María del Rosario Vera tenía 23 años y sabía que iban a matarla. “Si no vuelvo antes de las ocho vayan a hacer la denuncia”, le escribió a su ex cuñada el 3 de enero de 2018. El mismo día dejó a sus cuatro hijos con el padre, de quien estaba separada, le dio los documentos, las tarjetas de Ansés y una mochila con ropa. También le pidió que los cuidara mucho si ella no volvía. Un día más tarde, su cuerpo incinerado y con una soga al cuello apareció en un contenedor ubicado en Felipe Moré y Gaboto, muy cerca de su casa. Por ese trágico episodio hay dos personas imputadas y bajo prisión preventiva. Pero la investigación no se cerró y ayer agentes de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) y de la División Homicidios de la Unidad Regional II realizaron un allanamiento en una casa cercana al lugar donde se encontró el cadáver y detuvieron a un tercer hombre que será imputado como coautor del crimen.
María del Rosario era la menor de diez hermanos oriundos de la ciudad misionera de Oberá. Uno de ellos contó a este diario dos años atrás que la joven había tenido problemas de adicción pero se había recuperado. Desempleada, criaba a sus cuatro hijos con 4 mil pesos mensuales de un plan social y colaboraba en un merendero del Movimiento Evita. Le hubiera gustado vivir cerca de su madre, en el Fonavi de bulevar Seguí y Rouillón, pero la plata de un subsidio le alcanzó para una casita humilde en Amenábar y Felipe Moré, casi junto a la vía.
Los familiares de María del Rosario la vieron por última vez el miércoles 3 de enero de 2018 cuando pasó a visitar a su mamá, se bañó y al retirarse, sobre las 15, sólo comentó que iba a estar sola en su casa porque dejaría a los chicos con el papá. Dijo además que luego se iría a cuidar a su pareja, un policía al que conocía como “Martín” y estaba internado en un sanatorio.
Un día más tarde, cerca del mediodía, vecinos de Felipe Moré y Gaboto sintieron olor a quemado en un volquete y descubrieron que lo que se quemaba era un cuerpo. Dieron aviso a la policía, que lo rescató y lo envió al Instituto Médico Legal para que se le realizara la autopsia correspondiente.
En el marco de la pesquisa, el entonces fiscal Florentino Malaponte supo que la joven había contado que estaba “amenazada de muerte” por un policía con el que salía, de quien había subido fotos a su Facebook. Así llegó hasta un agente del Comando Radioeléctrico identificado como Andrés Nicolás M., de 30 años, que fue apresado y acusado de instigar el crimen pero que fue desligado de la causa.
Al parecer, el homicidio fue ejecutado por un transero del barrio, instigado por la pareja de la mujer, quien “la acusaba de haberse quedado con droga de la que se había apoderado ilegalmente en un procedimiento policial”.
Golpeada y quemada
Según la teoría fiscal, a Vera la mataron entre la 0 y las 11 del jueves 4 de enero de 2018. Según la autopsia, la joven fue estrangulada con una gruesa soga con dos piedras en los extremos que le quedó atada al cuello, luego fue envuelta en una manta roja y, a la vista del mismo barrio que escuchó sus últimos gritos en una precaria vivienda, fue llevada en una carretilla al volquete donde le prendieron fuego y fue hallada.
Días más tarde, agentes de la Tropa de Operaciones Especiales (TOE) dieron con Néstor Hugo S., un hombre ligado al narcomenudeo en la zona suroeste de la ciudad y afincado en Garay al 5000. Lo apresaron y fue imputado como coautor del crimen a partir de testigos que lo identificaron como quien llevó el cadáver en la carretilla hasta el contenedor, lo arrojó y le prendió fuego. Rastros genéticos hallados en el cuerpo de la joven lo comprometieron seriamente. Incluso, los vecinos que lo vieron aquel día dijeron que vestía bermuda de jean, remera negra y gorra. Y hasta lo describieron como “un tipo violento del barrio, transero, al que todos le tienen miedo”.
Siguiendo la ruta de la investigación, poco después los agentes detuvieron a Alberto Martín “Noventa” S. en una casa de Granadero Baigorria. A él, el fiscal le imputó la autoría del homicidio y la Justicia lo dejó tras las rejas.
Los testimonios recolectados por la Fiscalía lo ubicaron en la vivienda de su cuñado, Néstor S., donde la víctima fue vista por última vez y a la que habría sido obligada a ingresar por la fuerza. Ese hombre, “Noventa”, es el que la joven mujer mencionaba como Martín en los mensajes de texto en los cuales anunciaba a sus familiares que estaba bajo amenazas de muerte debido a que descubrió los vínculos que el hombre tenía con el narcomenudeo.
No obstante, para los pesquisas faltaba una tercera persona como partícipe del trágico hecho y hasta ella llegaron ayer. Se trata de Nahuel S., de 29 años y con domicilio en Amenábar al 4400, quien quedó detenido y será imputado como coautor del crimen de María del Rosario. De la finca los agentes se llevaron material informático que será peritado para obtener nuevas pruebas que lo vinculen al episodio que ahora es investigado por el fiscal Alejandro Ferlazzo.