POLICIALES

El femicidio de María del Rosario Vera, hallada muerta y quemada en un volquete en 2018, se ventilará en juicio oral

La fiscalía pidió penas de prisión perpetua para los tres acusados

Lunes 31 de Agosto de 2020

El traslado del cuerpo fue a la vista del barrio. La mañana del 4 de enero de 2018 un vecino avanzó empujando un carro por un pasillo de Garay y la vía. Llevaba un bulto envuelto en una alfombra gruesa y un bidón de gasoil para prenderle fuego. Con el paso de las horas, el olor que salía de un volquete de Felipe Moré y Gaboto volvió inevitable el hallazgo. Allí encontraron a María del Rosario Vera, la joven de 23 años y madre de cuatro hijos que un día antes había enviado un mensaje que decía “si no vuelvo antes de las ocho vayan a hacer la denuncia”.

Tres hombres que están presos por el femicidio de María del Rosario, cometido en un contexto narco, afrontaron días atrás la audiencia previa al juicio oral por el caso. El fiscal Alejandro Ferlazzo pidió para todos la pena de prisión perpetua como coautores del asesinato de la mujer, a quien estrangularon con un lazo y a la vez sofocaron en forma manual. La misma pena requirió la querellante Mariana Caratozzolo. El juez Nicolás Vico Gimena debe resolver si acepta el encuadre y las pruebas.

Néstor Hugo Sánchez, de 48 años, vendía drogas en la casa donde fue cometido el crimen y dio positivo en una prueba de ADN. Un vecino alcanzó a ver el cuerpo de María del Rosario tirado en su patio de Felipe Moré y Garay. Fue acusado junto a su ex cuñado Alberto Martín Sánchez, de 37, quien según testimonios vivía con él. Sus defensoras pidieron el rechazo de la acusación. El tercer acusado, detenido en marzo, es Nahuel Segovia, de 30. Fue involucrado por el propio Néstor Sánchez y reconocido por un testigo, aunque él se declara inocente y su abogado pidió el sobreseimiento.

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Si no volvía

María del Rosario Vera era la menor de diez hermanos y le decían “Sico”. Tenía cuatro hijos de entonces 2, 3, 6 y 8 años y estaba desempleada. Los criaba con 4 mil pesos mensuales de un plan social y colaboraba en un merendero del Movimiento Evita. Tres meses antes, tras separarse del padre de los chicos, se había mudado a una casita humilde que compró con la plata de un subsidio en los confines de villa Banana, en Amenábar y la vía paralela a Felipe Moré.

La última vez que la vieron sus familiares fue el 3 de enero de 2018 cuando pasó a visitar a su mamá, se bañó y al retirarse, sobre las 15, comentó que dejaría a los chicos con el papá. Dijo que luego se iría a cuidar a su pareja, un policía al que conocía como “Martín” y que estaba internado en el Heca.

El mismo día dejó a sus cuatro hijos con el padre. Le dio los documentos, las tarjetas de Ansés y una mochila con ropa. También le pidió que los cuidara mucho si ella no volvía. “Avisale a Pitu que si no llego para las ocho llame a la policía y haga la denuncia”, le escribió a su ex cuñada. Le dijo que tenía miedo porque la seguían los “soldados de Martín”, de quien por entonces comentaba que se había quedado con droga de un allanamiento y buscaba un lugar para guardarla.

Al día siguiente, vecinos de Felipe Moré y Gaboto sintieron olor a quemado en un volquete y descubrieron el cuerpo de la joven.

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María del Rosario Vera tenía 23 años y cuatro hijos pequeños.

María del Rosario Vera tenía 23 años y cuatro hijos pequeños.

Primeras sospechas

Tenía atada al cuello una soga gruesa con dos piedras en los extremos. Una hermana y una sobrina de María del Rosario identificaron el cuerpo en el Instituto Médico Legal. La autopsia determinó que fue asfixiada con un doble mecanismo de estrangulación y sofocación. Y que tenía golpes previos o simultáneos en los brazos y el tórax.

