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Los vecinos de los edificios quieren usar los quinchos y terrazas

Los administradores no lo permiten, pero muchas personas intentan ponerse de acuerdo a través de grupos de WhatsApp.

Domingo 31 de Mayo de 2020

Desde que comenzó la cuarentena, los quinchos y solariums de los edificios que cuentan con esos amenities permanecen cerrados cerrado con llave y candado. Los parrilleros están fríos y los jardines casi no se visitan. Sin embargo, los habitantes de los departamentos están pidiendo, de una forma o de otra, volver a utilizarlos amenities con la aclaración de que sería sólo para las familias que viven allí.

Según los administradores de consorcios, el 30 por ciento de los vecinos de departamentos está solicitando la reapertura de quinchos y salones de usos múltiples. Sin embargo, un número de personas imposible de especificar tomaron de hecho la determinación de hacer uso de estos espacios, siempre y cuando no tengan impedimentos en su propia torre.

"Proponemos elevar una nota para solicitar la apertura de los espacios comunes, sólo para uso privado, de este edificio, utilizando el sistema de planillas y garantizando el necesario orden. Con buena voluntad podríamos disponer de los lugares que son de todos", se leía en un mensaje que circulaba en un grupo de WhatsApp de un edificio céntrico. Además, aseguraban garantizar la higiene de estos lugares y aclaraban que de ninguna manera se podrían utilizar con invitados o personas ajenas al inmueble de propiesdad horizontal.

En otro edificio, los vecinos armaron un protocolo interno para el uso del espacio verde con el que cuentan. Y los que sólo tienen terrazas se organizan para caminar por ahí, por turnos, aunque no falta quien salta todas las reglas y despliega la reposera, sin ningún escrúpulo.

Desde la Cámara de la Propiedad Horizontal de la segunda circunscripción de la provincia de Santa Fe aseguraron que las reuniones aún "están prohibidas", y que, si bien recibieron pedidos de vecinos para habilitarlos, se negaron rotundamente a hacerlo. "Estamos hablando de un delito penal", aclararon los administradores consultados por LaCapital.

Al parecer la parrilla es el lugar que más se extraña. De hecho, un vecino no aguantó e intentó prender el fuego para hacer un asado. Pero no tuvo suerte. Fue denunciado por sus vecinos, que además lo escracharon con fotografías. La administración del edificio le aplicó una sanción de 5 mil pesos por haber utilizado el lugar común en plena cuarentena.

"Tuve un caso de un hombre que quiso hacer asado —contó otro administrador de varias propiedades— pero cuando los vecinos lo vieron le empezaron a gritar desde los balcones y el señor pidió perdón, dijo que no sabía que estaba prohibido. Hay gente que no termina de entender".

Es que no todo es tan claro. "La gente se hace mucho lío y cada edificio es una realidad diferente. Algunos se denuncian entre ellos y otros se ayudan y, por ejemplo, limpian entre todos el ascensor para evitar que entre una portera nueva", comentaron desde la Cámara de Administradores de Propiedad Horizontal.

"Hay vecinos obsesionados que llaman todo el tiempo para que mandemos gente a limpiar los ascensores y otros que no tienen problemas y salen a pasear el perro a la terraza o al jardín", contaron los consorcistas cansados de lidiar entre vecinos confundidos, obsesivos y laxos.

Otra situación es la que viven los vecinos que mantienen una buena relación, y están organizados para salir por turnos a la terraza, sobre todo cuando hay chicos. "Tienen grupos de WhatsApp y se van avisando cuándo sube alguien y se fijan horarios para no coincidir", señalaron.

Así las cosas, en espera de que pronto la Municipalidad implmente las reuniones grupales, los vecinos ya empezaron a organizarse, aunque corran riesgos.

Consultados sobre el protocolo que se seguirá si se habilitan las reuniones, desde la Cámara de Administradores manifestaron que todavía no saben si esto implicará volver a usar los lugares comunes.

Aumentó la rotura de caños en los departamentos

Los administradores de propiedad horizontal reclamaron a la Municipalidad la habilitación de las oficinas donde guardan todo el trabajo relativo a la gestión de edificios. Esa tarea no está considerada “esencial”; sin embargo, “los caños se rompen, hay que cambiar bombas, o reemplazar a los porteros que tienen más de 65 años y garantizar la higiene en los lugares comunes”, explicaron los administradores que están trabajando desde el domicilio particular, sin ninguna habilitación para salir, aunque sí deban enviar a los plomeros o electricistas a trabajar.

   Los especialistas contaron que, con motivo de la cuarentena, los departamentos se rompieron más porque claramente se usaron más. “Aumentaron las roturas de caños, sobre todo en los edificios añejos, porque están en casa todos los integrantes y se usan los servicios a pleno”, comentaron. También se notó un incremento de los servicios básicos, y estiman que para más de un vecino va a ser engorroso pagar las expensas.

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