schneider, apuntada como sospechosa de haber participado en el crimen de Isabel "Chabela" Cantero, cometido en España al 7000 en junio de 2017. Esa mujer era prima de Ariel "El viejo" Cantero, fundador del clan de Los Monos.

   El asesinato de "Chabela" generó tres homicidios como venganzas: Gustavo Díaz (el 13 de julio de 2017 en acceso Sur y Uriburu); su hermano Sergio David "Nango" Díaz (el 16 de enero en acceso Sur y el límite con Villa Gobernador Gálvez); y José Luis "Chino" Schneider (el 24 de julio de 2017 en Las Flores). Estas referencias orientaron en un primer momento la hipótesis del caso hacia una venganza de Los Monos.

   "Fueron los Villalba, que son unos transeros que tiene varios quioscos en esta zona. Durante mucho tiempo patearon con Los Monos, pero después se corrieron hasta que el crimen del pibito (Milton González) terminó con la relación. Pero igual son gente que la siguen moviendo y que no titubea. Si te montaron en un huevo, te cagan a balazos. No tienen problemas. Acá en el barrio se les tiene terror. Nadie los va a mandar al frente porque son temibles", graficó otro residente. El caso es investigado por el fiscal de la Unidad de Homicidios Dolosos Ademar Bianchini.


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