Por sus últimos mensajes, las primeras sospechas apuntaron al policía del Comando Radioeléctrico Andrés Nicolás Miguez, de 32 años, de quien la chica había subido fotos a su cuenta de Facebook. El uniformado se presentó tres días después del crimen y quedó imputado como el supuesto instigador.

>>Leer más: Un policía de Comando Radioeléctrico se entregó por el crimen de María del Rosario Vera

El policía negó mantener una relación sentimental con la víctima _dijo que la había conocido cuando ella denunció por violencia al padre de sus hijos_ y el proceso en su contra fue archivado en marzo. “Su situación se investigó hasta el final pero no hay un testigo que lo coloque en el lugar del crimen”, señaló una fuente de la investigación.

Vendedor del barrio

Los testigos apuntaron contra Néstor Hugo Sánchez, un vendedor barrial de drogas en cuya casa fue cometido el crimen y que fue detenido un mes después. En el lazo y en la bombacha de la víctima se detectó el ADN de tres personas. Sánchez dio positivo en el cotejo con las muestras de la ropa interior, donde también se halló material genético de otra persona.

>Leer más: Detuvieron al acusado de matar a María del Rosario Vera

Casi un año después fue detenido su ex cuñado Martín Sánchez, quien arrastra las secuelas de seis disparos recibidos en una disputa por drogas. En la investigación no se descarta que éste fuera el “Martín” de cuyos soldaditos escapaba María del Rosario.

El fiscal los acusó de cometer un homicidio calificado por mediar violencia de género, “con el objetivo de someter sexualmente a María del Rosario Vera, aprovechando su situación de vulnerabilidad y procurando impunidad al descartar el cuerpo”.

Puntualizó que bajo las uñas de la víctima se encontró perfil genético de una persona desconocida, “lo que demuestra un signo de defensa ante el ataque” cometido la madrugada del 4 de enero alrededor de las 0.30, la hora de la última conexión de la joven a su celular. Fue en una casa de material pintada de color beige, puerta azul y techo de chapa de Felipe Moré y Garay, pegada a la vía.

Tomando mate como si nada

Una de las primeras pistas surgió de un llamado anónimo al 911. Un vecino contaba que había visto a “Huguito” Sánchez trasladar a la mujer en un carro, envuelta en una alfombra. Cuando lo ubicaron, este vecino contó que la tarde anterior al hallazgo había visto llegar a una chica de “calza gris con una mochila celeste” a la casa de Hugo, adonde luego ingresó otro hombre de borcegos y pantalón cargo azul o negro. “Este pibe alrededor de las 2 de la madrugada se fue, incluso Hugo le dijo: «Andate, si sos un cagón. Yo sabía que los amigos me iban a dejar solo»”.

Dijo que la mañana siguiente Sánchez le pidió un carro con ruedas de moto a un vecino y se fue al volquete con un bidón de gasoil. Tras el hallazgo del cuerpo, se acercó a mirar y “automáticamente” reconoció la alfombra “como la que Hugo tenía en su patio y que había trasladado horas antes en la carretilla”.

Luego vio fotos de María del Rosario en el noticiero y la reconoció como la chica que había estado charlando con su vecino. ”Me indignó que luego de prenderle fuego estuviera tomando mates en la vereda como si nada”, aportó, e indicó que en la casa también estaba el ex cuñado de Sánchez, apodado “Noventa”.

Otro testigo reservado vio a la chica tomando mates con Sánchez frente a la casa, cada uno en una silla, la tarde del 3 de enero. “Al otro día me levanto y veo en el patio de Hugo el cuerpo de la chica envuelta en una sábana blanca, atada de pies y manos. En el cuello tenía una soga, como ahorcada. Tenía calzas bajas a la altura de las rodillas y una remera tipo top negra”. Cuando la policía retiró a María del Rosario del contenedor la reconoció “por la calza y el cabello, bien morocho. Como la que estaba muerta en la casa de Hugo”.

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