Policiales

Capturaron en una villa bonaerense a dos evadidos de un furgón penitenciario

Son Carlos D'Angelo y Alfredo Rojas, condenados por homicidios, quienes el 8 de mayo se escaparon cuando eran llevados al penal de Coronda

Jueves 30 de Mayo de 2019

Dos de los nueve presos que hace 20 días se fugaron de un vehículo penitenciario que los trasladaba a la cárcel de Coronda fueron recapturados ayer en una villa de la ciudad bonaerense de Avellaneda. Se trata de Carlos Andrés D’Angelo y Alfredo Patricio Rojas, quienes cumplían condenas por homicidio y en cuyo poder se hallaron dos armas de las sustraídas al personal carcelario en el marco del escape. En el allanamiento en Buenos Aires también fueron apresados tres hombres por encubrimiento. Y por la misma razón fueron detenidas dos mujeres en Villa Gobernador Gálvez.

Si bien fuentes allegadas al operativo coincidieron en que fue realizado en forma conjunta entre la Policía de Investigaciones (PDI) santafesina y la Policía Federal Argentina (PFA) a partir de dos pesquisas distintas, tanto los voceros del Ministerio de Seguridad nacional como sus pares de la cartera provincial lo atribuyeron a sus propias tareas de inteligencia.

Tanto celo a la hora de colgarse la medalla no es casual si se recuerdan los cruces verbales entre los ministros Patricia Bullrich y Maximiliano Pullaro (ver aparte). Lo cierto es que, más allá de la autoría de las capturas, al cierre de esta edición se mantenían prófugos tres de los evadidos: Leandro Cabalie, Hugo Peralta y Mariano Cardozo.

Escape

La espectacular evasión ocurrió el pasado 8 de mayo al mediodía cuando un minibús que llevaba a Coronda a 13 presos frenó imprevistamente a la altura de Granadero Baigorria supuestamente porque un interno había iniciado un fuego o prendido un cigarrillo. Cuando los guardias fueron a ver qué pasaba algunos internos se les abalanzaron, los golpearon y despojaron a cuatro penitenciarios de sus armas.

Nueve reclusos lograron escapar tras intercambiar disparos con los guardias y herir levemente a dos de éstos. Tres evadidos (Alberto Quiroz, Diego Sosa y Nahuel Arce) fueron recapturados horas después y días más tarde cayó Alejandro Candia.

Ayer, en tanto, fueron apresados D’Angelo, de 33 años, y Rojas, de 35. Estaban en una vivienda del asentamiento Villa Tranquila, en Avellaneda. En el procedimiento se secuestraron dos pistolas calibre 9 milímetros robadas al personal penitenciario con sus cargadores, seis celulares, un juego de esposas y un Volkswagen Voyage.

D’Angelo cumplía desde marzo de 2018 una condena a 23 años por el homicidio del comerciante baigorriense Edgardo Giménez, asesinado en un asalto a su negocio en 2014. Rojas purgaba una pena de 25 años por el crimen del policía Rodolfo Sotelo en 2010 y otros delitos.

Contrainteligencia santafesina

Sobre el procedimiento que derivó en las recapturas confluyeron dos versiones oficiales que coincidían en atenuar el papel de la otra fuerza participante. Desde el Ministerio que conduce Pullaro se indicó que se trató de una investigación “compleja” que demandó varios días y fue “realizada por las fuerzas de seguridad de Santa Fe con infiltrados y reportes continuos para determinar el momento de las detenciones”.

El propio ministro refirió que las tareas de inteligencia demandaron “muchos recursos. Teníamos información de calle, de inteligencia y de escuchas. El jueves mandamos dos grupos tácticos de Contrainteligencia de la PDI a Villa Tranquila porque teníamos datos y un impacto directo indicaba que estaban ahí”.

“Conjuntamente con la PFA hicimos tareas de inteligencia con personal infiltrado en la villa varios días. El domingo a la noche le pedí al jefe de PDI, Marcelo Albornoz, que fuera a Buenos Aires para conducir personalmente la operación y nos fuera informando de cada detalle”, agregó el ministro. “Hubo personal de Contrainteligencia disfrazado de cartoneros caminando la villa que sólo tiene dos accesos, por lo que era difícil que los vecinos no notaran al personal, que puso mucho esfuerzo para determinar con exactitud dónde estaban los prófugos”.

