Avanzan en el país los estudios para el desarrollo de una vacuna contra el coronavirus basada en vegetales. Según el especialista en medicina interna Diego Wappner, Argentina es el país con más voluntarios hasta el momento dispuestos a inocularse cuando la vacuna ya esté lista y sea aprobada por los correspondientes organismos. Siete mil personas ya dieron su conformidad para participar en los estudios a nivel local, pero se debe llegar a treinta mil en todo el mundo para poder realizar el estudio.
En declaraciones al programa “Todos en La Ocho”, Wappner señaló este miércoles: “Estamos trabajando en el Hospital Militar Central de Buenos Aires, haciendo un estudio que en este momento está en fase tres. Somos parte de una investigación en la que participan Estados Unidos, Canadá, Gran Bretaña, Brasil, Argentina y otros países de Latinoamérica”.
Según el científico, el estudio de la vacuna está diseñado para reclutar a 30 mil personas. Destacó: “En Argentina se enrolaron siete mil personas. Somos el país del mundo con más voluntarios anotados". Precisó: "Ahora estamos haciendo un estudio en fase 3, que es cuando se verifica la eficacia. El análisis ya fue aprobado por Anmat (Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica) para desarrollarse en Argentina en base a los antecedentes de las pruebas en fase 2 que se hicieron en Estados Unidos y Canadá”.
Wappner se propuso explicar de la manera más didáctica posible cómo es el proceso de creación de esta nueva vacuna. “Se desarrolla en base a una planta oriunda del norte de Australia, a la que se le transfiere una proteína, que es la disparadora en la generación de anticuerpos en nuestro sistema de defensa. Una vez que la proteína está dentro de la planta, se cosecha la planta. Se la purifica y se le extrae esa proteína”, explicó.
“Después, mediante un proceso biológico, a esa proteína se la envuelve en un material grasoso para que pueda transformarse en una vacuna. Una vez que se inyecta al cuerpo, el organismo la reconoce como si fuera el virus, pero sin capacidad infectante. De tal manera, engañamos al cuerpo, que cree que ingresó el virus. Nos blinda con anticuerpos y de esa manera cuando nos enfrentamos con el virus ya tenemos las defensas”, continuó.
Wappner aseguró que en esta etapa de enrolamiento las reacciones detectadas en pacientes “son mínimas''. Admitió algún dolor en la zona de colocación o febrícula, pero remarcó que es una vacuna con alta seguridad. "Por supuesto, ahora hay que terminar con todos los estudios para conocer los números finales. En el estudio de fase 3 estamos buscando la eficacia, pero en fase 2 (que determina la capacidad de generar anticuerpos) demostró que es de 50 a 75 veces más potente que cualquiera de las vacunas que están en el mercado”, sostuvo.
“Esta vacuna, que aún no está desarrollada como las ya conocidas (Pfizer, AstraZeneca, Moderna, etcétera), se está probando con las cepas circulantes. Es decir que cuando tengamos las respuestas en fase 3, serán sobre el mundo real, el de hoy. No como las vacunas que ya se conocen que se probaron sobre el mundo de diciembre y enero”, subrayó.
"Probablemente en 45 o 60 días, y dependiendo de cuando el organismo regulador canadiense y la FDA lo aprueben, tendríamos una nueva vacuna en el mercado. El sponsor responsable de desarrollar la biotecnología es una empresa canadiense. Serían dos dosis. El día cero y al día 21 la segunda. Tendría dos componentes iguales como todas las vacunas, a excepción de la Sputnik V que tiene dos diferentes", añadió.