Santa Clara de Saguier.— Eligieron la hora de la siesta convencidos de que la tórrida tarde cubriría mejor sus pasos que la oscuridad de la noche. Los dos jóvenes seleccionaron a la pareja de ancianos como blanco convencidos de que sería muy fácil reducirlos, apoderarse de sus ahorros y huir encubiertos por el calor, en horas en que todos los vecinos se refugian a cumplir el sagrado ritual de la siesta. Una hipótesis que se manejó durante la investigación versa sobre la posibilidad de que Demetrio Arellano, de 87 años, y su esposa María Ester Lescano, de 70, quienes explotaban una huerta en un terreno lindero, hubieran reconocido a los agresores. Por esa razón fueron salvajemente golpeados con una barreta de hierro que encontraron más tarde los pesquisas en el fondo de la vivienda.
El hecho fue descubierto a las 19.30 del lunes por una de las hijas del matrimonio, Ofelia, quien llegó junto a su esposo, Oreste Gallo y su pequeña hija, hasta la vivienda de Sarmiento 113 para tomar mates con sus padres.
Que no los estuvieran esperando con el equipo de mates en la vereda llamó la atención de la familia. Ante la falta de respuesta de los ancianos a los golpes de la puerta, el matrimonio decidió ingresar al domicilio por una puerta trasera.
Allí encontraron desorden y luego a los ancianos desvanecidos y totalmente cubiertos de sangre. Uno en cada dormitorio de la casa, lo que llevó a los investigadores a pensar que fueron separados para que confesaran el lugar donde guardaban sus ahorros.
El policía que se encontraba a cargo de la comisaría ingresó junto a un inspector de tránsito comunal. Ambos salieron shockeados de la vivienda y convocaron a las autoridades de la Unidad Regional V, con asiento en Rafaela.
La policía científica estimó que el ataque había ocurrido tres horas antes de que llegaran los familiares de las víctimas.
Los ancianos fueron asistidos en el Samco local y derivados al hospital Jaime Ferré de Rafaela. Arellano murió durante el trayecto, aproximadamente a las 3 del martes. Su esposa falleció a la tarde del día siguiente en la unidad de terapia intensiva de la clínica Parra.





















