Tomar unos mates debajo de un árbol, aprovechando su sombra para sobrellevar el calor del verano, es una costumbre vigente en los barrios rosarinos. También, desde hace un tiempo, es una tradición que se enlaza con el azar violento al que quedan expuestos los vecinos. Como ocurrió este lunes a plena tarde con Carmelina Núñez, de 59 años, quien fue asesinada a balazos en Flammarión al 4700. Un hecho que los investigadores, como una de las hipótesis principales, analizan como un posible error.
Son 40 los crímenes registrados en el departamento Rosario en los primeros 45 días del 2023. Hechos con características diversas que amplían el abanico de contextos en los que ocurren. Un marco que propició un nuevo recambio en la cabeza del Ministerio de Seguridad y obligó a funcionarios de distintas áreas de los gobiernos a dar explicaciones públicamente. Incluso al gobernador Omar Perotti, que en buena parte de su gestión fue más bien reservado al momento de expresarse sobre la problemática de la Seguridad Pública.
Desde el mismo lunes en que mataron a Carmelina, y horas después a otra mujer en barrio Tablada, hay un acampe en la puerta de la Gobernación organizado por familiares de víctimas de la violencia y acompañado por ciudadanos preocupados por la situación. En las historias de esas personas se refleja un trasfondo en común: la pérdida del espacio público. Reclaman más seguridad y más efectividad por parte de la Justicia a la hora de esclarecer los hechos violentos que vienen ocurriendo.
En ese contexto, es necesaria la descripción de los momentos previos al crimen de Carmelina para entender la complejidad de lo que ocurre en Rosario, porque grafica cómo en un instante se fractura la cotidianeidad de una familia. Para la tarde del lunes, debido a las lluvias durante la madrugada, el calor tremendo de los últimos días había aflojado. Un clima ideal para sentarse a la sombra a tomar unos mates, como hizo Carmelina, ama de casa a punto de jubilarse, madre de 6 hijos y abuela de 10 nietos. La acompañó uno de sus hijos y también otros parientes. Cruzaron a la esquina de Flammarión y Julio Marc, a metros de la casa familiar, y se sentaron allí a conversar y pasar el rato.
Tiros desde un auto
Pasadas las 17.30, dos autos llegaron por Flammarión desde el norte, doblaron hacia la derecha por Julio Marc y frenaron. En uno de ellos, un Volkwagen Gol gris, el acompañante bajó la ventanilla y miró fijo al hijo de Carmelina. Segundos después, esa persona asomó un arma calibre 9 milímetros y gatilló. Al menos dos balazos impactaron en la mujer, uno en el hombro y otro en la cabeza. Murió en el lugar.
Los sobrevivientes apenas pudieron ver a los autos huir a toda velocidad por Julio Marc y doblar a la derecha para encarar por Vuelta de Obligado hacia el norte. Entre ellos estaba Gustavo, hijo de Carmelina de 24 años y empleado policial de la Brigada Motorizada.
Uno de sus hermanos contó a La Capital que el joven advirtió que dos autos habían frenado a metros de ellos, pero pensó que estaban buscando alguna calle. Cuando vio el arma apenas alcanzó a reaccionar y tirarse al piso, y fue luego de levantarse que notó que su madre había sido baleada.
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El drama que, de imprevisto, vive hoy esta familia incluye que tengan que contener al joven sobreviviente por lo que siente luego la muerte de su madre. "Está angustiado porque dice que se tuvo que haber dado cuenta de los sospechosos, porque él siempre está en la calle. Se siente culpable por no haber reaccionado de otra manera, pero fue por instinto que se tiró al piso", contó su hermano.
En la escena del crimen trabajó el gabinete criminalístico, para la investigación que quedó a cargo de Alejandro Ferlazzo, fiscal de Homicidios. Secuestraron 6 vainas calibre 9 milímetros, un plomo deformado. Buscaron testigos y cámaras de vigilancia que pudieran captar imágenes que sirvan para esclarecer el hecho.
Fuentes de la investigación confirmaron que el ataque fue dirigido con precisión al grupo familiar. Buscaron establecer si el hijo de Carmelina que presenció el hecho tenía algún conflicto previo por su rol policial. Al parecer esa hipótesis está descartada, por lo cual la principal línea es que se trató de un error en el cual los autores del homicidio confundieron a las víctimas con otra persona a la cual estaban buscando.
"No se metía con nadie"
Este martes por la mañana había custodia policial en la esquina del hecho, frente a la vivienda de Carmelina. Los agentes conversaban a metros de un enorme charco de sangre, cerca de donde una manguera de un tendido precario de agua se había pinchado y provocado una inundación en la calzada. Ahí nomás habían quedado los juguetes de los nietos de la víctima, quienes -como ella- acostumbraban a pasar las tardes en esa esquina.
"Una mujer de primera. No se metía con nadie. ¿Viste esa gente educada, buena? Tomaban mates todos los días acá, me pedían permiso a mí y ni tenían que pedírmelo", contó a La Capital el vecino que tiene un galpón en la esquina donde ocurrió el crimen.
"Viste que hay veces que uno primero dice que no andaban en nada y después te enterás que sí, pero con esta gente te puedo garantizar que no, que es muy buena y no se meten con nadie", agregó.
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Mientras con una rama abría un surco en la tierra para que corriera el agua acumulada en la calle, el hombre aseguró que hacía tiempo el barrio había recuperado algo de tranquilidad. Se trata de una zona que, sobre todo a mediados de 2021, fue epicentro de un conflicto entre dos bandas divididas por las vías del tren que se asomó como contexto de varios crímenes.
"Para aquel lado había gente complicada, pero no están más acá", aseguró el vecino señalando hacia el sur. Por Flammarión, en esa dirección, se llega hasta Lamadrid, donde hubo un tiempo que funcionó un punto de venta de drogas conocido por todo el vecindario. A metros de ese lugar en julio de 2021 ocurrió el doble crimen de dos jóvenes que estaban en la vereda, esperando su turno en una peluquería. Es una zona que según investigaciones judiciales pertenecía a la banda "Los Gorditos", liderada por Brandon Bay, y que perdió fuerza tras la caída en prisión de varios de sus integrantes.