“Ayer (martes) se pidieron los allanamientos y a las 6.30 irrumpieron, capturaron a los dos evadidos de los más peligrosos y se hallaron dos pistolas 9 milímetros robadas al personal penitenciario”, culminó el ministro, al tiempo que pidió paciencia para concluir las recapturas. “Desde el primer día dijimos que todos iban a volver tras las rejas, estamos trabajando fuerte para dar con los tres que faltan, aunque no podemos dar detalles sobre la investigación”, agregó.

Inteligencia paralela

En tanto, desde la cartera de Seguridad a cargo de Patricia Bullrich se remitió un parte informativo que afirma que “la captura la efectivizó el Departamento de Inteligencia contra el Crimen Organizado de la Policía Federal Argentina, fuerza que conduce Néstor Roncaglia, cuyo personal también aprehendió a otros tres hombres por el encubrimiento del escape. La Policía de Investigaciones de Santa Fe, por su parte, participó como veedora de los allanamientos”.

Los voceros de la Nación señalaron que los prófugos fueron identificados “a raíz de una investigación paralela que llevaba adelante la PFA sobre una banda criminal responsable del homicidio de un vigilador privado en 2016 en Buenos Aires. Las escuchas telefónicas sobre los investigados aportaron una conversación específica entre una mujer y un hombre que es pariente de uno de los integrantes de la banda, en donde dejaron entrever que alojaban a los prófugos en una casa en Villa Gobernador Gálvez, precisamente a D’Angelo y Rojas. Esto sería posteriormente confirmado por la propia madre del hombre, quien lo llamó para confirmarle que los ocultaba y que planeaban oscurecerse el cabello y tatuarse el rostro para evitar que los reconocieran”.

“El personal policial —continúa el parte de la Nación— obtuvo aval judicial para trasladarse a Rosario y reunirse con la Fiscalía interviniente en la fuga, que le ordenó a la PFA ampliar las tareas de inteligencia para dar con el paradero de D’Angelo y Rojas. Luego se individualizó a Wilfredo Josué Risso Patrón como el responsable de alojar a los prófugos en la provincia de Buenos Aires, en la zona de Villa Tranquila, tras convencerlos de contratarlos como sicarios para su banda narcocriminal”.

Cartonero federal

Según la información brindada por los voceros de Bullrich, “luego de vigilancias y seguimientos encubiertos en la zona se identificó a ambos a bordo de un vehículo entrando y saliendo del asentamiento varias veces al día. El trabajo estaba en marcha: uno de los oficiales de la PFA se vistió como cartonero e ingresó a Villa Tranquila para hallar el escondite de los prófugos. La vivienda señalada contaba con un cartel de venta en la entrada, por lo que dos efectivos se hicieron pasar por una pareja que quería adquirir la casa y así lograron obtener la confirmación de que Risso Patrón residía allí y albergaba gente ajena al barrio”.

“Con órdenes de allanamiento de un juzgado bonaerense fueron detenidos D’Angelo y Rojas, así como Risso Patrón y otros dos hombres acusados de encubrimiento”.

Mientras tanto en VGG

En tanto, ayer a la tarde se conoció otro procedimiento vinculado con la recaptura que había sido omitido en los partes iniciales. En este caso, se trató de un allanamiento de la PDI y de la Delegación Rosario de la PFA a partir de una “información de calle” que daba cuenta de que D’Angelo y Rojas habían pernoctado en dos domicilios de Piazza al 200 de Villa Gobernador Gálvez que pertenecen a Nancy V., quien había realizado varias visitas a la cárcel de Coronda.

En una de esas casas viviría Wilfredo Risso Patrón (al parecer hijo de Nancy) que “a su vez cuenta con un domicilio en Buenos Aires”, en alusión al lugar donde luego fue apresado junto con los prófugos. Ambas viviendas fueron allanadas y en una de ellas, donde se secuestraron una carabina y una escopeta, fueron detenidas Nancy V., de 49 años, y Natalia B., de 28, que podrían ser imputadas por encubrimiento agravado y tenencia indebida de armas. En la otra casa se incautó una granada de mano.

Hermetismo

En ese contexto cabe recordar que la semana pasada fueron imputados los diez empleados del Servicio Penitenciario santafesino que iban en el minibús con los presos. Si bien se esperaba que las acusaciones se realizaran en audiencias públicas que permitieran conocer avances en la investigación sobre las causas y mecánica de la fuga, las imputaciones se formularon con los acusados en libertad, sin la presencia de un juez y en el marco de un llamativo hermetismo informativo.

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