Diecinueve policías irán a juicio acusados por las muertes de David Campos y Emanuel Medina, ocurrida tras una persecución que terminó con un doble crimen en Callao y Arijón, en la zona sur de Rosario.

Foto: La Capital / Virginia Benedetto.
Foto: La Capital / Virginia Benedetto.
Diecinueve policías irán a juicio acusados por las muertes de David Campos y Emanuel Medina, ocurrida tras una persecución que terminó con un doble crimen en Callao y Arijón, en la zona sur de Rosario.
Así lo resolvió el juez de Primera Instancia Hernán Postma al convalidar las acusaciones que hizo en su momento el fiscal de la Unidad de Homicidios Dolosos Adrián Spelta.
El hecho que debatirá en el Centro de Justicia Penal sucedió el 23 de junio de 2017. David Campos, de 28 años, y Emanuel Medina, de 32, fueron ultimados tras una larga persecución policial. El doble homicidio se desencadenó cuando ambos iban en un Volkswagen Up por la zona sur y en un momento dado, en Grandoli y Gutiérrez, un móvil policial comenzó a perseguirlos.
La versión oficial que se dio en su momento fue porque no se detuvieron en un retén de uniformados. Unos 40 minutos después el auto se estrelló contra un árbol en Cazadores y Callao, a metros de avenida Arijón, y fue rodeado por varios patrulleros de donde bajaron policías que comenzaron a disparar a mansalva. Medina recibió nueve plomos y Campos cinco, muriendo ambos en el lugar.
Conforme avanzaba el proceso, y de acuerdo a las pericias balísticas, se comprobó que las balas que mataron a Campos y Medina habían salido de las armas de los policías Alejandro Bustos y Leonel Emiliano Mendoza, quien fueron imputados por homicidio calificado, delito que prevé pena de prisión perpetua. Hoy, ambos están en prisión preventiva. El resto de los uniformados quedaron implicados en maniobra de encubrimiento e incumplimiento de los deberes de funcionarios públicos y llegan al juicio en libertad.
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En la audiencia que se realizó ayer, en la que el juez convalidó las acusaciones, se dio otra situación que favoreció al fiscal Spelta y la querella. Es que una junta especial de salud mental de la provincia concluyó que Bustos no estaba en condiciones de afrontar el juicio. Y que nunca debió portar armas porque acarreaba secuelas de dos tiroteos, ocurridos en 2006 y 2013, y que él que tendía a revivir al quedar expuesto a situaciones similares.
Ese examen fue esgrimido por la defensa del policía para que fuera declarado inimputable o que al menos llegue en libertad al juicio.
Lo cierto es que el juez Donnola entendió que Bustos siga, tal como lo pedía Spelta, en prisión preventiva hasta el final del juicio.


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