Primero se detectó un patrón de comportamiento similar que parecía conectar en un mismo autor
hechos reiterados de abusos sexuales a ancianas. Después, un albañil de 28 años cayó detenido
cuando escapaba de la casa de una jubilada de 76 años cerca del complejo Village y confesó que la
había asesinado a golpes. Con su inesperada aparición, los casos que parecían eslabones de una
misma pieza terminaron ligados a él, que fue procesado como supuesto atacante serial. Así, a sólo
diez meses de su arresto, Luciano Hugo Beltrán solicitó en un juicio abreviado ser condenado a 27
años de prisión por esa saga de ataques que admitió haber cometido.
El pedido para ser sentenciado en un trámite breve fue firmado por el
propio Beltrán tras un acuerdo entre su defensora oficial, Irma Bilotta, y el fiscal Donato Trotta.
Allí fijaron que Beltrán recibirá condena de 27 años por un caso de homicidio y tres violaciones a
mujeres mayores ocurridos entre febrero y junio de 2009. El acusado solicitó pena tras ser
procesado por el juez de Instrucción Alfredo Ivaldi Artacho por delitos como homicidio, abuso
sexual agravado, privación ilegal de la libertad y robo con arma de fuego.
Pero antes de que comience el juicio habitual, el detenido hizo uso de
una herramienta prevista en el reformado Código Procesal Penal de la provincia: el juicio
abreviado. Se trata de una modalidad que resuelve el caso en días si el acusado se asume culpable.
Se trata de un pacto entre la defensa y la fiscalía que suplanta el juicio tradicional. Conlleva un
notable ahorro de tiempo: no es necesario convocar a audiencias, solicitar pruebas o fundamentar la
condena. Basta el consentimiento del imputado y que las partes estén de acuerdo sobre la pena y la
calificación legal.


































