Policiales

Brutal ataque sicario: mataron a un joven y dejaron heridos a tres hombres

La víctima fatal fue Cristian Beliz, de 25 años, quien trabajaba en una distribuidora de bebidas de Oscar "Manco" García, alcanzado por cuatro tiros.

Domingo 08 de Septiembre de 2019

Con datos precisos y una logística aceitada, al menos tres tiradores encapuchados desataron una tormenta de plomo y sangre ayer a las 8.30 frente a una distribuidora de bebidas ubicada en Constitución al 5100, entre Lamadrid y Bosman, en el barrio Plata. El blanco del ataque fue Oscar César García, un hombre de 47 años conocido por los apodos de "Gitano" y "Manco" que es sindicado como jefe de una asociación ilícita dedicada a la usurpación de viviendas en la zona sur de Rosario con métodos de extrema violencia y balaceras en medio de un contexto narcocriminal. El "Manco" recibió cuatro balazos en su espalda pero sobrevivió y anoche permanecía internado en estado delicado. Cristian Beliz, de 25 años, fue quien soportó lo peor de la descarga: recibió al menos nueve balazos, varios en su cabeza. En un auto particular, y cuando aún agonizaba, lo llevaron al hospital. Pero murió en el camino. Otros dos hombres resultaron heridos y estaban fuera de peligro. Uno fue alcanzado por un proyectil en una mano y el otro en el hombro derecho. En la escena del crimen se recolectaron al menos 15 vainas servidas calibre 9 milímetros.

Sobre el móvil de semejante ataque sicario nadie quiso explayarse, ni oficial ni extraoficialmente. Sin embargo, algunas voces no dejaron de mencionar el vínculo familiar que el "Manco" tiene con un hombre condenado por varios delitos y que fuera en otros tiempos una de las personas más allegadas a Ariel Máximo "Viejo" Cantero, fundador del clan de Los Monos del barrio Las Flores (ver recuadro).

Sin miramientos

"La chata paró frente al depósito. El conductor y el que estaba atrás empezaron a disparar. Otro se bajó y se vino hacia la ventana donde yo estaba atendiendo. Todos tenían pasamontañas. A mi papá y a mi marido los hirieron pero alcanzaron a meterse adentro del depósito. Al otro muchacho (Beliz) le pegaron varios balazos en la cabeza y quedó ahí. El que se bajó se vino hacia la ventana en la que yo estaba despachando. Vi que me iba a tirar, pero algo pasó. No se si lo asustó un hombre que estaba al lado de la columna. Dudó y yo me tire detrás de unos cajones. Fue una locura. Esto estaba lleno de chicos y gente comprando", rememoró una de las hijas del "Manco" García, sobreviviente del ataque.

Testigos del criminal episodio indicaron que los sicarios llegaron en una camioneta Fiat Toro blanca que fue hallada dos horas después del ataque en Viamonte y Cullen, a 45 cuadras de la escena del crimen. En su interior había vainas servidas calibre 9 milímetros. El auto había sido denunciado como robado durante la misma madrugada de ayer en Ecuador al 700, en el barrio Belgrano. El vehículo tenía dos particularidades: un impacto de bala en el capó, que se investiga si pudo ocurrir en la balacera frente a la distribuidora o es previa; y que la patente que llevaba había sido hurtada de una camioneta similar estacionada en San Martín entre Centeno y Garibaldi.

Cámaras sí, videos no

En Constitución al 5100, en el humilde barrio Plata, sólo en esa cuadra hay colocadas diez cámaras de videovigilancia. Al menos cinco, entre ellas un domo, están ubicadas en una casa en la esquina con Lamadrid. Allí reside buena parte de la familia del "Manco" García. Algunos vecinos aseguran que el mismo hombre vive ahí. Las otras cinco están en un depósito de bebidas ubicado justo a mitad de cuadra, por Constitución entre Lamadrid y Bosman. Cuatro en el frente del negocio y la restante cruzando la calle enfocando el ingreso al depósito. Al menos las del comercio sólo servían para monitorear el funcionamiento del local, ya que en la serie de allanamientos que soportó el "Manco" y su gente en los últimos meses se les habían incautado los equipos de DVR (grabador de video digital). Sin embargo, una fuente tribunalicia indicó que la Fiscalía había repuesto esos equipos a los García hace un mes. Se los devolvieron pero no los habían reconectado.

