A cinco días de abrir las puertas desde el inicio del aislamiento obligatorio el 20 de marzo pasado, los comerciantes hicieron un primer análisis de la actividad y admitieron que el paro de transporte de pasajeros les jugó una mala pasada, sobre todo al comercio minorista. El que más repuntó, afirmó Miguel Angel Rucco, del corredor comercial de calle San Luis, fue el comercio mayorista, que logró llegar al 40 por ciento del promedio semanal que tuvo en febrero, previo a la pandemia. El movimiento en los locales de venta por menor, va más lento. Eso sí, a la hora de reponer stock los empresarios se encuentran con precios que están un 20 por ciento más caros en los productos nacionales, y más del ciento por ciento en los importados.
La expectativa para esta semana eran muchas en la ciudad, sobre todo porque la posibilidad de venta por internet no lograba reactivar la actividad. El paro de colectivos también impactó con fuerza, sobre todo en los corredores comerciales del centro de la ciudad respecto de los barriales que, por proximidad, lograron más ventas.
Lo cierto es que en términos generales, los que más vendieron fueron los comercios mayoristas, fundamentalmente porque muchos de los clientes se movilizan en vehículos propios. "Hay comerciantes de las localidades vecinas que habitualmente viajan a comprar al por mayor a Buenos Aires, en Once, Flores o La Salada, y que por estos días no pueden hacerlo, entonces vinieron a comprar a calle San Luis", dijo Rucco.
El punto no es menor y permitió que ese sector logre alcanzar el 40 por ciento de la actividad que había tenido en febrero pasado, previo a la pandemia. Eso sí, el representante de los empresarios recordó que en febrero de este año ya se había registrado una caída del 15 por ciento de la actividad respecto de 2019, lo que significó el tercer año consecutivo de descenso.
Los minoristas
Para los locales que expenden al por menor, la falta de transporte no sólo afectó la llegada de clientes al centro, sino además de los propios empleados en muchos casos. Lo que sí destacaron los comerciantes, en el marco de la pandemia y la aplicación de los protocolos de higiene exigidos, fue "el acompañamiento de la Municipalidad, para cuidar no sólo a los clientes sino también a quienes trabajan en los locales".
"No es poco el temor que uno tiene por uno mismo y por quien entra a la hora de abrir un negocio", admitió Rucco, más allá de la obvia necesidad económica de reabrir las puertas. Y señaló que "todo esto, además del paro de colectivo, son elementos que hacen que el análisis de esta semana sea diferente del que se pueda hacer en las semanas venideras".
Lo cierto es que, aclaradas las dificultades, indicó que los minoristas apenas alcanzaron el 30 por ciento de la actividad que venían teniendo antes del inicio de la cuarentena. Incluso remarcó que "la mayoría está vendiendo el stock de productos que, a la hora de reponerlos, ya tienen precios más caros".
El representante detalló que, en el caso de los artículos nacionales, los números ya se dispararon un 20 por ciento, mientras que para los importados la suba ronda entre el 80 y el 130 por ciento. "Hoy por hoy hay productos que resultan invendibles", indicó.
Los negocios que más se movieron, según detalló, fueron las lencerías y las casas de blanco, mientras que por debajo estuvieron las regalerías y jugueterías. Un punto que, según consideró, muestra "los cambios de hábitos de consumo" que se dieron en la actual cuarentena obligatoria.
Cambios de hábitos por el confinamiento
Que el consumo se restringió a lo estrictamente necesario es la primera consideración que hace Miguel Angel Rucco a la hora de analizar los cambios de hábitos que provocaron estos más de 50 días de cuarentena. Señaló que muchas familias volvieron a adquirir telas para coser su propia indumentaria y, de hecho, indicó que “las sederías están vendiendo bastante bien”, del mismo modo que remarcó que la suspensión de la actividad social y recreativa hace que “a pocos se les ocurra comprarse ropa o calzado para salir”.
El caso de las jugueterías y regalerías, los juegos de mesa superaron las expectativas. “Se venden desde los tradicionales hasta naipes y rompecabezas para los chicos”. Es más, contó que los fabricantes nacionales ya agotaron el stock que tenían por estos días y comenzaron a producir nuevamente esta semana.