Hubo otra carrera en el Fangio, que para el gran público pasó desapercibida pero no para los equipos del Turismo Nacional. Inmediatamente después del podio de la Clase 2, un operativo sorpresa de la Policía Federal allanó el autódromo con un objetivo claro: detener a una jefa de promotoras por supuesto delito de trata de personas, a un chofer e interrogar a todas las que concurrieron al Fangio rosarino. Algunos se habrán percatado y otros no, pero las que realizaban ese trabajo no estuvieron en la grilla de partida ni en el pos de la final de la Clase 3. Nuevamente el automovilismo argentino quedó en el foco de atención en cuestiones de explotación de mujeres.

