La distribuidora de bebidas es imposible de confundir. La mitad está pintada de rojo punzó, la otra coloreada de amarillo patito. Ambas con inscripciones de bebidas gaseosas. En la parte superior del lado rojo sangre hay un santuario con dos imágenes del Gauchito Gil.

De película

Según se pudo reconstruir, ayer a las 8 de la mañana y como era habitual, el "Manco" y varios integrantes de su familia abrieron la distribuidora. Media hora más tarde en la vereda del lugar estaban García, Beliz (quien además de empleado fue señalado por vecinos como novio de una de las hijas del "Manco"), Héctor Ariel A., de 47 años, y otro yerno del dueño de la distribuidora. En la explanada de ingreso al depósito, varias personas esperaban ser atendidas ya que se vende al por mayor y por menor.

A esa hora, desde Lamadrid ingresó por Constitución una camioneta Fiat Toro Volcano blanca con vidrios polarizados. El vehículo se detuvo frente a la distribuidora y, como en una serie televisiva de sicarios, antes de detener la marcha comenzaron las detonaciones. Por los dichos de una de las hijas de García, quien atendía al público por una ventana del negocio, el conductor y la persona que iba sentada atrás, comenzaron a disparar haciendo foco en el "Manco" y la gente que tenía a su alrededor.

Tras ello el acompañante del conductor bajó, cruzó por delante del auto y ganó la vereda, que para ese momento era un pandemónium de balazos, sangre, gritos y lamentos. "Ahí me di cuenta que venía hacia mí. Me di cuenta que me iba a disparar. Pero algo pasó. No se si se asustó. O por qué titubeó. Yo aproveche y me tiré detrás de una cajones que están cerca de una ventana interna del negocio", explicó la hija del "Manco". Cinco impactos quedaron marcados alrededor de la ventana donde estaba la muchacha. También los plomos impactaron en una casa lindera y en el portón del lado amarillo del depósito.

   El fuerte de la descarga de plomo la recibió Cristian Leonardo Beliz. El hombre recibió al menos nueve impactos en el tórax, la espalda y el cráneo. El “Manco” fue impactado cuatro veces en la región dorsal y, según el testimonio de su hija, pudo refugiarse en el interior del depósito que tenía los portones abiertos. Héctor Ariel A., en tanto, resultó herido en el hombro derecho y al otro yerno del dueño de la distribuidora un balazo le perforó la mano izquierda. Luego de aportar detalles del ataque a la Policía de Investigaciones (PDI) este muchacho se fue en un taxi para recibir atención médica en un hospital acompañado por la hija de García.

   La joven y otros vecinos coincidieron en que los sicarios llevaban sus rostros cubiertos con pasamontañas. Fuentes de la investigación indicaron que los atacantes eran cuatro hombres armados. Una vez que culminaron la faena, se fueron por Constitución hacia la avenida de Circunvalación.

   “Todo fue muy rápido. En un abrir y cerrar de ojos comenzaron los balazos y hubo un desbande total. Había mucha gente, porque hacía como media hora que habían abierto y los comerciantes de la zona vienen a surtirse de bebidas para el fin de semana. Había gente con nenitos. Cuando todo se tranquilizó lo que vi fue que uno había quedado agonizando casi en la entrada. Tenía varios balazos en la cabeza. Un policía le sacó la gorra, que estaba perforada por los tiros. Y al dueño de la distribuidora lo habían llevado hacia la esquina. Después los cargaron en autos y se los llevaron”, contó uno de los pocos vecinos que habló con la prensa. Mientras familiares y empleados de la distribuidora permanecieron en inmediaciones del negocio atacado, ningún otro vecino aceptó dialogar con los periodistas.

   El expediente abierto por la balacera quedó en manos del fiscal Miguel Moreno, quien no hizo declaraciones. Algunas de las fuentes consultadas indicaron que un posible móvil del demencial ataque pudo estar fundado en una reciente rencilla entre el “Manco” y un integrante de su familia. Al respecto se mencionó en voz baja el nombre de un sobrino de la víctima, un muchacho que es hijo de un hombre muy ligado a la banda de Los Monos de la zona sur de la ciudad.

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