Un grupo de comerciantes del barrio 7 de Septiembre denunció que son hostigados y extorsionados por bandas de delincuentes que les piden dinero a cambio de no balear sus comercios. Las víctimas, la mayoría de las cuales decidieron cerrar temporalmente sus puertas para evitar problemas, se presentaron este martes a la mañana en el Centro de Justicia Penal para reunirse con el fiscal Federico Rébola, de la Unidad Especializada de Balaceras en Rosario.
Según plantearon esta mañana, los comercios que son apretados por los delincuentes están ubicados en calles centrales de ese sector como Donado, Juan B. Justo y Tarragona, allí donde limitan los barrios 7 de Septiembre y Fisherton Industrial, en la zona noroeste de Rosario.
En declaraciones al programa “Todos en La Ocho”, una mujer que jugó el rol de vocera a cambio de no revelar su identidad por temor a represalias, contó la compleja situación que viven en principio media docena de comerciantes, pero ese número seguramente es mayor porque hay muchas personas que prefieren no hacer denuncias policiales.
“Hace más de diez días que distintos comercios reciben amenazas. Nos piden que llamemos a los números de celulares que dejan en los papeles, sin llamar a la policía o, nos dicen, les metemos balas balas. Como algunos comerciantes no hicieron caso al principio, los delincuentes se comunicaron con nuestros parientes”.
Amenazas a parientes
La vecina contó cómo operan los extorsionadores: “Primero apretaron a mi cuñada que tenía una peluquería canina. Ella se tuvo que ir por miedo, pero no sé cómo hicieron y encontraron mi negocio, y ahora me dicen que como ella se fue tengo que pagar yo”, narró la mujer.
Otro caso similar terminó con el cierre de un comercio y con las amenazas trasladadas a familiares de la ex titular del negocio. “'Ahora como tu hermana no pagó, pagá vos', nos dicen. Estas personas se encargan de buscar a los parientes porque quieren cobrar dinero de alguna forma”.
“Ayer abrimos porque nos enviaron custodia policial. Pero una chica comerciante del barrio recibió un mensaje de WhatsApp, que usa para hacer pedidos, y le escribieron: 'Te estamos mirando, te dijimos sin policías, ahora vas a tener noticias, te vamos a balear'. O sea nos siguen amenazando y no sabemos cómo seguir”, agregó la comerciante casi al borde de la desesperación.
Según contó, las extorsiones y amenazas empezaron el 6 de noviembre. “Tal vez haya gente que por miedo paga y se calla. En nuestro caso coincidió con que somos conocidos y nos fuimos contactando para tratar de hacer algo. No sabemos cuánta gente puede llegar a ser víctima de estas amenazas. Esos tipos piden cualquier cosa. Llegaron a exigir más de un millón de pesos, pero después bajan a 300 ó 200 mil pesos. Te piden lo que se le dan las ganas...”.