Despiadado doble crimen al amparo del calor de la siesta
Eligieron la hora de la siesta convencidos de que la tórrida tarde cubriría mejor sus pasos que la oscuridad de la noche. Los dos jóvenes seleccionaron a la pareja de ancianos como blanco convencidos de que sería muy fácil reducirlos y apoderarse de sus ahorros...
30 de enero 2011 · 01:00hs
Santa Clara de Saguier.— Eligieron la hora de la siesta convencidos de que la tórrida tarde cubriría mejor sus pasos que la oscuridad de la noche. Los dos jóvenes seleccionaron a la pareja de ancianos como blanco convencidos de que sería muy fácil reducirlos, apoderarse de sus ahorros y huir encubiertos por el calor, en horas en que todos los vecinos se refugian a cumplir el sagrado ritual de la siesta. Una hipótesis que se manejó durante la investigación versa sobre la posibilidad de que Demetrio Arellano, de 87 años, y su esposa María Ester Lescano, de 70, quienes explotaban una huerta en un terreno lindero, hubieran reconocido a los agresores. Por esa razón fueron salvajemente golpeados con una barreta de hierro que encontraron más tarde los pesquisas en el fondo de la vivienda.
El hecho fue descubierto a las 19.30 del lunes por una de las hijas del matrimonio, Ofelia, quien llegó junto a su esposo, Oreste Gallo y su pequeña hija, hasta la vivienda de Sarmiento 113 para tomar mates con sus padres.
Que no los estuvieran esperando con el equipo de mates en la vereda llamó la atención de la familia. Ante la falta de respuesta de los ancianos a los golpes de la puerta, el matrimonio decidió ingresar al domicilio por una puerta trasera.
Allí encontraron desorden y luego a los ancianos desvanecidos y totalmente cubiertos de sangre. Uno en cada dormitorio de la casa, lo que llevó a los investigadores a pensar que fueron separados para que confesaran el lugar donde guardaban sus ahorros.
El policía que se encontraba a cargo de la comisaría ingresó junto a un inspector de tránsito comunal. Ambos salieron shockeados de la vivienda y convocaron a las autoridades de la Unidad Regional V, con asiento en Rafaela.
La policía científica estimó que el ataque había ocurrido tres horas antes de que llegaran los familiares de las víctimas.
Los ancianos fueron asistidos en el Samco local y derivados al hospital Jaime Ferré de Rafaela. Arellano murió durante el trayecto, aproximadamente a las 3 del martes. Su esposa falleció a la tarde del día siguiente en la unidad de terapia intensiva de la clínica Parra.
La pista. Un par de horas después de que llegara la primera comisión de investigadores de la UR V a cargo del subjefe Leandro Amaya y el juez de Instrucción Nº 1 de Rafaela, Carlos Stegmayer, surgieron indicios que llevaron a pensar que los atacantes conocían el lugar y a sus víctimas. La inferencia derivó en un allanamiento a una vivienda de la localidad en cuyo patio encontraron las primeras pruebas contundentes: dentro de un pozo negro, habían arrojado calzado y prendas manchadas con sangre.
En esa casa vive el padre de Jonás Puntilio, un joven de 18 años que vivió desde pequeño en la localidad y desde hace algunos años alternaba su morada entre esta localidad del centro-oeste santafesino y Freyre, Córdoba, donde vive su madre.
Puntilio huyó a dedo desde Santa Clara. Lo llevó un comisionista que realiza viajes entre San Francisco y Rafaela. Cuando el delincuente llegó a Rafaela se alojó en un hospedaje en el que se registró con su nombre de pila y con su apellido materno.
El alboroto. Una vez concluido el trámite, contrató un remis para viajar hasta San Francisco, donde visitó a algunos amigos. Luego emprendieron el viaje de regreso. A la altura de Santa Clara de Saguier, el pasajero solicitó al remisero que ingresara a la localidad —distante 38 kilómetros de San Francisco— donde visitó la casa de su padre durante 15 minutos y recogió un bolso con ropa.
Desde el asiento trasero del auto de alquiler fue testigo del revuelo generado por hecho que protagonizó en el pequeño pueblo de algo más de 2.500 habitantes. Luego continuaron viaje a Rafaela.
Una vez que llegaron se trasladó hasta una whiskería del norte de la ciudad, donde permaneció un par de horas y luego se fue a dormir al hotel.
Los investigadores indagaron al propietario del hospedaje y éste les negó tener alojado a alguien con ese apellido. “Tengo un pasajero que también se llama Jonás pero con otro apellido”, dijo el hombre y les marcó el camino hacia quien buscaban. Fue detenido en la habitación y no ofreció resistencia. Le encontraron 2.200 pesos, aunque los familiares de las víctimas aseguraron que en la casa había más dinero.
“Desgraciadamente uno de los asesinos es de acá, yo lo conozco y para peor es vecino de la casa de mis padres. Ellos lo conocían desde pequeño. Hoy es mayor de edad pero es muy joven. No me sirve de nada su detención porque a mis padres ya no los tengo más”, dijo Ofelia con profundo dolor en referencia a Puntilio.
El otro señalado. Al promediar la tarde del martes otro joven fue detenido en El Trébol, luego identificado como César Zenger, de 20 años, a quien se lo vincula como coautor de lo ocurrido en la casa del matrimonio Arellano.
Según fuentes policiales se llegó a él con datos recogidos en la localidad sobre las personas que frecuentaban a Puntilio. Zenger reside en Santa Clara de Saguier y tiene uno de sus cuatro hermanos en El Trébol, a quien habría recurrido en busca de refugio después del sangriento hecho.
“Este joven habría tenido participación directa en este episodio, pero nos resta cerrar algunas cuestiones para saber si hubo participación de otra persona”, confió el subjefe de la UR V.
La confesión. Desde algunas fuentes judiciales también se abona la teoría de que habría una tercera persona relacionada con el caso y cuya detención se produciría en las próximas horas.
En el marco de las diligencias de rigor que lleva adelante el juzgado a cargo de Stegmayer, se les tomó declaración indagatoria a ambos detenidos durante las últimas horas del viernes y las primeras de ayer. Puntilio habría reconocido la total autoría de los homicidios así como el raid de escape que establecieron los investigadores.
Zenger en cambio, negó rotundamente su vinculación con el caso aunque habría pruebas contundentes que lo involucran como coautor de los hechos. El caso fue caratulado como doble homicidio en ocasión de robo.