Pandemia

Quiénes son los primeros pacientes rosarinos que se recuperaron del coronavirus

Mabel y Eduardo Tarchini, y sus amigos Stella y Alberto Heredia viajaron al sur con otras 30 personas. Al volver, estaban infectados.

Domingo 14 de Junio de 2020

El año pasado, dos parejas amigas empezaron a preparar con gran ilusión un viaje que terminó en una pesadilla: casi les cuesta la vida. Son los primeros pacientes de coronavirus de Rosario. Uno de ellos estuvo muy grave. Hoy agradecen "estar en casa" y ver a los nietos y hasta se ofrecieron para donar plasma. En una charla con LaCapital, cuentan cómo es sobrevivir a la enfermedad.

Mabel y Eduardo Tarchini junto con Stella y Alberto Heredia están jubilados y viven en La Florida. Nunca se les pasó por la cabeza que podrían infectarse con Covid-19. Cuando salieron hacia Ushuaia, todo aquello parecía muy lejano.

Mabel, de 70 años, y Eduardo, de 74, tenían una pinturería que luego vendieron, y con ese dinero querían disfrutar de estos años más tranquilos. Uno de esos anhelos era conocer el sur del país.

"El que estuvo más grave fue mi marido", relató Mabel. Confesó que pasó momentos "muy duros" y que no quiere volver a viajar al sur de la Argentina.

La partida

La travesía la hicieron con Stella, de 65 años, y Alberto Heredia, de 67. Salieron el 13 de marzo de Rosario rumbo a Buenos Aires para tomar el avión a Ushuaia, en un contingente de 30 personas, de las que 5 eran de Rosario y el resto de localidades cercanas. Del total, 15 se contagiaron y dos de ellas fallecieron.

El 14 de marzo ya estaban en Ushuaia y recorrieron la ciudad. A los dos días, partieron rumbo a El Calafate, donde los encerraron en el hotel, ya que la pandemia obligaba al confinamiento.

"Lo único que queríamos era volver, pero cada vez se complicaba más conseguir que nos cambiaran los pasajes. Teníamos el regreso para el 23 de marzo y después de mucho intentar lo logramos adelantar al 19", comentó Mabel.

El 15 de marzo en Argentina había sólo 65 casos confirmados y dos fallecidos. Los pacientes correspondían a personas de Buenos Aires y Chaco. Sin embargo, en El Calafate decidieron cerrar los parques nacionales, por lo que no se podían hacer excursiones. Dos días más tarde, se confirmó el primer caso y la ciudad entró en cuarentena.

En tanto, el contingente permaneció en el hotel sin poder salir, ni conocer nada.

Esos días de zozobra y temor los compartieron con los otros 26 compañeros de viaje. Entre ellos estaban las dos de las tres personas que fallecieron en Santa Fe (Carlos Giuntoni, oriundo de Villa Constitución y Clemente Pérez, de Rafaela). "Los conocimos porque en esos días pasamos muchas horas con todo el grupo", contó Mabel.

Los rosarinos regresaron el 19 de marzo a la mañana, y por la noche el presidente Alberto Fernández declaró la cuarentena obligatoria. "Nos fuimos directo a casa porque sabíamos que teníamos que permanecer encerrados. Llegamos justo, si no nos íbamos a tener que quedar allá", explicó Alberto, que en ese momento se sentía "muy bien".

Stella recordó que en el aeropuerto de Ushuaia había mucha gente y estaba amontonada. "Nos tomaron la temperatura a todos y estábamos muy bien", aseguró.

Pero, a los dos días de llegar, Mabel empezó a sentirse un poco mal. Le subió la fiebre (nunca más de 38) y tenía dolor de garganta. Llamó a un servicio médico y le dijeron que era faringitis.

Eduardo también empezó a sentir fatiga al caminar, dificultad para respirar y más tarde también apareció la fiebre. Su esposa llamó al número oficial, pero nadie la asistió. "En esos días todavía no estaba todo tan preparado como para atender a pacientes con Covid, de hecho yo fui la primera ingresada al sanatorio Delta", contó Mabel. Cinco días más tarde también internaron a Eduardo.

En la casa de Stella y Alberto pasaba algo similar. La mujer empezó con fiebre al día siguiente de llegar y permaneció en cama 10 días, sin requerir internación. Mientras tanto, su esposo la atendía porque se sentía bien, pero cuando ella se recuperó lo tuvieron que internar a él por un cuadro febril. Al hacerle el hisopado, ambos dieron positivo.

Mabel y Stella recuerdan que sintieron un dolor en todo el cuerpo más fuerte que una gripe normal.

Quien la pasó peor fue Eduardo, que fue trasladado al Sanatorio Parque. Luego de estar dos días en una habitación privada, lo tuvieron que ingresar a terapia intensiva, donde permaneció seis días con asistencia de oxígeno, no con respirador. Su cuadro se complicó porque se trata de un paciente de riesgo por comorbilidades.

"Lo peor es la soledad. Te sentís que tenés la gran peste y no sabés si vas a salir adelante o no", confió Mabel, quien estuvo internada en el mismo sanatorio que su amigo Alberto.

Los tres que permanecieron internados destacaron la atención de todo el personal de los sanatorios. "Nos levantaban el ánimo, nos hicieron sentir acogidos y no nos faltó nada", aseguraron.

Hoy los cuatro están recuperados, agradecidos de haber superado la infección que se cobró miles de vidas en el mundo. La pesadilla tocó su final la semana pasada, cuando pudieron volver a abrazar a sus hijos y a sus nietos después de casi tres meses de aislamiento.

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